Después de vivir la Pascua, somos llamados a comprender cuánto nos ama Jesús. Nuestra Madre nos invita a entregarle todo con confianza, sin miedo, y a dejar que Él reine en nuestra vida. En la Eucaristía encontramos su amor vivo, que nos transforma y nos impulsa a ser testigos. Hoy es el momento de abrir el corazón y descubrir cuán preciosos somos para Él.