Hoy tocaba meterse con dos cosas que muchos usan a medias o directamente evitan: los ajustes rápidos de VoiceOver y el famoso toque directo.
Por un lado, los ajustes rápidos. Esa herramienta que tienes ahí y que, bien usada, te ahorra tiempo y gestos innecesarios. Te explico cómo acceder, cómo configurarlos y en qué situaciones merece la pena tirar de ellos.
Y por otro, el toque directo. Ese gran incomprendido. Qué hace exactamente, cuándo tiene sentido activarlo y, sobre todo, en qué casos es mejor no tocarlo, porque te puedes quedar vendido sin darte cuenta.