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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 26 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    26/1/2026 | 7 min
    Primera lectura
    2 Tim 1, 1-8 (opción 1)

    Evoco el recuerdo de tu fe sincera

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

    PABLO, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
    Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.
    Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría. Evoco el recuerdo de tu fe sincera, la que arraigó primero en tu abuela Loide y en tu madre Eunice, y estoy seguro que también en ti.
    Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
    Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.

    Palabra de Dios.

    Tit 1, 1-5 (opción 2)

    A Tito, verdadero hijo en la fe que compartimos

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

    PABLO, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, para suscitar la fe de los elegidos de Dios y el conocimiento de la verdad, que, de acuerdo con la piedad, lleva a la esperanza de la vida eterna; esta fue prometida antes de los siglos por Dios, que nunca miente; al llegar el tiempo apropiado, él manifestó su palabra por la predicación que me fue confiada según el mandato de Dios nuestro Salvador, a Tito, verdadero hijo en la fe que compartimos: gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Salvador nuestro.
    Mi intención al dejarte en Creta era que acabaras de organizar lo que aún faltaba por hacer y constituyeses presbíteros en cada ciudad, siguiendo las instrucciones que te di.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 10 (R.: cf. 3)

    R. Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones.

    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    canten al Señor, toda la tierra;
    canten al Señor, bendigan su nombre. R.

    V. Proclamen día tras día su victoria.
    Cuenten a los pueblos su gloria,
    sus maravillas a todas las naciones. R.

    V. Familias de los pueblos, aclamen al Señor,
    aclamen la gloria y el poder del Señor;
    aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

    V. Digan a los pueblos: «El Señor es rey:
    él afianzó el orbe, y no se moverá;
    él gobierna a los pueblos rectamente». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. R.
    Evangelio
    Lc 10, 1-9

    La mies es abundante y los obreros pocos

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
    «La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
    ¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saluden a nadie por el camino.
    Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.
    Quédense en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No vayan cambiando de casa en casa.
    Si entran en una ciudad y los reciben, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “El reino de Dios ha llegado a ustedes”».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión domingo 25 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    25/1/2026 | 7 min
    Primera lectura
    Is 8, 23b — 9, 3

    En Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande

    Lectura del libro de Isaías.

    EN otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
    El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
    habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
    Acreciste la alegría, aumentaste el gozo;
    se gozan en tu presencia, como gozan al segar,
    como se alegran al repartirse el botín.
    Porque la vara del opresor, el yugo de su carga,
    el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 26, 1bcde. 4. 13-14 (R.: 1b)

    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

    V. El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién me hará temblar? R.

    V. Una cosa pido al Señor,
    eso buscaré:
    habitar en la casa del Señor
    por los días de mi vida;
    gozar de la dulzura del Señor,
    contemplando su templo. R.

    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Segunda lectura
    1 Cor 1, 10-13. 17

    Digan todos lo mismo y que no haya divisiones entre ustedes

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

    LES ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digan todos lo mismo y que no haya divisiones entre ustedes. Estén bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.
    Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre ustedes. Y les digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo».
    ¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes? ¿Fueron bautizados en nombre de Pablo?
    Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. R.
    Evangelio
    Mt 4, 12-23 (forma larga)

    Se estableció en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    AL enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
    «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
    camino del mar, al otro lado del Jordán,
    Galilea de los gentiles.
    El pueblo que habitaba en tinieblas
    vio una luz grande;
    a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
    una luz les brilló».
    Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
    «Conviértanse, porque está cerca el reino de los cielos».
    Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
    Les dijo:
    «Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres».
    Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
    Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca restaurando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
    Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
    Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 24 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    25/1/2026 | 7 min
    Primera lectura
    2 Sam 1, 1-4. 11-12. 19. 23-27

    ¡Cómo han caído los héroes en medio del combate!

    Comienzo del segundo libro de Samuel.

