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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
Último episodio

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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Mateo 22, 34-40

    25/10/2026 | 4 min
    Poner a prueba

    1) Fariseos: Te recuerdo que nosotros no predicamos el Evangelio, sino que somos el Evangelio, la Buena Noticia. Esa es la diferencia con el fariseo, porque el fariseo estudia la palabra de Dios, y hasta puede ser erudito en ella, pero aquí Jesús nos recuerda que somos el Evangelio, porque Jesús habita en vos y en mí, habita en nosotros. Tenemos una relación interna e íntima con Él. Cuando pensamos en el Evangelio como una franquicia, asumimos un estilo de vida institucional y dejamos de lado la relación íntima con Dios. Por eso, los fariseos hoy pueden estar en los grupos o movimientos parroquiales, en los que se reduce el Evangelio a tu participación en la institución. No somos como McDonald’s, donde vendemos estilos en todo el mundo para replicar las iglesias con un mismo modelo. Ser Evangelio no pasa tan solo por hacer un bien social, sino que es algo más. Es salir de tu burbuja de vida y asumir que viven y existen otras personas a tu alrededor, como al estilo de Jesús, que “Dios se hizo hombre para que el hombre descubra a Dios”. Salir de vos para recordar que hay otros, hace de vos un Evangelio.

    2) Maestro: Cuando yo era chico mi sueño era ser pianista, pero para ese tiempo, y siendo tan chico, era algo muy difícil. Cantaba todo el tiempo y hasta me iba por mi zona de la niñez, en Tafí Viejo, donde vivía en ese tiempo, cantando y buscando que me enseñen. Mi papá me regaló una guitarra. Me encantaba la música, pero después, cuando me fui haciendo más grande, fracasé, porque me di cuenta de que no era lo mío. Después me metí en karate. Quería ser un deportista profesional, pero con el tiempo, también lo dejé y fracasé. Me iba dando cuenta con el tiempo que las cosas no me salían como me las imaginaba. Después hasta bailé folklore y me recibí de profesor, pero también con el tiempo me di cuenta que no era lo mío. Así hasta que, cuando ya era cura, me di cuenta de que enseñar me encantaba. Así que me metí en el profesorado para enseñar. Aunque ahí comprendí que más que enseñar, me gustaba escuchar. Descubrí que por ahí estaba mi situación de vida. En todo eso, me di cuenta y un día, hablando con mi papá, le conté que iba a seguir estudiando y aprendiendo cosas de Psicología, pero que no sabía si iba a seguir porque ya había fracasado mucho, él me dijo: “Vos no vas a detener el tiempo porque te equivoques, pero la pregunta es si, teniendo más de 30, sos la persona que querés ser”. Lo que más me quedó grabado fue una conversación, en el 2019, cuando yo había salido de una depresión, estaba más aliviado, y me había dedicado a estudiar Psicología. En esa conversación me dijo: “A mí no me molesta un hijo que haya fracasado mucho, lo que me golpea es que un hijo, por miedo, no haya sido lo que quería ser”. Te lo dejo también para vos: me da miedo que no seas la persona que querés ser.

    3) Amarás: En la vida vos ponés tu ilusión y tu empeño en algo que realmente amas, por lo que seguís intentando y sabiendo que algo bueno va a venir a tu vida. Por eso, para tener en claro lo que haces, también tenés que tener en claro lo que te motiva. Porque, lo que nos enseña Jesús es a saber que, cuando uno ama algo o alguien, no es capaz de tirar la toalla al instante. La vida espiritual ayuda a ver salidas cuando uno, humanamente, no las encuentra. Amar es seguir intentando como Jesús en la cruz, donde está la mayor obra del amor de Dios. Por eso, así como hoy Jesús nos deja el amor a Dios y al prójimo, como dos elementos esenciales, yo te dejo dos preguntas que te pueden ayudar en tu vida: ¿qué es lo que realmente quiero?, y la segunda pregunta es: ¿por qué lo quiero como lo quiero? Si podés responderte estas dos preguntas, te aseguro que se va a aliviar mucho tu alma y tu vida. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 13, 1-9

