Mientras las legiones sobreviven a boyos y ligures, la República celebra sus aplastantes victorias con el regreso de Escipión al consulado y el espectacular desfile de Flaminino, trayendo un botín colosal que es eclipsado por el desfile de 1200 ciudadanos romanos liberados de la esclavitud, que sufrían desde tiempos de Aníbal.