En este devocional meditamos en el Salmo 20, un salmo que fortalece el corazón del creyente al recordarle que no está solo en el día del conflicto, porque tiene un Padre en el cielo que oye, responde, sostiene y envía ayuda desde Su santuario. El Pastor Carlos Ríos explica que Jesús nos enseñó a orar porque la oración sí funciona, no como un acto emocional, sino como un ejercicio de fe, certeza y comunión con Dios. También enseña que Dios ya dio la mayor ayuda posible al enviar a Su Hijo Jesucristo y luego al Espíritu Santo, por lo que el creyente debe aprender a buscar primero al Señor en la angustia, confiar en Su nombre antes que en los recursos humanos, y vivir con la seguridad de que Dios ve cada ofrenda, cada lágrima, cada oración sincera y actúa sobrenaturalmente a favor de quienes lo invocan.