Durante siglos, el sexo fue un tema prohibido. No se hablaba de él en público, no se enseñaba en las escuelas y, para millones de personas, estaba rodeado de culpa y silencio. Pero en apenas una década, entre los años sesenta y setenta, algo cambió radicalmente: los viejos tabúes comenzaron a romperse y una revolución cultural transformó la forma en que la sociedad entendía el amor, el deseo y la libertad.