Ashley Boom es canaria. Conversamos con ella en medio del jaleo de una cafetería de Sants, en Barcelona. Trabajó para el Estado, sirvió como camarera, pero su situación le llevó a buscar mejores ingresos. Ha entrado y salido de la prostitución. Si algo ha aprendido, es que tendría que haberlo hecho de forma continuada. Ahora, después de estudiar, prepara oposiciones. Si aprueba, será el momento de dejarlo. Pero asegura que le gustaría seguir viendo a esos clientes con los que se lleva bien, con los que tiene una buena relación.