PADRE JOHN KENNY
Mateo 9, 36 – 10, 8
Al ver a las multitudes, Jesús se compadecía de ellas,
porque estaban cansadas y abatidas,
como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos:
“La mies es mucha
y los trabajadores pocos.
Rueguen, por tanto, al dueño de la mies
que envíe trabajadores a su campo.”
Después llamó a sus doce discípulos
y les dio autoridad sobre los espíritus impuros
y para sanar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles:
Simón, llamado Pedro; Andrés, su hermano;
Santiago y Juan, hijos de Zebedeo;
Felipe y Bartolomé;
Tomás y Mateo;
Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón el Cananeo y Judas Iscariote.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
“Vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Por el camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca.
Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios.
Gratis lo recibieron;
denlo gratis.”