La semana pasada, en una consultoría con un cliente que vende servicios, volvió a aparecer un problema que ya traté varias veces en este podcast, pero que aparece tanto que vale la pena machacarlo de nuevo: te comparan por precio cuando no explicás bien tu valor. Y esto no pasa solo con servicios.
Le pasa a un profesional, a una agencia, a un comercio, a una marca de productos y también a una pizzería.
Si el cliente solo ve “pizza”, compara precio.
Si entiende la experiencia, la atención, el criterio, los ingredientes, el ambiente y la confianza, empieza a comparar otra cosa.