Motivar a los adolescentes a entender que las temporadas difíciles no significan que Dios los abandonó, sino que pueden ser procesos donde Él forma su carácter, fortalece su fe y los prepara para lo que viene.
El programa busca cambiar la perspectiva: No preguntarnos solo “¿por qué estoy viviendo esto?” Sino “¿qué quiere formar Dios en mí a través de esto?”
La Biblia presenta el desierto como un lugar de prueba y transformación, donde las personas aprenden a confiar en el cuidado de Dios. Además, el desierto fue usado para humillar y probar el corazón del pueblo, revelando si obedecerían a Dios.