Hay momentos en la vida en los que todo se detiene.
Momentos en los que te das cuenta de que el tiempo no es eterno… y tienes que decidir cómo vivirlo.
En este episodio escuchamos el testimonio de Melanie Santillán que, en medio de una prueba inesperada, se encontró frente a dos caminos: rendirse al miedo o abrazar la fe. En ese límite, descubrió que el tiempo no era una amenaza, sino un regalo. Y que, pasara lo que pasara, Dios ya la estaba esperando.
Esta es una historia de conversión, de entrega y de una alegría que nace incluso en medio de la incertidumbre.
Una historia que nos recuerda que cada día es gracia, y que la cruz puede convertirse en encuentro.