En el entorno empresarial actual, el debate ya no gira en torno a si la inteligencia artificial reemplazará o no a los profesionales. La realidad es mucho más inmediata: un nuevo tipo de colaborador ha ingresado a las organizaciones. No firma contratos, no solicita vacaciones y no ocupa un escritorio físico, pero está redactando propuestas, clasificando datos y agilizando flujos operativos cada minuto. Se trata de los agentes de inteligencia artificial.