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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión jueves santo, 2 de abril de 2026. La mejor víctima es Jesús.

    02/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 61, 1-3a. 6a. 8b-9

    El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, y darles un perfume de fiesta

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Espíritu del Señor está sobre mí,
    porque el Señor me ha ungido.
    Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres,
    para curar los corazones desgarrados,
    proclamar la amnistía a los cautivos,
    y a los prisioneros la libertad;
    para proclamar un año de gracia del Señor,
    un día de venganza de nuestro Dios,
    para consolar a los afligidos,
    para dar a los afligidos de Sion
    una diadema en lugar de cenizas,
    perfume de fiesta en lugar de duelo,
    un vestido de alabanza en lugar de un espíritu abatido.
    Ustedes se llamarán «Sacerdotes del Señor»,
    dirán de ustedes: «Ministros de nuestro Dios».
    Les daré su salario fielmente
    y haré con ellos un pacto perpetuo.
    Su estirpe será célebre entre las naciones,
    y sus vástagos entre los pueblos.
    Los que los vean reconocerán
    que son la estirpe que bendijo el Señor.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 88, 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)

    R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

    V. Encontré a David, mi siervo,
    y lo he ungido con óleo sagrado;
    para que mi mano esté siempre con él
    y mi brazo lo haga valeroso. R.

    V. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
    por mi nombre crecerá su poder.
    Él me invocará: «Tú eres mi padre,
    mi Dios, mi Roca salvadora». R.
    Segunda lectura
    Ap 1, 5-8

    Nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios Padre

    Lectura del libro del Apocalipsis.

    GRACIA y paz a ustedes
    de parte de Jesucristo,
    el testigo fiel,
    el primogénito de entre los muertos,
    el príncipe de los reyes de la tierra.
    Al que nos ama,
    y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre,
    y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre.
    A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
    Miren: viene entre las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra.
    Sí, amén.
    Dice el Señor Dios:
    «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso».

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. El Espíritu del Señor está sobre mí: me ha enviado a evangelizar a los pobres.
    Evangelio
    Lc 4, 16-21

    El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
    «El Espíritu del Señor está sobre mí,
    porque él me ha ungido.
    Me ha enviado a evangelizar a los pobres,
    a proclamar a los cautivos la libertad,
    y a los ciegos, la vista;
    a poner en libertad a los oprimidos;
    a proclamar el año de gracia del Señor».
    Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
    «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acaban de oír».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles Santo, 1º de abril de 2026. Lo bueno de la Cuaresma

    01/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 50, 4-9a

    No escondí el rostro ante ultrajes

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
    para saber decir al abatido una palabra de aliento.
    Cada mañana me espabila el oído,
    para que escuche como los discípulos.
    El Señor Dios me abrió el oído;
    yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    las mejillas a los que mesaban mi barba;
    no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda,
    por eso no sentía los ultrajes;
    por eso endurecí el rostro como pedernal,
    sabiendo que no quedaría defraudado.
    Mi defensor está cerca,
    ¿quién pleiteará contra mí?
    Comparezcamos juntos,
    ¿quién me acusará?
    Que se acerque.
    Miren, el Señor Dios me ayuda,
    ¿quién me condenará?

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 (R.: 14c y b)

    R. Señor, que me escuche tu gran bondad
    el día de tu favor.

    V. Por ti he aguantado afrentas,
    la vergüenza cubrió mi rostro.
    Soy un extraño para mis hermanos,
    un extranjero para los hijos de mi madre.
    Porque me devora el celo de tu templo,
    y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

    V. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
    Espero compasión, y no la hay;
    consoladores, y no los encuentro.
    En mi comida me echaron hiel,
    para mi sed me dieron vinagre. R.

    V. Alabaré el nombre de Dios con cantos,
    proclamaré su grandeza con acción de gracias.
    Mírenlo, los humildes, y alégrense;
    busquen al Señor, y revivirá su corazón.
    Que el Señor escucha a sus pobres,
    no desprecia a sus cautivos. R.
    Aclamación
    (opción 1) V. Salve, Rey nuestro, solo tú te has compadecido de nuestros errores.

    (opción 2) V. Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza.
    Evangelio
    Mt 26, 14-25

    El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas
    Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
    «¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».
    Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
    El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
    «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
    Él contestó:
    «Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
    Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
    Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
    «En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».
    Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
    «¿Soy yo acaso, Señor?».
    Él respondió:
    «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
    Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
    «¿Soy yo acaso, Maestro?».
    Él respondió:
    «Tú lo has dicho».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión martes Santo, 31 de marzo de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    31/03/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Is 49, 1-6

    Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra

    Lectura del libro de Isaías.

    ESCÚCHENME, islas; atiendan, pueblos lejanos:
    El Señor me llamó desde el vientre materno,
    de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
    Hizo de mi boca una espada afilada,
    me escondió en la sombra de su mano;
    me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba
    y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel,
    por medio de ti me glorificaré».
    Y yo pensaba: «En vano me he cansado,
    en viento y en nada he gastado mis fuerzas».
    En realidad el Señor defendía mi causa,
    mi recompensa la custodiaba Dios.
    Y ahora dice el Señor,
    el que me formó desde el vientre como siervo suyo,
    para que le devolviese a Jacob,
    para que le reuniera a Israel;
    he sido glorificado a los ojos de Dios.
    Y mi Dios era mi fuerza:
    «Es poco que seas mi siervo
    para restablecer las tribus de Jacob
    y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
    Te hago luz de las naciones,
    para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17 (R.: cf. 15ab)

    R. Mi boca contará tu salvación, Señor.

    V. A ti, Señor, me acojo:
    no quede yo derrotado para siempre.
    Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
    inclina a mí tu oído y sálvame. R.

