1) Fariseos: Siempre digo que soy un fariseo en recuperación, porque durante mucho tiempo me detenía en las normas, más que en el evangelio, y buscaba ver los pecados en el otro para juzgarlo, más que para ayudarlo y hasta incluso miraba quién sabía menos de teología, para imponerme con mis conocimientos de seminario, remarcando títulos universitarios obtenidos, sin ver lo que la vida nos va enseñando. Es en estos casos cuando, en vez de mirar al Crucificado, soy yo quien termina crucificando a los demás por su actuar o pensar, poniéndome yo en un grado por encima, creyendo que tengo siempre la verdad y olvidándome de la caridad.
2) Momentos: Existe una teoría que se llama “la teoría del coche rojo”, la cual dice que una persona sabe que hay coches rojos, pero en el día no sabe cuántos ve, pero si te dicen “por cada coche rojo que veas tendrás una cantidad de dinero” es posible que no se te escape uno. Lo mismo pasa en la vida, hay millones de oportunidades en el día de tu vida, pero por estar atento a otras cosas o por tu acelere no lo ves, si pones más atención es posible que te des cuenta de que hay muchas oportunidades por tener.
3) Remendar: Lo nuevo y lo viejo hay momentos que no se pueden remendar y hay que dar ciertos cortes. Hay un pensamiento un poco fuerte que te lo diré medio suavizado: las abejas no pierden el tiempo explicando a las moscas por qué la miel es más buena que la basura. Por eso, aprende a ver en qué momento gastar energía en convencer a alguien en tu vida y en qué momento no. Hay veces que das vueltas en cosas o personas que solamente te llevan a remover basura, cuando la miel de tu vida está muy cerca tuyo. No pases tu vida tratando de convencer a una mosca. Algo bueno está por venir.