Desde que naciste, la seguridad siempre ha sido Dios. No tienes control sobre la crisis ni el milagro, pero sí en cómo manejas el camino. Tal vez hay cosas que no has visto materializarse aún, pero están en el corazón de Jesús y las estás viviendo celestialmente. Empieza a vivir hoy como si todo lo que sueñas ya hubiese sucedido.