    EN aquellos días, David regresó tras derrotar a Amalec y se detuvo dos días en Sicelag.
    Al tercer día vino un hombre del campamento de Saúl con las vestiduras rasgadas y tierra en la cabeza. Al llegar a la presencia de David, cayó a tierra y se postró.
    David le preguntó:
    «¿De dónde vienes?».
    Respondió:
    «He huido del campamento de Israel».
    David le preguntó de nuevo:
    «¿Qué ha sucedido? Cuéntamelo».
    Respondió:
    «La tropa ha huido de la batalla y muchos del pueblo han caído y han muerto, entre ellos Saúl y su hijo Jonatán».
    Entonces David, echando mano a sus vestidos, los rasgó, lo mismo que sus acompañantes. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta la tarde por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, caídos a espada.
    Y dijo David:
    «La flor de Israel herida en tus alturas.
    Cómo han caído los héroes.
    Saúl y Jonatán,
    amables y gratos en su vida,
    inseparables en su muerte,
    más veloces que águilas,
    más valientes que leones.
    Hijas de Israel, lloren por Saúl,
    que las cubría de púrpura y adornos,
    que adornaba con alhajas de oro sus vestidos.
    Cómo han caído los héroes
    en medio del combate.
    Jonatán, herido en tus alturas.
    Estoy apenado por ti, Jonatán, hermano mío.
    Me eras gratísimo,
    tu amistad me resultaba más dulce
    que el amor de mujeres.
    Cómo han caído los héroes.
    Han perecido las armas de combate».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 79, 2-3. 5-7 (R.: 4b)

    R. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.

    V. Pastor de Israel, escucha,
    tú que guías a José como a un rebaño;
    tú que te sientas sobre querubines, resplandece
    ante Efraín, Benjamín y Manasés;
    despierta tu poder y ven a salvarnos. R.

    V. Señor, Dios del universo,
    ¿hasta cuándo estarás airado
    mientras tu pueblo te suplica?
    Les diste a comer llanto,
    a beber lágrimas a tragos;
    nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,
    nuestros enemigos se burlan de nosotros. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
    Evangelio
    Mc 3, 20-21

    Su familia decía que estaba fuera de sí

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer.
    Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes 23 de enero de 2025. Somos tan diferentes.

    25/1/2026 | 5 min
    Primera lectura
    1 Sam 24, 3-21

    No alargaré la mano contra él, pues es el ungido del Señor

    Lectura del primer libro de Samuel.

    EN aquellos días, Saúl tomó tres mil hombres escogidos de todo Israel y marchó en busca de David y su gente frente a Sure Hayelín.
    Llegó a un corral de ovejas, junto al camino, donde había una cueva. Saúl entró a hacer sus necesidades, mientras David y sus hombres se encontraban al fondo de la cueva.
    Los hombres de David le dijeron:
    «Este es el día del que te dijo el Señor: “Yo entregaré a tus enemigos en tu mano”. Haz con él lo que te parezca mejor».
    David se levantó y cortó, sin ser visto, la orla del manto de Saúl. Después de ello, sintió pesar por haber cortado la orla del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres:
    «El Señor me libre de obrar así contra mi amo, el ungido del Señor, alargando mi mano contra él; pues es el ungido del Señor».
    David disuadió a sus hombres con esas palabras y no les dejó alzarse contra Saúl. Este salió de la cueva y siguió su camino.
    A continuación, David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl:
    «¡Oh, rey, mi señor!».
    Saúl miró hacia atrás. David se inclinó rostro a tierra y se postró.
    Y dijo a Saúl:
    «¿Por qué haces caso a las palabras que dice la gente: “David busca tu desgracia”? Tus ojos han visto hoy mismo en la cueva que el Señor te ha entregado en mi mano. Han hablado de matarte, pero te he perdonado, diciéndome: “No alargaré mi mano contra mi amo, pues es el ungido del Señor”. Padre mío, mira por un momento, la orla de tu manto en mi mano. Si la he cortado y no te he matado, comprenderás bien que no hay en mí ni maldad ni culpa y que no te he ofendido. Tú, en cambio, estás buscando mi vida para arrebatármela. Que el Señor juzgue entre los dos y me haga justicia. Pero mi mano no estará contra ti. Como dice el antiguo proverbio: “De los malos sale maldad”. Pero en mí no hay maldad. ¿A quién ha salido a buscar el rey de Israel? ¿A quién persigues? A un perro muerto, a una simple pulga. El Señor sea juez y juzgue entre nosotros. Juzgará, defenderá mi causa y me hará justicia, librándome de tu mano».
    Cuando David acabó de dirigir estas palabras a Saúl, este dijo:
    «¿Es esta tu voz, David, hijo mío?».
    Saúl levantó la voz llorando. Y siguió diciendo:
    «Eres mejor que yo, pues tú me tratas bien, mientras que yo te trato mal. Hoy has puesto de manifiesto tu bondad para conmigo, pues el Señor me había puesto en tus manos y tú no me has matado. ¿Si uno encuentra a su enemigo, le deja seguir por las buenas el camino? Que el Señor te recompense el favor que hoy me has hecho. Ahora sé que has de reinar y que en tu mano se consolidará la realeza de Israel».

