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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Mt 6, 19-23: Acumulen

    19/06/2026 | 2 min
    1) Consumen: Una vez escuché una frase que me dejó pensando “Si tienes algo que puede ayudar realmente a las personas y no hablas de ello, no le estás haciendo ningún favor”. Desde entonces comprendí que tengo que seguir anunciando la fuerza de la Buena Noticia con la vida misma. Por eso te animo a que seas ese evangelizador con propia tu vida. Sos el único evangelio que muchos pueden leer. Sos una persona que puede mostrar las heridas y demostrar que todo golpe se puede superar. Siempre me quedo pensando que Jesús, en su poder, no se quitó las llagas al resucitar, para mostrarnos que siempre se puede salir de la cruz.

    2) Acumulen: Ser libre no implica tener cosas o personas, solo se logra cuando uno conoce sus límites y acepta lo que es y quien es, asumiendo que la fuerza de Dios siempre te acompaña. Pero mientras estés dominado por el ego nunca podrás ser auténticamente feliz. Claro que tendrás momentos de placer, dopamina por minutos. Pero la felicidad está añadida a la serotonina, no a la dopamina. La libertad depende del carácter, y el carácter que se inculca nos permite ser libres.

    3) Luz: El único veneno que puede intoxicarte, si no te lo tragas, es el orgullo y es curioso, porque hay personas que llevan 20 años sin hablar con un hermano por orgullo. Personas que perdieron todo, incluso al amor de su vida por orgullo, personas que sostienen una vida que detestan por orgullo. Algunas son personas que se sienten incapaces de decir unas simples palabras que le podrían cambiar la vida, por ejemplo: “Me equivoqué” o “Lo siento”. Pero hay veces que por orgullo seguimos manteniendo tinieblas en vez de ir a la luz. Hay gente que piensa que el orgullo ayuda a sentirse superior a los demás. Pero el orgullo es lo que te impide reconocer que te sientes inferior. Porque alguien que verdaderamente está seguro de sí mismo no tiene problema en admitir que se equivocó. Incluso no tiene problema en pedir perdón, no tiene problema en pedir ayuda. Solo quien teme ver derrumbarse la imagen que tiene de sí mismo necesita defenderla constantemente. Por eso, no vivas en la oscuridad cuando frente a vos está la vela para que sea encendida. Algo bueno está por venir.
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    Mt 6, 7-15: Padrenuestro

    18/06/2026 | 3 min
    1) Hablen: Hace unos años me tocó escuchar una experiencia hermosa, la situación de un niño de 4 años que estuvo grave y pasó una operación de corazón tremenda, muy difícil. Cuando estuvo fuera de riesgo la mamá me llamó porque me quería contar una situación. La situación era que el niño le dijo a su mamá que en un momento lo ayudó una niña que le dijo “soy tu hermanita” que estaba en el cielo. Eso asombró a la madre ya que había perdido ese embarazo, pero cómo un niño de cuatro años iba a saber de su hermanita. Cuando el muchacho le habia preguntado cómo se llamaba, la niña le dijo que no le habían puesto nombre, pero que esperaba tener a toda la familia en el cielo con ella. Con esto me imagino a mi papá diciéndole al Señor: “¿falta mucho para que venga Luis?”, “¿ya viene mi hijo?” Siempre nos planteamos cómo estarán nuestros seres queridos ya fallecidos, pero hay demasiada luz en el cielo que no podemos comprender. Por eso, la pregunta no es si hay vida en el más allá. Sí, la hay, esa no es la pregunta. La única pregunta verdadera respecto al futuro es “¿Hay vida en el ahora?”, “¿Esto que vivo vale la pena?”, “¿Esto es verdaderamente vida?”. A tu historia le falta el mejor capítulo, al concierto le espera la mejor canción. Los finales son la mejor de las obras de tu teatro. Y, querido amigo o amiga, si te llega tu último vagón despedite y subí con una sonrisa y, los que veamos subir al ser querido al último vagón de su vida, lo dejemos subir con calma sabiendo que van a un lugar mejor.

