CUANDO IR AL FONDO Y HALLAR RESPUESTAS SE HACE FACTIBLE
Las sugerencias sutiles pero eficientes que erige el hemisferio norte, junto con las condiciones climatológicas que le son características, nos hablan de la presencia de un período particular; un tiempo en el que los rigores del clima, manifiestos en esta zona del planeta, conducen a que la savia de las plantas descienda hacia lo más profundo de sus raíces, con la única pretensión de preservar el tesoro que poseen: la vida.
Esto significa que, en el caso humano, también estamos en condiciones de ir al fondo, a lo más recóndito de nuestra esencia, con el fin de comprender el porqué de nuestra existencia y hallar razones estructurales sobre lo que vivimos, lo que somos y la manera en que nuestra vida se desenvuelve.
Como los procesos atmosféricos (y por ende los ciclos estacionales del hemisferio norte) constituyen un referente de gran estima sobre la dinámica a la que nuestras células se exponen, este período se presenta como una oportunidad para comprender aspectos sustanciales de nuestro paso por el mundo y de la razón de ser de nuestra vida.