    Palabra de Dios.

    Evangelio
    Mc 3, 13-19

    Llamó a los que quiso para que estuvieran con él

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él.
    E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios:
    Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión jueves 22 de enero de 2026. No somos el centro del mundo.

    22/1/2026 | 4 min
    Primera lectura
    1 Sam 18, 6-9; 19, 1-7

    Mi padre busca el modo de matarte

    Lectura del primer libro de Samuel.

    EN aquellos días, cuando David volvía de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl para cantar danzando con tambores, gritos de alborozo y címbalos.
    Las mujeres cantaban y repetían al bailar:
    «Saúl mató a mil,
    David a diez mil».
    A Saúl lo enojó mucho aquella copla y le pareció mal, pues pensaba:
    «Han asignado diez mil a David y mil a mí. No le falta más que la realeza».
    Desde aquel día Saúl vio con malos ojos a David.
    Saúl manifestó a su hijo Jonatán y a sus servidores la intención de matar a David. Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David. Y le advirtió:
    «Mi padre busca el modo de matarte. Mañana toma precauciones, quédate en lugar secreto y permanece allí oculto. Yo saldré y me colocaré al lado de mi padre en el campo donde te encuentres. Le hablaré de ti, veré lo que hay y te lo comunicaré».
    Jonatán habló bien de David a su padre Saúl. Le dijo:
    «No haga daño el rey a su siervo David, pues él no te ha hecho mal alguno y su conducta ha sido muy favorable hacia ti. Expuso su vida, mató al filisteo y el Señor concedió una gran victoria a todo Israel. Entonces te alegraste al verlo. ¿Por qué hacerte culpable de sangre inocente, matando a David sin motivo?».
    Saúl escuchó lo que le decía Jonatán, y juró:
    «Por vida del Señor, no morirá».
    Jonatán llamó a David y le contó toda aquella conversación. Le trajo junto a Saúl y siguió a su servicio como antes.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 55, 2-3. 9-10ab. 10c-11. 12-13 (R.: 5b)

    R. En Dios confío y no temo.

    V. Misericordia, Dios mío, que me hostigan,
    me atacan y me acosan todo el día;
    todo el día me hostigan mis enemigos,
    me atacan en masa, oh, Altísimo. R.

    V. Anota en tu libro mi vida errante,
    recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío,
    mis fatigas en tu libro.
    Que retrocedan mis enemigos
    cuando te invoco. R.

    V. Así sabré que eres mi Dios.
    En Dios, cuya promesa alabo,
    en el Señor, cuya promesa alabo. R.

    V. En Dios confío y no temo;
    ¿qué podrá hacerme un hombre?
    Te debo, Dios mío, los votos que hice,
    los cumpliré con acción de gracias. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
    Evangelio
    Mc 3, 7-12

    Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él les prohibía que lo diesen a conocer

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.
    Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
    Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
    Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
    Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
    «Tú eres el Hijo de Dios».
    Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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