En esta ocasión vamos a reflexionar acerca de cómo Cristo se dio a Sí mismo para santificar a la iglesia y presentársela a Sí mismo como una iglesia esplendorosa, que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante.
Jesús no solo quiere una esposa perdonada sino santificada y eso fue lo que hizo a través de la obra de redención en la cruz del calvario.
Tit. 2:14 “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras.”
De hecho ese mismo fue el propósito del Padre para nosotros en Cristo desde antes de la fundación del mundo, como Pablo lo dijo anteriormente.
Efe.1:4 “Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha delante de él.”