En este episodio hablamos de una realidad poco dicha del despertar espiritual: a veces perdemos amigos en el camino.
No porque algo esté mal, sino porque cuando la conciencia cambia, también cambia la forma en la que nos relacionamos con el mundo.
Reflexionamos sobre el duelo que aparece cuando dejamos de encajar en espacios que antes eran hogar, y sobre ese momento intermedio en el que todavía no hemos construido nuevos lazos alineados con quien estamos siendo ahora. Un espacio vacío que puede sentirse solitario, pero que también es parte del renacer.
Este episodio es una invitación a comprender que cambiar es lo esperado, que perder ciertas conexiones no significa fracaso, sino transformación. A aceptar que estás aprendiendo quién eres, mirándote desde una nueva perspectiva y permitiéndote crecer, incluso cuando eso implica despedidas.