Jalimer Banquez recuerda su pueblo, Rincón del Mar, como un paraíso a orillas del Caribe donde, pese a las dificultades, nunca faltó nada. Pero en los años noventa todo cambió de forma abrupta: los paramilitares se tomaron el territorio y dejaron tras de sí un rastro de violencia imposible de borrar. En medio de esa espiral que envolvió a gran parte del país, Jalimer terminó empuñando las armas. Años después, cuando su vida parecía pender de un hilo, encontró en la naturaleza, y en su defensa, una segunda oportunidad.