Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
Misioneros Digitales Católicos

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- Lavan la copa
1) Cenar: Si queremos avanzar a nuestro destino, aprendí que hay que aprender a cerrar la boca. Parece que el problema empieza en la boca, pero está centrado en el corazón, porque lo que sale de la boca viene del corazón. De modo que nuestro problema es mirar qué reina en nuestro corazón, porque, si el orgullo está presente en el corazón, tarde o temprano va a querer salir por la boca. A veces tratamos de llegar al fruto en vez de a la raíz. Cuando vemos el fruto del orgullo, cortamos la rama, pero no la raíz. Cuando contamos lo que nos compramos o los logros adquiridos y vemos la cara que nos hacen, ahí recién decimos “Uh, no lo tendría que haber contado”. Creemos que es cambiar el fruto, pero si no tratamos con la raíz, va a continuar apareciendo en nuestras vidas retrasando nuestro destino. Te digo cuál es la raíz del orgullo: la inseguridad. Cuando yo comencé no era orgulloso, sino más bien inseguro, y la inseguridad se ve como orgullo. Yo quería recibir halagos y aplausos, pero no por ser orgulloso, sino por ser un hombre inseguro.
2) Sentó: Hace unos días fui a hacer unas compras en el supermercado. Fui a comprar varias cosas que me faltaban en la casa, porque había cobrado el sueldo. Había un mundo de gente ya que era el día de promociones. El tema es que había una cajera que no tenía muy buena voluntad. Le dije: “Buenos días”, y ella me contestó: “Hola”. Cuando la estaba ayudando se me cayeron unas cosas y me empezó a retar. Ahí se me subió la temperatura y ya estaba a punto de prenderme a lo de ella, hasta que alguien me dijo “Lo ayudo, Padre”. Entonces, me dije “Me tengo que portar bien”. Entonces, le dije a la señora: “Debe tener un día difícil” y ella me contestó: “Más que un día, una vida difícil, porque yo ya estaba jubilada, pero se murió mi hija hace unos años y estoy a cargo de sus tres hijos. Yo ya tenía pensado descansar.” Mientras me decía eso, se le salía una lágrima. Allí comprendí que todos llevamos una vida dura y difícil y que nadie sabe lo que el otro vive y sufre por dentro. Conclusión: ella fue a misa a mi parroquia hace dos domingos y me dijo “Soy evangélica, pero vengo a su misa para que rece por mí, porque no me preguntaron nunca en el trabajo por mi persona y usted me sorprendió “. Ahí me dije: “Con una simple pregunta se puede evangelizar y misionar”.
3) Afuera: Cuenta la historia que había tres hombres trabajando con piedras, se acercó un niño y le preguntó al primero: “Usted qué hace ? Y él le contestó: “Yo pico piedras”. El niño se acercó al otro y le preguntó: “Usted, señor, qué hace?”. Y este le contestó: “Yo me gano el pan para mis hijos”. Luego se acercó al tercero, y el niño le preguntó: “¿Tú qué haces?” y el señor le contestó: “Yo, construyendo una catedral”. Tres hombres distintos, una misma pregunta y distintas respuestas. ¿Vos qué estás haciendo por tu vida? ¿Construyendo un proyecto? ¿Pagando solo cuentas con tu vida? ¿O simplemente matando el tiempo? Construí catedrales de vida y no seas un fariseo que solo dice “hacer”, pero no sabe “ser”. Algo bueno está por venir. - Apretujaban
1) Multitud: Hay una historia de dos hombres que ven una pintura de ajedrez. En esa pintura hay una imagen de un hombre normal y otro se parecía al diablo. Al hombre le quedaba su última pieza por mover y el título del cuadro era “jaque mate”. Uno de los hombres que miraba la pintura era jugador profesional de ajedrez. Algo acerca del cuadro le intrigaba y lo empezó a estudiar. Quedó tan concentrado en la pintura que a su acompañante ya le molestaba y le preguntó qué le pasaba. Dijo que era algo de esa pintura que lo tenía intranquilo y, luego de un momento, le dijo “Hay que ubicar al hombre que hizo esta pieza y tenemos que decirle que cambie el cuadro o el título, porque hay algo errado en la pintura.
