El otro día, después de una charla que di en México, una chica se me acercó con una pregunta muy sincera:
“¿Qué pasa si no quiero una relación ni compromiso, pero me gusta besar a chicos cuando me da la gana, por ejemplo en una fiesta?”
La pregunta parece simple, pero tiene muchas implicaciones.
En este episodio hablo de por qué un beso no es solo un beso, y de cómo este tipo de comportamientos pueden influir en nuestra autoestima, en la forma en que los hombres nos perciben y en las relaciones que terminamos construyendo.
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Aprende a entrar en una relación comprometida