1) La multitud: Tu vida no depende de lo que la gente decida por vos. Jesús hasta el último instante nos muestra que todo depende de uno. Imagino la imagen del diálogo de Jesús ante Pilato. Si Jesús decía “No soy rey” todo terminaba ahí, pero, sin embargo, Jesús muestra claramente su identidad y no espera que la gente actúe por Él. Cuenta la historia que había un pájaro gigante que se apoyó en una rama. El sapo se le acercó y le dijo “¿No temes que la rama se quiebre y te caigas?”, pero el águila le dijo “Es que no espero nada de la rama, porque mi confianza no está en la rama, sino en mis alas”.
2) La lógica: Hoy quiero plantearte algo que es para pensar sobre la lucha interna entre lo que pienso y lo que siento, entre ser creyente y no serlo. Te presento tres conceptos: conciencia, alma y, según los neurólogos, “supraconciencia”, pero nosotros los creyentes lo llamamos Espíritu. Se lo llama supraconciencia porque está por encima de la conciencia y porque nos muestra que aparece en nuestras vidas. Esto es indistinto de la creencia religiosa, sé que hay muchos que me escuchan que no son creyentes o son de otra religión. Por eso me baso en esto que es es científico, para que recuerdes que hay algo por encima de tu conciencia. Te sumo algo más para que pienses en este día de silencio: Immanuel Kant, el gran racionalista del siglo XVIII que escribió la “Crítica de la razón pura” dijo: “Hay dos cosas que me sorprenden enormemente, una externa que es cuando elevó la vista y veo la magnitud del cielo y su belleza, porque hay algo que lo hizo y lo controla. Lo segundo es la conciencia cuántica, es decir, lo interno. Hay algo interior que me permite saber si hago un acto que es ético o no ético”. Todos tenemos algo dentro que nos dice si hacemos bien o mal. Es saber que dentro de lo finito que somos hay algo infinito (que para nosotros es alguien no algo) Pero la conclusión a la que quiero llegar es que dentro de vos está la vida misma y no tenés que dejarla morir. Busca en tu interior al Dios de la vida que te habla en el silencio. Jesús en el camino a la cruz habla poco, pero habla mucho en el silencio. Porque en la vía dolorosa de tu vida encontrarás fuerza en el silencio y en el hablar con el Espíritu, porque hay un Dios que existe. Hay un Dios que está.
3) Cruz: Busca siempre lo que une y no lo que separa. Busca siempre lo que conecta y no lo que enfrenta. Busca siempre una razón para perdonar y no una razón para acusar. Busca siempre no controlar, no hacer sino más bien dejarte hacer y comprender que no eres una fotocopia, sino que eres alguien único. Por eso, date la oportunidad de amar, incluso cuando hay cruces. Porque quien ama se sacrifica y quien se sacrifica se entrega, pero quien se entrega es por algo o por alguien; porque, cuando se tiene en claro lo que se hace, se vence hasta la muerte. Algo bueno está por venir.