Soy campeón de ajedrez y allí dice jaque mate, pero veo que al rey le queda todavía una jugada”. Acordate que en la historia de la fe un niño llamado David enfrenta a un gigante Goliat, pero al rey le queda todavía una jugada; al profeta Daniel lo tiran a una fosa de leones, pero al rey le queda una jugada. Moisés convence a una nación de esclavos oprimidos a salir en búsqueda de la tierra prometida, estaba el faraón más poderoso en frente, pero “al rey le queda todavía una jugada”. Jesús fue crucificado y murió dolorosamente, pero al rey le queda todavía una jugada. Espero que te des cuenta que a vos te quedan muchas jugadas.
2) Signo: Dios usa personas para bendecirnos en momentos que nunca nos imaginaríamos. Dios usa a quien sea para bendecirte, porque, como dice un cura amigo “Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece”. Dios usa a quien menos te imagines para abrir una puerta en tu vida.
3) Nínive: Te cuento una historia que conocí: José es un chofer de bus, conocido por su gentileza con los pasajeros. Siempre atento. Una vez, una señora anciana no podía subir al bus, él paró y se bajó para ayudarla a subir. Así logró que el bus se convirtiera en una comunidad. La gente esperaba ese bus, para subir y verlo a José. Antes de jubilarse fue a mi parroquia a pedirme la bendición y le pregunté cómo logró que tanta gente lo quiera y encima lo premiaran desde el periódico de la provincia. Me dijo “Yo me levanto a las 3 am y rezo media hora, medito la Palabra y le pido a Dios que me guíe. Le pido a Dios que me oriente para ayudar a la gente que me encuentro en la ruta. Por eso, cuando termino todo, digo “Esto es todo, cuídense”. El tema es que la gente le hizo la fama de que, cuando suben al bus, dicen “Aquí me encuentro con Dios”. Ahí aprendí que eso es amar sin esperar nada a cambio. En José encontré esa iglesia que está viva y que no pasa por tantas reuniones o estrategias o charlas interminables, en donde se habla, pero no se actúa. En José entendí que el hacer extraordinarias las cosas ordinarias refleja a Dios vivo. Algo bueno está por venir. - 1) Celebra: Jesús te invita a celebrar la vida, el misterio de la fe. Seguramente lo habrás escuchado cada vez que el sacerdote, cuando termina de consagrar dice: “Este es el misterio de la fe”. Porque la Santa Misa, cada domingo que la celebramos, es una fiesta, es la fiesta de la fe. Es por eso que tenemos esa música, esa celebración. Estamos invitados, aunque muchas veces tengamos un poquito de cara de funeral más que de fiesta. Es Jesús el que cada domingo nos dice: “Aleluya, que estoy vivo”. Es que estamos invitados a celebrar esta fiesta, a compartir el Pan vivo y partido. Jesús es vida y te invita a celebrarla. Cada domingo te espera y te propone que, luego de celebrar juntos esta fiesta, podamos volver a nuestro hogar con paz. Te acordás aquella parte: “Pueden ir en paz”. Esa paz que solo da Él, el Señor, quien te alienta a mantenerla durante la semana.
2) Excusas: Somos muchas veces como estos tipos que aparecen en el evangelio: “Sabes qué, me gustaría ir, pero justo tengo esto que …”. A Dios también le ponemos excusas e, incluso, ponemos por encima de Él nuestros propios intereses: “No puedo, porque justo estoy preparando el fueguito para el asado; no, no puedo porque justo tienen que venir a ver esta cosa”. Qué difíciles somos. Nos invita a su fiesta, a una gran fiesta. Y encima, que no hay que poner ni un mango, le ponemos excusas. Parece que nuestra prioridad no es Dios. Pero, cuando las papas queman, cómo lo llamamos. En vez de celebrar con Él la vida, anteponemos nuestras cosas, que nos llevan a preocuparnos más por la vida que por disfrutarla. ¿Cuándo va a ser el día que veas a la misma vida de otra manera? ¿Cuándo vas a cambiar de actitud? ¿Cuándo vas a enfrentar a la vida desde otro punto? No podés seguir siempre así.
