Alejandro Villa nunca planeó hacer de China su hogar. Su vocación de comerciante y el deseo de recuperarse tras una pérdida económica importante, lo condujeron al gigante asiático; pero, realmente, fue un vuelo perdido el que terminó por abrirle la posibilidad de quedarse. Lo que empezó como un viaje de negocios se transformó en más de una década de vida en un país de contrastes profundos, donde aprendió mandarín, enseñó inglés y consolidó su propia empresa.
Sin embargo, para Alejandro, China nunca fue un lugar para el olvido. Durante años, sus regresos constantes a Colombia fueron el hilo que lo mantuvo unido a su cultura, a sus amigos y, principalmente, a su padre y a su hermano.
En 2025 regresó al país para casarse con una francesa que conoció en China, rodeado de sus seres queridos. Pocos meses después, recibió la noticia de que sería papá. Pero, en medio de la emoción, la vida lo sorprendió con un hecho lamentable: su padre fue víctima de un accidente de tránsito que lo obligó a tomar un vuelo de urgencia hacia Medellín, no para celebrar, sino para despedirlo.
En este episodio, conversamos con Alejandro sobre lo que es y lo que no es la vida en China. Un viaje por la realidad de un país lejano, los planes que se truncan y la entereza necesaria para afrontar las sorpresas, dulces y amargas, que nos depara el camino.