    2) Ellos: La meditación es, como diría hoy la ciencia, “un estado de quietud”. Pero, como nos enseñan los monjes benedictinos, la meditación tiene dos momentos: a) aquietar: es cuando uno busca su momento fijo de calmarse y, de no ver nada, para verlo todo. Lo primero es aquietar la mente. El caos mental que hoy tenemos, que hasta nos genera enfermedad. Por eso busca aquietar tu mente. El objetivo no es parar los pensamientos, y allí viene lo segundo b) encontrar al Espíritu: allí es donde los pensamientos paran solos y entra la gracia y grandeza de Dios. Obvio que escapa a los sentidos o a lo subjetivo. Va más allá, porque Dios habla al corazón y no a la mente, la consecuencia es lo que descubre tu mente. Por eso date esos diez minutos en el día para meditar y ver qué es lo que Dios quiere de ti y lo que te quiere decir.

    3) Padre: Abraza la fuerza de saberte hijo de Dios y comprende que la vida es caminar con esta simple enseñanza, pero al mismo tiempo profunda, que es el “Padrenuestro”. En nuestra vida es clave el Padrenuestro, por eso los primeros cristianos lo rezaban siete veces al día, para recordar en su corazón por dónde va la vida. Algo bueno está por venir.
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    Mt 6, 1-6. 16-18: La justicia

    17/06/2026 | 3 min
    1) Hombres: Esperar el aplauso nos puede perjudicar en la vida, por eso no busques vivir siempre esperando de los hombres. No vamos a fiestas para que nos noten o a la miam Iglesia para que nos noten. La clave es aprender a servir en el anonimato, algo que a todos los hombres nos cuesta. Si alguien nos nota y se sorprende de lo que hacemos ahí cambia la cosa. Es mejor sorprender que defraudar. Uno se decepciona cuando las expectativas son grandes y muy altas. Jesús, en su evangelio, nos enseña a desarrollar el músculo de alegrarse con los que se alegran, alegrarse por el otro y no por tu reconocimiento. Cuando uno empieza a ver lo bueno en la gente que te rodea es ahí donde empieza a invertir la polaridad del corazón. Esto también trato de verlo en la Iglesia. Es maravilloso ver cómo empezamos a articular cuando vemos sacerdotes que predican, otros que cantan, otros que enseñan, etc. Esa es la clave “Articular más que envidiar”. El otro aporta algo que yo no puedo aportar, cosas en las que yo no soy bueno, pero otro sí. Es lindo ver cuando alguien se alegra por mis logros y que triste ver envidias disfrazadas de elogios.

    2) Recompensa: Como diría un cura amigo: “Cuando Dios dice que te vayas, ándate completamente”. Hay personas que les gusta arrastrar gente, hasta curas que cuando cambian de parroquia se llevan gente de esa parroquia a la nueva. A eso le llamo el complejo de Jonás, “Nunca se quieren hundir solos”. Tenés que recordar que Dios te cambia la asignación y es dejar las relaciones conexionales que desarrollaste bajo el liderazgo de alguien más. Por eso no trates de llevar gente contigo (lo digo en general para toda tu vida), porque no son tu gente. Cuando decidas irte de un lugar o de la vida de una persona no te lleves ni la cosecha. Aprende a bendecir el sitio que abandonas, a la persona que abandonas. No te aferres a cosas que te generan tormenta en medio del mar, es mejor soltar. Dios nunca te va a bendecir hundiendo a marineros que van en tu propia barca. Si dejas a alguien o algo ándate y no te lleves nada.

    3) Secreto: Dios no califica a las personas por categoría como nosotros. Dios ama a todos por igual, a las personas deprimidas, como las cultas o las personas que abortan o con ideas políticas diferentes a las nuestras. Dios ama a todos y lo único que pide es que le obedezcamos, que lo escuchemos y que confiemos en Él. Algo bueno está por venir.
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    Mt 5, 43-48: Yo les digo

    16/06/2026 | 3 min
    1) Oído: En estos últimos dos años aprendí algo que, la verdad, me está enseñando mucho aún. Lo puse como mi frase de este tiempo: “Prefiero sorprenderme”. Porque es preferible sorprenderme más que tener una expectativa alta que después me va a frustrar. Porque a lo mejor te logras comprar tu autito nuevo, pero querías un auto de alta gama… y entonces no valoras este autito que te costó muchísimo, porque cuando andabas en bici era un sueño tener un auto. Por eso, si la expectativa es demasiado alta no valoramos nada y todo es poco. “No, yo quería una casa más grande”, pero mira la que tenés. Siempre ponemos la expectativa y te olvidas que la felicidad está a la vuelta de la esquina. La expectativa es lo que tiene que bajarnos a la realidad. Esto es lo que hay, esto es lo que tengo, esto es lo que voy a disfrutar, esto es lo que hoy tengo y lo voy a disfrutar a full. Porque la vida es demasiado corta. Deja de vivir de expectativas y disfruta la realidad.

