En el primer siglo, la esclavitud era parte de la cultura romana y cuando el evangelio se empezó a expandir tanto los esclavos como los amos se convirtieron y estaban juntos en la iglesia. El punto fundamental de esta sección es reconocer que al venir a Cristo los esclavos y los amos tienen un Amo supremo y un cambio muy profundo en su relación uno con el otro. Ahora los esclavos ya no tratan a los amos como si fueran su Señor porque su Señor supremo es Cristo, ni los amos tratan a sus siervos con amenazas porque ellos también un Amo sobre ellos.
“Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con corazón sincero, como a Cristo” En este corto pasaje Pablo enfatiza tres veces “como a Cristo” (vv. 5, 6 y 7). Quiere decir que el Señorío de Cristo es el que regula la forma en la que los esclavos responden a sus amos terrenales, les dice: ‘cuando obedezcas a este amo humano, hazlo como obedeciendo a Cristo mismo.’ Y también pone en un lugar apropiado la autoridad de estos amos sobre los esclavos para que no abusen de su posición.
De acuerdo con la Escritura todos somos esclavos de Cristo porque Él pagó el precio para rescatarnos del pecado. Tú tienes dueño y existes para Cristo te Amo.