Hay dolores que no se pueden explicar
En este episodio, Martha y Octavio Baena nos abren su corazón para compartir la historia de su hijo David, quien falleció a los 18 años en un accidente inesperado, mientras regresaba de un retiro espiritual.
Pero esta no es solo una historia de pérdida.
Es una historia de fe, de búsqueda y de un amor que no se detiene con la muerte.
A través de su proceso, han aprendido a reconocer a Dios en medio del dolor, a descubrir su consuelo en lo cotidiano y a percibir la presencia de su hijo de una manera nueva, viva y misteriosa.
Entre recuerdos, señales y una profunda confianza en la vida eterna, este episodio es una invitación a abrir el corazón y pedir, incluso en medio de lo inexplicable:
“Señor, enséñame a verte en medio de mi dolor.”