Estás publicando contenido para tus clientes, tocás temas que en teoría les interesan, armás calendarios, ordenás ideas y aun así tus redes no despegan.
El problema es que hoy no alcanza con que el tema sea correcto. En redes, cada publicación compite sola, en segundos, contra cientos de estímulos. Y si esa pieza no se gana la atención por sí misma, el calendario más prolijo del mundo no la salva.