3) El traje: Es cómo disponemos nuestra alma y nuestro corazón para ir al encuentro de Jesús en esta fiesta que celebramos, que es la misma Eucaristía. La gran propuesta de la liturgia es llegar un ratito antes, hacer silencio y preparar el corazón y el alma para ese encuentro. Es ir con la ropa de humildad, los zapatos de tu nada y ese peinado que muestra alegría. Hoy celebremos la fiesta de la Vida. Cristo vive, Cristo reina y Cristo está. No te olvides de ir a misa,, que es la fiesta de la fe y no te olvides de rezar el rosario. Algo bueno está por venir. - 1) Una mujer: ¡Qué grande es la intuición femenina! Hoy me pongo a pensar en tantas mujeres que forjaron la fe de la Iglesia en tantos lugares. En esa abuela que enseñó a rezar a sus nietos, en esa mujer catequista que se da el tiempo para enseñar sobre Jesús, e incluso tiene que dejar solos a sus hijos para darse ese tiempito. Gracias a tantas mujeres que hoy brindan su espacio y recuerdan a tantos que vos y yo somos Iglesia.
2) Feliz quien te llevó: Es un halago a María, no tan solo por lo material y la labor propiamente maternal, sino que estamos hablando de esa fe que María contagia. En María aprendemos a confiar y a tener fe, a ser esclavos del Señor para vivir en esa misma libertad que el mismo Señor nos da.
3) Escuchar y practicar: Estamos llamados a escuchar, a aprender a escuchar y saber que uno debe callar, darse el tiempo de escuchar. Por eso, para darse el tiempo de escuchar, uno debe callar. Por ahora, esperemos. Baja un cambio y aprende a escuchar. Date tu tiempo, pero, en ese tiempo que te das, déjate escuchar por Dios y por vos. Date esa oportunidad de escuchar a Dios y escucharte. Algo bueno está por venir. - 1) La muchedumbre: La gente habla y siempre hablará. Vos tenés que seguir adelante, cumpliendo tu misión, haciendo la voluntad de Dios siempre. No te marees con los comentarios de la gente, ni te detengas por aquello que hablan a los costados. Seguro que afecta y también duele, pero que no te paralice lo que otros digan y hablen de vos. Por eso, cuida tu identidad y, por sobre todo, recordá que estás aquí por y para algo. A no dejarte llevar por la “lengua a la vinagreta” y olvídate de los comentarios que a veces te hacen doler.
2) Unidos: En estos tiempos no tenés que olvidarte de que debemos estar más unidos que nunca. No podemos seguir dividiéndonos entre nosotros. Hoy tenemos que apuntar hacia adelante y seguir una misma línea de acción. Reconozco que tenemos una gran crisis (aparte de la unión): crisis de líderes. Nos faltan líderes que sepan guiar y forjar la unidad, que sepan trabajar por el bien común. Como el capitán de un equipo de fútbol, deben estar atentos a cada jugador dentro de la cancha para ayudarlo en su función, pero también el capitán debe estar atento a cómo está personalmente ese jugador (si está con ánimo o no, si es conveniente que entre o no). Hoy, para crecer en unidad entre nosotros, debemos ser más humanos y cercanos. Vos, ¿podés ser líder? ¿Tenés pasta para ello?
3) Recoger o desparramar: En este camino podemos tener la actitud de trabajar en la obra de Dios juntos y sabiendo nuestro bien como Iglesia, o podemos desparramar, generando discordias o dobles discursos. Pidamos por una sociedad más unida, por un país más unido, por una Iglesia unida; pues, como dice Martín Fierro, que tanto me gusta leer: “Que los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los comen los de afuera”. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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