En este Viernes de Oración Maná madrugamos para buscar el rostro de Dios y comenzar el día en Su presencia. Antes de enfrentar nuestras responsabilidades, nos detenemos para rendir nuestro corazón al Señor, presentar nuestras peticiones, agradecer por Su fidelidad e interceder por nuestra familia, la Iglesia y las necesidades de quienes nos rodean.La oración nos fortalece, renueva nuestra esperanza y nos recuerda que cada nuevo día está bajo el cuidado de Dios. Al acercarnos a Él con fe, encontramos dirección, paz y la gracia necesaria para vivir conforme a Su voluntad. Que esta madrugada sea un tiempo para escuchar Su voz, confiar plenamente en Sus promesas y caminar guiados por el Espíritu Santo, sabiendo que quienes buscan al Señor hallan en Él la fortaleza para cada jornada.