Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
Misioneros Digitales Católicos

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- 1) Veces: La verdad espiritual no es “Señor, libérame de aquel o de aquella”, “Señor, aléjame de la persona tóxica aquella o del mujeriego aquel” o “Sácame a este sacerdote que no me gusta cómo predica o me enteré de la doble vida que lleva”. Eso no es espiritualidad, sino que es hacer la lista de los que están mal. Es mirar la paja del ojo ajeno y no la viga del nuestro, porque la verdadera espiritualidad es cuando uno hace la mirada introspectiva y se da cuenta del daño que uno hizo. Es como una pareja cuando se está divorciando, que en primera instancia siempre va a atacar al otro y va a decir: “Me hizo esto, me hizo aquello, atacó a mi familia, no me hizo feliz, etc”, hasta que uno se da cuenta que no era víctima solamente. Hay cosas de las que tenemos gran parte de culpa, pero hasta hacer la lista de culpa hace falta verdadera espiritualidad; porque culpar a otros lo hace cualquiera, pero mirarse a uno lo hace solo quien tiene espiritualidad.
2) Arreglar: Uno se va dando cuenta con la verdadera espiritualidad que no se puede amar a Jesús y hacer daño a la gente que lo rodea. Son incompatibles. Uno no puede ir a misa el domingo a la mañana y odiar a la tarde a la gente que te rodea. Cuando el corazón está inundado del amor de Dios y no de enojo la antigua lista del desprecio desaparece, porque eso cambia cuando hay una relación real con Jesús. Y esto te lo digo por experiencia. La lista de los que son diferentes a nosotros, los que son de otro grupo o los que son pecadores conocidos, todo eso desaparece, porque hay otro modo de ver la vida y el cómo vivir; porque te das cuenta que hay tantas cosas que arreglar en uno que el que me importe arreglar al otro pasa a segundo grado. Me di cuenta que llevamos una vida entera en arreglarnos a nosotros mismos.
3) Pagará: Sufrimos más en la imaginación que en la realidad, eso es clave Por eso, es importante que trabajes tu interior y aprendas a perdonar. Recordá que perdonar es el don de saber perder para ganar, es aprender a soltar y saber que hay cosas que debo sacar de mí para vivir en mí. Hoy pedí a Jesús esa paz interior que te ayude a perdonar para tener el don de vivir. Algo bueno esta por venir. - 1) Si tu hermano peca: Jesús nos recuerda que en la vida comunitaria tendremos dificultades con los hermanos. Los que estamos en la iglesia no somos santitos. Acordate que la iglesia no es una “casa de puritos angelicales”, sino más bien un “hospital de bacterias peligrosas”, en donde vamos con nuestra enfermedad, que en muchos casos es una epidemia; en donde recurrimos al gran Médico para que nos sane de todas esas bacterias que se nos pegaron en el alma.
2) Ganar un hermano: Esta es la finalidad de la corrección fraterna, no es liquidar al hermano, ni destruirlo o correrlo de la iglesia, sino más bien ayudarlo a corregir aquello que incluso no se da cuenta. Todos tenemos una enfermedad espiritual, vos, yo; una maña que tenemos que cambiar, para eso está mi hermano, para corregirme y también para ayudarme. Es importante que nos corrijamos, incluso a mí, que soy cura (muchas veces no se animan a corregirme porque tienen miedo). La corrección es un arte y es necesaria. Es un arte porque es acompañar al hermano para que haga un proceso, implica rezar por ese hermano. Es salvar su alma, pero, si no lo rezamos, podemos caer en una actitud presionante y hasta nos hacemos personas pesadas y que le estamos controlando todo al otro, y en el acto vemos algún otro defecto para corregir. En vez de ser hermanos que ayudan la debilidad del hermano, nos convertimos en perseguidores, como un “Interpol cristiano”. Por eso, cuida la oración.
