1) Regresó: Recordá que todos quieren lo que tienes, pero no todos quieren hacer el esfuerzo para tener lo que tienes. No tan solo me refiero a cuestiones materiales, sino también a cuestiones espirituales; como, por ejemplo, el lograr tener paz interior. Porque para tener paz interior hay que trabajar mucho por ello. Todo el mundo quiere el resultado, pero no todo el mundo quiere pagar el precio. La vida no es injusta, la vida implica trabajar para hacer y tener justicia; por eso volvé a vos y aprende de lo que te sucedió porque la vida es lucha, es caerse y levantarse.
2) Juntó: En este proceso de tu vida es mejor asumir y aceptar que abriste la puerta equivocada, que te equivocaste, a que pases toda tu vida en el lugar incorrecto o con una persona incorrecta. Porque el ego y el orgullo nos juegan casi siempre una mala pasada. Por eso, si te equivocaste salí de ahí; pedí perdón y a volver a encauzarte, porque si por orgullo y ego seguís en ese lugar o con esa persona equivocada, terminarás tu vida en una vida equivocada, en un mundo equivocado y con una persona equivocada.
3) Decían: Nadie triunfa en la vida si no asume una cantidad de estrés y crítica. En todo lugar de exposición, como de importancia social o religiosa, tenés que tener claridad e inteligencia si no, no te va a ir bien. Eso lo aprendí con el tiempo, porque me afectaba mucho lo que podían decir de mis hermanos curas u obispo o gente que yo quería. Pero, si uno está convencido de que con paz interior y oración se debe ir por ahí, entonces uno debe seguir. Por lo tanto, aprende a manejar el estrés y las emociones, actúa con inteligencia porque si no, vas a fracasar. La exigencia es parte de la vida y hay momentos para relajarse y momentos en los que uno tiene que enfrentar el estrés. Si querés crecer y lograr lo que soñás entonces disponete a las exigencias. Sin sacrificio no hay logros, sin cruz no hay gloria, sin críticas no hay éxito y sin fracasos no hay crecimientos. Algo bueno está por venir.