    24/10/2026 | 3 min
    Víctimas

    1) Galileos: Acordate de que damos honra a Jesús si vive en nosotros; más allá de que lo pongas en tu estado de WhatsApp o en carteles grandes en la entrada de tu casa, que “Jesús es el Señor”, no va por ahí. Creo que, hasta como Iglesia, estamos confundidos porque evaluamos a una comunidad por las actividades que tenga. Es un problema que tenemos como Iglesia. Entonces, si tiene muchas reuniones y actividades, parece que es una súper comunidad, cuando no, entonces no es una buena comunidad. Se lo llega a ver al Evangelio como una franquicia que está encerrada en el templo. Incluso hay gente que cree que el Evangelio está encerrado en un edificio y, si no va a ese templo, entonces no vive la sana doctrina. A Dios no se lo puede meter en una jaula. Nosotros somos el Evangelio. Acordate lo que predicaba san Francisco de Asís. Ser el Evangelio es salir de nuestra burbuja y saber compartir la vida con el otro. Es meternos en el mundo de esa otra persona que comparte el caminar con nosotros. Ser Evangelio para los demás es mudarnos al mundo de ese otro y poder entender lo que vive esa otra persona. Como diría un santo por allí “Hay que amar al mundo apasionadamente”.

    2) Convertir: Una vez escuché que alguien dijo “Se puede ser feliz si uno no conoce su zona oscura”. Así que hice ese trabajo interno y, la verdad, que me golpeó un poco, por no decir que mucho. Aprendí de esa frase que dice “Nadie es inocente hasta que se demuestre lo contrario”. Porque siempre nos presentamos como los buenos de la película y nunca somos los culpables de nada. Esa es la típica. Siempre la culpa la tiene el otro. La culpa es de la gente que tira la basura, pero yo no, que podría haber sacado la basura tirada. La culpa es de los políticos, pero no de mi silencio; la culpa es de la Iglesia, pero claro, yo no evangelizo y no hago nada por anunciar a Jesús. La culpa siempre es de la gente, la culpa es del otro. La verdad es que nadie es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Aristóteles ya nos decía que nadie es bueno por naturaleza, si no, la historia sería totalmente distinta si todo el mundo fuera bueno. Imagínate que todos tenemos una maldad, somos envidiosos, falsos o chusmas; miserables, traidores o infieles; egoístas, injustos, intolerantes, clasistas. A veces nos parecemos mucho a esa persona que no queremos ser. Pero, ¿sabes qué?, siempre hay oportunidad de cambiar, aunque no hay cambios sin despedida.

    3) Higuera: El rencor es como tomar veneno y querer que mate a tus enemigos. El rencor, como todo sentimiento feo y negativo, no daña a quien supuestamente lo provoca, sino a quien lo padece. Vivir resentido es como meterse en una fosa, que nos termina amargando la vida. Por eso, la pregunta es “¿cuál es el motivo para tener rencor?”, ¿Para que te gire en la cabeza y busques destrozar a alguien? El rencor o el resentimiento no nacen de una ofensa recibida, incluso puede nacer por el simple hecho de que alguien sea mejor que vos. El resentimiento puede nacer de la envidia, pero también puede venir de no haber alcanzado nuestras expectativas. Porque el compararnos siempre con los demás también puede ser producto del resentimiento. Todo lo que tiene éxito indigna al resentido, por eso pedí en tu oración que Dios saque de tu mente y de tu corazón ese recuerdo de esa persona que te hizo daño o de ese comentario que hicieron sobre vos. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 54-59

    23/10/2026 | 2 min
    :Discernir

    1) Llover: Volver a empezar no es fracasar, ni tampoco decir que perdí el tiempo, sino que es concederse una nueva oportunidad de ver a Jesús con ojos nuevos, y entender las cosas desde otra mirada. Solemos pedir a Dios siempre algo, pero nos olvidamos de que, para que haya algo nuevo, deben romperse cosas viejas, y eso es lo que debemos trabajar, asumir y aceptar.

    2) Tiempos: Siempre me gusta recordar que la brújula fue inventada antes que el reloj. Porque saber hacia dónde ir es más importante que saber cuánto tiempo se tarda en llegar. No te desesperes por el tiempo que tardas en llegar a tu objetivo de vida. Si tenés en claro hacia dónde estás yendo y que lo haces por la dirección correcta confía y mantén tu paz interior. No importa cuánto tardes en llegar, sino más bien fíjate en ir por el camino correcto, porque, si sabes que vas por buen camino, todo saldrá bien. Ten calma.