3) La oración: Cuán importante es rezar unidos. Durante mucho tiempo hemos armado grupos de acción y movimientos, y eso es muy positivo, pero muchos de ellos no tenían una gran sustentabilidad y se desarmaban rápido o algunos otros se convirtieron en “grupos solidarios”. Algo novedoso y curioso que tenemos es que en estos últimos años surgieron muchos grupitos de oración. Esto es muy positivo: grupos de 8 ó 9 personas que se juntan a rezar el rosario y a formarse. Qué lindo recordar aquello que decía el santo: Primero la oración, segundo el sacrificio y, por último, la acción. ¿En tu grupo tienen momentos de oración? Qué lindo es sentirte unido, en familia, dentro de la Iglesia, que uno reza por el otro. Más lindo es sentir a mi lado a Jesús, que está conmigo. Hoy, cuando vayas a misa, recordá esta frase “Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ustedes”. Algo bueno está por venir. - 1) Preguntarle: En los discípulos vemos personas rotas. Son personas que tienen cicatrices detrás del maquillaje, algo que también tienen personas cercanas a vos o puede que vos mismo. Cuando alguien está “roto”, sea hombre o mujer, cuando uno tiene muchas heridas le cuesta mantener relaciones y esa persona herida busca en otros que le ayuden a mantener el peso de su dolor. pero el único que puede cargar el peso de tu dolor es Jesús. Nadie más que Él, porque cuando vos ponés el peso de tu dolor en otra persona se terminan cansando o se rinden y se van. Ninguna relación puede resolver lo que te pasó en la niñez o en tu juventud o en tu pareja anterior. Personas que están rotas e incompletas sueñan con estar con personas completas, por eso,, cuando estás vulnerable buscas idealizar personas que crees que te sacarán adelante. Buscamos a la persona perfecta, pero no nos preocupamos por ser perfectos para la otra persona. Por eso, uno tiene que cerrar el pasado, si no, hay personas que pasan a ser tu síntoma y vos pasas a ser la patología.
2) Niño: Todos tenemos esa situación de querer volver a ser como niños, queridos y acompañados. Por eso, es trabajar en el día a día. Te animo porque sé que trabajaste mucho por vos y hay cosas que sí lograste resolver, ¡vamos! Esto es paso a paso, y quedan cosas por delante. Mira la vida como un niño: con ganas, con ilusión y con confianza. Tenés que tener ese corazón guerrero y no tenés que aflojar. La vida te regaló cosas increíbles y te las va a seguir regalando. Confía como el niño que confía en su padre y aprende a mirar tu simpleza de vida, para que tu vida sea simple.
3) Recibe: Los tiempos de Dios son perfectos y nada se escapa de su control. Y a veces uno se desespera, pero Dios no llega tarde, sino más bien en el momento exacto. Lo que hoy parece demora puede ser protección; lo que hoy parece silencio capaz que es preparación, por eso confía en tu Padre Dios aunque no entiendas el proceso. Algo bueno está por venir. - Es un fantasma
1) Multitud: La otra vez escuché sobre las tres cosas que tiene que tener un padre para con sus hijos: a) paciencia: mucha paciencia. b) responsabilidad: porque uno tiene que ser un padre responsable. c) comprensión: y aquí está lo importante, porque es comprender y no entender que los hijos no vienen al mundo para cumplir tus deseos sino los de ellos; que los hijos no vienen al mundo a cubrir tus necesidades, sino las de ellos; no vienen a cubrir tus expectativas, sino las de ellos. Por eso, hoy vemos que Jesús tiene paciencia, mucha paciencia, al ver que se quedan con la multiplicación de panes, que tienen la panza llena, pero no entendieron el signo, el Evangelio. Tiene la responsabilidad de seguir anunciando la Buena Noticia y no se queda para que lo hagan rey. Comprende que el corazón es un misterio y se lo debe trabajar despacio. Trabajemos estas tres cosas: comprensión, paciencia y responsabilidad.
2) Montaña: Creo que hay veces que te faltas el respeto a vos mismo al hacer cosas por los demás, pero no hacerlas por vos. Por eso, volvé a ubicarte en la oración y en estar a solas, porque te recuerda tu origen y tu fin. Jesús, ante semejante milagro que hizo, no se queda en el triunfalismo, sino que vuelve a su interior, a la distancia de la multitud y a la intimidad con Dios. Por eso, vos también, volvé a tu momento íntimo, porque si no, el mismo triunfo te puede robar la paz.
3) Caminar: Te cuento algo que hice hace unos años atrás. Mi papá estaba cocinando, yo me acerqué y le pregunté “Pa, ¿cómo estás?”. Él, cómo siempre, me dijo “Bien”. Yo le dije “¿Cómo te fue hoy en el trabajo, se vendió algo, cómo está el mercado?”. Y él me contestó: “Bien, hijo, bien, todo bien”, y después le pregunté “¿Cómo está tu salud?”, a lo cual, me miró serio y preguntó “¿Pasa algo?”. Yo le contesté: “Mira pa, siempre el papá le pregunta al hijo, pero nunca el hijo le pregunta al papá. Así que hoy yo te pregunto a vos. Decime, contame cómo estás”. Ahí se le empezaron a salir las lágrimas, y le dije. “Dame el pollo, así lo sigo cocinando yo y poné el agua para el mate. Sentémonos y me contás qué hiciste hoy”. Nunca vi su cara tan sorprendida, pero comprendí que momentos de felicidad se dan con la simpleza de preguntar cómo estás. Capaz que alguien cerca tuyo está en una tormenta, invítalo a sentarse y conversar. Capaz que le das alivio o estabilidad escuchándolo o escuchádola sin juzgar. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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