Endeudarse no es el problema… el problema es cómo, por qué y para qué lo haces.
Muchas decisiones financieras nacen de impulsos, presión o falta de sabiduría, y terminan convirtiéndose en cargas que afectan la paz, la fe y la libertad.
Dios no busca limitarte, sino enseñarte a vivir con orden, responsabilidad y propósito.
La pregunta es: ¿tus decisiones financieras te están acercando a la libertad… o te están atando más?