    2) Amen: Creo que si hay que hablar de éxito tendría que decirte que el éxito es estar bien o estar a gusto en tu propia piel y con la vida. Es decir, no estar dividido por dentro y tampoco estar enfrentado a la vida. Porque si vos no estás dividido y estás unido por dentro te vas a querer mucho más y vas a querer mucho más a los demás y vas a generar lazos afectivos de una forma muchísimo más natural. Si estás a gusto con la vida llegarás a ver las pruebas de la vida no como castigo, sino como aprendizaje o como una oportunidad disfrazada en ropa de faena. Es la oportunidad para que crezcas, evoluciones y mejores.

    3) Hermanos: Venimos sin nada y nos vamos sin nada. Dejamos familia, amigos, y todos los grandes éxitos, riquezas, poder, dominio, que hemos luchado e incluso malgastado en nuestra vida. En un momento determinado hay que morirse y uno deja aquí todo porque venimos sin nada y nos vamos sin nada. Valora la vida, aprenda a vivir el día a día, comprende que caminamos hacia el cielo. Algo bueno está por venir.
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    Mt 5, 38-42: Ojo por ojo

    15/06/2026 | 3 min
    1) Oído: Me alienta mucho saber que Jesús nunca tomaba distancia de las personas que reconocían sus defectos, sino que no toleraba a aquellos que fingían. Eso me alienta, porque me puedo mostrar ante Dios como soy y decirle lo que me cuesta en este camino de mi sacerdocio. A Jesús no le molesta que me muestre como soy, sino que finja. El problema es con los que fingen. Jesús no toleraba a los hipócritas religiosos. Una vez que nos damos cuenta quiénes somos entonces Dios tiene alguien con quien trabajar. Acepto que no soy el cura soñado, obviamente vos tampoco el feligrés excelente. No podemos dar lo que no tenemos o no recibimos, y muchos creemos que tenemos que amar a la fuerza y la clave es comprender que, más que amar, es recibir amor. Por eso no podemos decir que amamos a Dios si maltratamos al compañero de trabajo o a la persona que nos atiende en el Mc Donald’s o al señor que nos vende el café. Imagínate qué pasa en nuestras comunidades que hay veces que liquidan al cura en las redes y hasta los dejamos solos. Las mafias tienen más códigos que nosotros. Ahí está la famosa frase: “Tocas a uno y tocas a todos”. Pero aquí no. Me ha tocado ver que basta con que alguien hable mal del ministro y hasta los compañeros curas le sueltan la mano. Hasta se sacan comunicados para despegarse del leproso o del enfermo, “No tenemos nada que ver”, en vez de decir “Ok, se equivocó, está herido, somos familia y no lo vamos a dejar solo”. Cuán difícil es construir una familia-Iglesia.

    2) Frente: Uno no se enamora de quien le conviene; uno se enamora de quien elige. Uno se enamora de una persona que tiene algún rasgo que capaz ni siquiera percibís, pero que impacta en un lugar de tu inconsciente que tiene que ver con tu pasado. A lo mejor alguien que lejanamente tiene una mirada que te recuerda esa mirada de quien te contuvo cuando eras chico o chica, niño o niña. Mi psicóloga me decía: “Si vos pones de un tipo las fotos de todas las mujeres con las que salió, le vas a encontrar un parecido”. Por eso comprendí que algo tienen las personas que uno ama. Uno se enamora de un rasgo y a veces ese rasgo es hermoso, pero también es doloroso. Por eso encuentro sentido a la frase: “¿Por qué me enamoro de la persona que siempre me trata mal?” Y ahí está el trabajo de decir: “¿Por qué me enamoro de esta manera?”. Ahí está el trabajo interno, comprenderse en la dignidad que Dios te da y aprender a resistir para poder descubrirse, esto que decía san Agustín: “Encontrarme para encontrarte”.

    3) Espalda: Acordate lo que dice Aristóteles: “El pensamiento condiciona la acción y la acción determina el comportamiento, el comportamiento repetido crea hábitos y el hábito estructural genera el carácter”. Y te sumo algo más, “El carácter marca el destino”. Por tanto, mira para adelante y apostá por tu vida y por tus ganas de vivir, pero generando hábitos y carácter en tu manera y modo de vivir. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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