Soy Senior sin título
Todas los enlaces del programa están aquíEsperando a EskainetEn el mundo del desarrollo y la tecnología, todos aspiramos a alcanzar ese nivel donde nuestras decisiones reflejan experiencia y madurez profesional. Pero, ¿cómo sabemos cuándo realmente hemos llegado a ser "senior"? ¿Es necesario un título para validar nuestra experiencia?Quiero compartir tres momentos reveladores en mi trayectoria profesional que marcaron mi evolución hacia la senioridad, junto con un error crítico que me enseñó tanto como los aciertos.El poder de detectar el silencioUno de los primeros indicadores de experiencia es poder identificar cuando algo no va bien antes de que se convierta en un problema visible. Específicamente, reconocer cuando un colaborador está demasiado callado.En nuestro trabajo, especialmente en desarrollo de software, el silencio prolongado suele ser una señal de alarma. Cuando alguien en tu equipo:- No comunica sus avances- Se mantiene hermético durante reuniones- Habla vagamente sobre el futuro sin concretar el presente- Evita entrar en detalles sobre su trabajoEsto no necesariamente indica falta de esfuerzo—en un trabajo tan mental como la programación, la persona puede estar dando vueltas a un problema sin resultado visible. Las razones pueden ser diversas:- Está bloqueada técnicamente pero teme admitirlo- Enfrenta problemas personales que afectan su concentración- Está realizando sobre-ingeniería, añadiendo funcionalidades no solicitadasLa capacidad de detectar estas situaciones anticipadamente y abrir canales de comunicación es fundamental. Un enfoque directo pero empático suele funcionar: "Llevas días sin compartir avances. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? Todos pasamos por bloqueos."Anticiparse a estos problemas antes de que escalen es una característica definitoria de la experiencia profesional.Invertir tiempo para tomar decisiones informadasEl segundo momento revelador llegó cuando tuve que enfrentar la migración de un gran portal de noticias desde una tecnología obsoleta a una nueva versión.Con recursos limitados y un proyecto complejo, la decisión fácil hubiera sido simplemente actualizar a la siguiente versión de la misma plataforma. Sin embargo, tomé un camino diferente:- Invertí tiempo en crear una demostración práctica de la migración- Desarrollé una lista detallada de requisitos y pasos necesarios- Calculé honestamente las horas requeridas- Evalué si la plataforma actual seguía siendo la mejor opciónEsta investigación reveló que, aunque era desarrollador de Drupal, la mejor recomendación para el cliente era migrar a WordPress. Afrontar la humildad profesionalEl tercer momento transformador vino de una experiencia aparentemente negativa: asistir a un taller de TDD (Desarrollo Dirigido por Tests) donde me sentí completamente perdido.Estaba en un buen momento profesional—daba charlas, tenía proyectos interesantes, me sentía competente—cuando decidí participar en este taller de dos días. La realidad fue brutal:- No entendía los conceptos básicos- Me costaba seguir incluso los ejercicios introductorios- Mi confianza profesional se desmoronóMuchos asistentes simplemente no regresaron el segundo día. Yo decidí quedarme y sufrir la experiencia completa.Esta decisión de enfrentar mi incompetencia me llevó a:- Cuestionar mis métodos de trabajo actuales- Investigar nuevos enfoques de programación- Dedicar tiempo no remunerado a mejorar mis habilidadesAunque no terminé adoptando TDD completamente, esta experiencia me dio una comprensión más profunda de por qué existen ciertas metodologías y cómo pueden aplicarse parcialmente para mejorar mi trabajo.Un profesional senior reconoce cuando necesita aprender, no evita situaciones incómodas y utiliza esas experiencias para crecer, incluso cuando nadie le paga por ese aprendizaje.El error crucial: confiar en la suertePara contrastar, comparto mi peor error profesional: aceptar implementar un CRM complejo sin tener conocimientos previos, esperando que "la suerte" (o el cliente) resolvieran las lagunas.Me enfrenté a un proyecto atractivo económicamente para implementar un CRM con múltiples funcionalidades:- Gestión de contactos y clientes- Campañas de email marketing- Sistema de cobros- Integración con sistemas fiscalesMi error fue instalar el sistema básico y luego esperar que, de alguna manera, todo encajara sin un verdadero esfuerzo de mi parte. No invertí las horas necesarias para comprender el sistema, sus capacidades y limitaciones.El resultado fue desastroso: reuniones donde no entendía lo que el cliente pedía, problemas que no podía resolver, y finalmente, una experiencia negativa para todos los involucrados.Lo que un verdadero senior habría hecho:- Dedicar tiempo a entender completamente la herramienta- Crear un plan de implementación realista- O bien, reconocer honestamente que el proyecto excedía sus capacidadesLa esencia de la senioridad: el planLo que realmente define a un profesional experimentado no es la ausencia de dudas o la omnisciencia técnica, sino la capacidad de crear planes sólidos y adaptarlos cuando sea necesario.Un senior sabe que:- El conocimiento específico puede adquirirse- La experiencia previa genera un "stack de decisiones contundentes"- La responsabilidad implica admitir limitaciones- La planificación reduce la dependencia de la suerteLa verdadera senioridad profesional no proviene de un título académico, sino de las lecciones aprendidas a través de éxitos y fracasos, de la capacidad de anticiparse a problemas, y sobre todo, de la voluntad de seguir aprendiendo incluso cuando creemos que ya lo sabemos todo.La toga de senior no se otorga—se construye a través de decisiones diarias que priorizan la responsabilidad, la comunicación y la mejora continua, incluso cuando nadie está mirando.WR | WR304