
Ep. 109 - La comunidad como espacio para la virtud
31/12/2025 | 8 min
Epicteto recuerda que el ser humano no existe aislado, sinocomo parte de un todo. En el Enquiridión enseña que cada uno cumple un papel dentro de una obra común y que buscar solo el beneficio propio rompe la armonía del conjunto. Vivir conforme a la razón implica cooperar, servir y actuar teniendo en cuenta a los demás. La virtud no se limita a la vida interior: se manifiesta en la justicia, la ayuda mutua y el equilibrio compartido. Como explicaba Hierocles con los círculos concéntricos, el trabajo del sabio es acercar al “yo” con los otros hasta comprender que formamos una sola comunidad. Servir no es sacrificio ni heroísmo, sino coherencia con lanaturaleza que nos hizo interdependientes. En ese servicio discreto y cotidiano, la filosofía encuentra su escenario más auténtico.

Ep. 108 - Entrenar cada día la virtud
24/12/2025 | 8 min
Epicteto enseña que la virtud no se adquiere con teoría, sino con entrenamiento constante. En el Enquiridión compara la vida filosófica con el gimnasio: no basta con saber qué es correcto, hay que practicarlo cada día, especialmente bajo presión. El progreso no se mide por palabras, sino por el dominio del deseo y de la aversión, por la calma ante la provocación y la aceptación de lo inevitable. Como el atleta, el filósofo no elige las condiciones del combate, pero sí prepara su cuerpo y su alma. Marco Aurelio y Musonio Rufo coinciden en que la adversidad es el peso que fortalece el carácter. Cada dificultad cotidiana es una oportunidad de ejercicio moral. La serenidad, la justicia, la templanza y el coraje no se proclaman: se entrenan, día tras día, hasta volverse naturaleza.

Ep. 107 – Vivir antes de hablar: la modestia del filósofo
17/12/2025 | 8 min
Epicteto enseña que la filosofía no se demuestra hablando,sino viviendo. En el Enquiridión (cap. 46) recuerda que quien de verdad practica la virtud no proclama ser filósofo: actúa como tal. La imagen de la oveja que no muestra el pasto, sino la lana y la leche, expresa esta idea: el aprendizaje genuino se ve en los frutos, no en el discurso. Musonio Rufo insistía en que el valor de una persona está en sus actos, no en sus palabras, y Marco Aurelio añadía: “No digas lo que es el hombre bueno, sé uno”. La modestia intelectual protege contra la vanidad y el autoengaño, recordándonos que la teoría sin práctica se vacía de sentido. El verdadero sabio transforma primero su vida y solo después, si es necesario, habla. Su coherencia —más que sus argumentos— es lo que educa.

Ep. 106 – Querer lo que ocurre
10/12/2025 | 8 min
Epicteto enseña que la serenidad nace cuando dejamos deexigir que la realidad se ajuste a nuestros deseos y aprendemos, en cambio, a querer lo que sucede. En el Enquiridión (cap. 8) afirma que no debemos buscar que las cosas ocurran como queremos, sino querer que ocurran como ocurren. No es resignación, sino libertad interior: alinear la voluntad con el orden de la naturaleza. Marco Aurelio vivió este principio en medio de guerras y pérdidas, recordando que nada nos sucede que no nos pertenezca. El estoico actúa cuando puede mejorar algo con virtud y acepta cuando lo inevitable ya está en marcha. Querer lo que ocurre transforma la resistencia en armonía, las pérdidas en aprendizaje y cada instante en camino. Es un entrenamiento para usar las olas en lugar de luchar contra ellas. Practicarlo es comenzar a vivir en paz con la vida tal como es.

Ep. 105 – Tus juicios, no las cosas
03/12/2025 | 10 min
Epicteto recuerda que no son los hechos los que nos perturban, sino los juicios que hacemos sobre ellos. En el Enquiridión (cap. 5) explica que entre lo que ocurre y lo que pensamos que ocurre existe un espacio de libertad: ahí decidimos si algo nos hiere o solo nos incomoda. No controlamos los acontecimientos, pero sí el sentido que les damos. Marco Aurelio lo reafirma al decir que “podemos borrar el juicio ahora mismo”. La práctica consiste en distinguir entre el hecho y la interpretación, observando antes de reaccionar. Quien domina sus juicios recupera el timón de su mente y deja de ser esclavo de lo externo. La serenidad no nace de un mundo sin conflictos, sino de una mirada entrenada que sabe ver las cosas como son, sin añadirles tormenta.



El Camino Estoico