En el episodio Idolos: la mentira de los falsos dioses reflexionamos sobre Éxodo 32:7-8, donde el pueblo, impaciente por la demora de Moisés, fabrica un becerro de oro para adorar. Este acto no era un abandono total de Dios, sino un intento de hacerlo tangible y manejable, violando así el pacto recién establecido. La historia revela que la idolatría surge cuando dejamos de esperar en Dios y buscamos sustitutos para su presencia, algo que sigue ocurriendo hoy en diversas formas. Dios, en su misericordia, proveyó un mediador en Moisés, quien intercedió apelando al carácter de Dios. Esto prefigura a Cristo, el mediador perfecto cuya obra asegura el pacto eterno. Aunque hubo consecuencias graves por el pecado, la fidelidad de Dios permaneció. Este devocional es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.