    V. Sé tú mi roca de refugio,
    el alcázar donde me salve,
    porque mi peña y mi alcázar eres tú.
    Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

    V. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
    y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
    En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
    en el seno tú me sostenías. R.

    V. Mi boca contará tu justicia,
    y todo el día tu salvación.
    Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
    y hasta hoy relato tus maravillas. R.
    Aclamación
    V. Salve, Rey nuestro, obediente al Padre;
    fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza.
    Evangelio
    Jn 13, 21-33. 36-38

    Uno de ustedes me va a entregar… No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
    «En verdad, en verdad les digo: uno de ustedes me va a entregar».
    Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
    Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
    Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
    «Señor, ¿quién es?».
    Le contestó Jesús:
    «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
    Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
    Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
    «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
    Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
    Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
    Cuando salió, dijo Jesús:
    «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con ustedes. Me buscarán, pero lo que dije a los judíos se lo digo ahora a ustedes:
    “Donde yo voy no pueden venir ustedes”».
    Simón Pedro le dijo:
    «Señor, ¿adónde vas?».
    Jesús le respondió:
    «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
    Pedro replicó:
    «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
    Jesús le contestó:
    «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes Santo, 30 de marzo de 2026.. ¿Cuál es tu rol en esta vida?

    31/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 42, 1-7

    No gritará, no voceará por las calles

    Lectura del libro de Isaías.

    MIREN a mi siervo,
    a quien sostengo;
    mi elegido,
    en quien me complazco.
    He puesto mi espíritu sobre él,
    manifestará la justicia a las naciones.
    No gritará, no clamará,
    no voceará por las calles.
    La caña cascada no la quebrará,
    la mecha vacilante no la apagará.
    Manifestará la justicia con verdad.
    No vacilará ni se quebrará,
    hasta implantar la justicia en el país.
    En su ley esperan las islas.
    Esto dice el Señor, Dios,
    que crea y despliega los cielos,
    consolidó la tierra con su vegetación,
    da el respiro al pueblo que la habita
    y el aliento a quienes caminan por ella:
    «Yo, el Señor,
    te he llamado en mi justicia,
    te cogí de la mano, te formé
    e hice de ti alianza de un pueblo
    y luz de las naciones,
    para que abras los ojos de los ciegos,
    saques a los cautivos de la cárcel,
    de la prisión a los que habitan en tinieblas».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 26, 1bcde. 2. 3. 13-14 (R.: 1b)

    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

    V. El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién me hará temblar? R.

    V. Cuando me asaltan los malvados
    para devorar mi carne,
    ellos, enemigos y adversarios,
    tropiezan y caen. R.

    V. Si un ejército acampa contra mí,
    mi corazón no tiembla;
    si me declaran la guerra,
    me siento tranquilo. R

    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Aclamación
    V. Salve, Rey nuestro,
    solo tú te has compadecido de nuestros errores.
    Evangelio
    Jn 12, 1-11

    Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura

    Lectura del santo Evangelio según san Juan

    SEIS días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
    María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
    Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
    «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
    Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
    Jesús dijo:
    «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tienen».
    Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
    Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Domingo de Ramos. 29 de marzo de 2026. La más bella historia de salvación.

    29/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 50, 4-7

    No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado (Tercer cántico del Siervo del Señor)

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
    para saber decir al abatido una palabra de aliento.
    Cada mañana me espabila el oído,
    para que escuche como los discípulos.
    El Señor Dios me abrió el oído;
    yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    las mejillas a los que mesaban mi barba;
    no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda,
    por eso no sentía los ultrajes;
    por eso endurecí el rostro como pedernal,
    sabiendo que no quedaría defraudado.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2ab)

    R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

    V. Al verme, se burlan de mí,
    hacen visajes, menean la cabeza:
    «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
    que lo libre si tanto lo quiere». R.

    V. Me acorrala una jauría de mastines,
    me cerca una banda de malhechores;
    me taladran las manos y los pies,
    puedo contar mis huesos. R.

    V. Se reparten mi ropa,
    echan a suerte mi túnica.
    Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
    fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

    V. Contaré tu fama a mis hermanos,
    en medio de la asamblea te alabaré.
    «Los que temen al Señor, alábenlo;
    linaje de Jacob, glorifíquenlo;
    témanlo, linaje de Israel». R.
    Segunda lectura
    Flp 2, 6-11

    Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

    CRISTO Jesús, siendo de condición divina,
    no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
    al contrario, se despojó de sí mismo
    tomando la condición de esclavo,
    hecho semejante a los hombres.
    Y así, reconocido como hombre por su presencia,
    se humilló a sí mismo,
    hecho obediente hasta la muerte,
    y una muerte de cruz.
    Por eso Dios lo exaltó sobre todo
    y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
    de modo que al nombre de Jesús
    toda rodilla se doble
    en el cielo, en la tierra, en el abismo,
    y toda lengua proclame:
    Jesucristo es Señor,
    para gloria de Dios Padre.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.
    Evangelio
    Mt 26, 14 — 27, 66

    Pasión de nuestro Señor Jesucristo

    Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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