El proyecto para desarrollar cazas de sexta generación, conocido como Futuro Sistema Aéreo de Combate, en el que participaban Alemania, Francia y, desde 2019, España, ha fracasado definitivamente. Berlín y París llegaron a la conclusión de que las desavenencias entre Airbus y la francesa Dassault, por ejemplo sobre transferencia tecnológica y sobre el control de la iniciativa, eran insuperables.