    3) Juez: Siempre me pregunto en quién me convierto cuando afronto un problema. De todas las etapas de nuestra vida vamos a pasar muchas adversidades y nos olvidamos de quiénes nos vamos convirtiendo cuando enfrentamos una batalla. Puedo ser zanahoria, huevo o café. En cuanto aparece el agua hirviendo, según cómo asuma esta situación, voy a tener un cambio: puedo ser como la zanahoria que, ante el agua hirviendo (los problemas de la vida) me convierto en una persona blanda y me destrozan. Como también puedo ser como el huevo, que se pone duro (que por fuera está todo normal, pero por dentro está todo duro) o puedo ser como el café, que termina usando el agua hirviendo para aportar y dar un aroma distinto a la vida. Vos, ¿sos una zanahoria, sos un huevo o sos el café? Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 49-53

    22/10/2026 | 2 min
    Fuego sobre la tierra

    1) Venido: Pedí siempre el don del discernimiento para poder distinguir el bien del mal. Porque poder gobernar tu vida no pasa por el poder y el control que tengas, sino más bien pasa por la capacidad de decisión que tengas. La diferencia entre las personas que prosperan en la vida y las que no lo hacen no pasa por el dinero que tengan o el poder que ejerzan, sino por la sabiduría que las lleva a tener la capacidad de tomar buenas decisiones y prosperar en la vida.

    2) Recibir: Hay una frase de Víctor Hugo que dice: “No me digas lo que te dijeron de mí; dime por qué se sintieron tan cómodos diciéndotelo a ti”. Por eso, no estés esperando recibir siempre; más bien actúa desde tus convicciones y aprende a saber en qué momento actuar y en qué momento callar. Las cosas se dan a su debido tiempo. Hay tiempo para recibir y tiempo para dar.

    3) Contra: Hay dolores de la infancia que nunca se van. Seguramente se calman o se alivian, pero no se van. Es lo que Dios nos permite para ser quienes somos y para saber salir adelante con cierta resiliencia y un cierto umbral de resistencia a los golpes de la vida. Porque olvidar no es adquirir amnesia. Uno puede recordar el dolor, pero que ese dolor ya no viaje con nosotros. Las heridas de la vida son una placa de honor, porque las heridas marcan que no nos rendimos. Que tus cicatrices sean tu recuerdo de aquello que te mató en un momento de tu pasado, y hoy resucitaste y estás con vida. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 39-48

    21/10/2026 | 2 min
    El ladrón no sabe

    1) Dueño: Hace unos años leí un libro de un sacerdote a quien le atormentaban las dudas. Hasta dudaba de lo que predicaba. Pero lo lindo es que experimentaba seguir a Jesús a pesar de sus dudas. Se dedicaba a atender en el hospital a personas moribundas, donde ayudaba a mucha gente con su prédica y alimentaba su fe. En el libro cuenta que un día, uno de los enfermos de terapia intensiva le dijo: “Padre, espero volver de la muerte para contarle cómo es Dios y que usted tenga más fe”. El cura le dijo: “Si usted pudiera volver, no quisiera que vuelva, porque no quiero ver a Dios antes de que Él lo decida. Prefiero el don de no saber”. Me quedé pensando cuando leí eso de “el don de no saber”.

    2) Ocupado: Lo que tenemos que saber es que el período de incertidumbre es el lugar singular para crecer. Si uno es capaz de vivir con confianza y con alegría, cuando aún no se sabe si va a lograr lo que quiere, se va a forjar un carácter que no se formaría si se supiera de antemano que va a lograr o no su cometido. Existe un don de “no saber”. Como dijo el famoso Messi en un reportaje: “Si cuando juegas al fútbol buscas tener certezas, entonces estás en un deporte equivocado”. No saber no lleva a que estamos condenados a la ansiedad, sino a la confianza, y la confianza desarrolla carácter. Por eso, cuando me plantean cosas durísimas el decir “No sé” me ayuda: no sé por qué Dios se llevó a tu hijo, no sé por qué murió tu esposo, no sé por qué te quedaste sin trabajo. Hay momentos en que solo puedo abrazar e imaginarme este dolor. Pero no tengo respuestas: no sé. Dios nos hace saber el resultado de ayer, pero nunca nos hace saber el partido de mañana. Si estás buscando tener certidumbre en todo y tener explicación a todo, elegiste una mala especie, porque la especie humana es más complicada, porque el hombre hasta cuando nace viene con incertidumbres. Aquí abajo, en la tierra, hay que caminar con fe y confiar en el director de esta película, que es Dios.

    3) Servidor: La vida es una constante búsqueda de la verdad y tu lucha es vencer las mentiras que te decís o aquellas que te hacen vivir engañado. Por eso, es volver a mirar la verdad y saberte tocado por el don de Dios, el Dios de la vida. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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