Vivimos fantaseando con todas las vidas que pudimos tener: la otra carrera, la ciudad a la que no nos fuimos, la relación que no funcionó, la versión de nosotros que habríamos sido si nuestros papás no se hubieran separado. Pero ¿y si el problema nunca fue tener pocas opciones, sino tener demasiadas?
Un episodio sobre el miedo a elegir mal, el duelo de las vidas que no vivimos y por qué la única vida que de verdad podemos cambiar es la que está pasando hoy mismo.
Bienvenidos a Las Buenas y A Las Bravas!