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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión Domingo de Ramos. 29 de marzo de 2026. La más bella historia de salvación.

    29/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 50, 4-7

    No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado (Tercer cántico del Siervo del Señor)

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
    para saber decir al abatido una palabra de aliento.
    Cada mañana me espabila el oído,
    para que escuche como los discípulos.
    El Señor Dios me abrió el oído;
    yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    las mejillas a los que mesaban mi barba;
    no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda,
    por eso no sentía los ultrajes;
    por eso endurecí el rostro como pedernal,
    sabiendo que no quedaría defraudado.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2ab)

    R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

    V. Al verme, se burlan de mí,
    hacen visajes, menean la cabeza:
    «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
    que lo libre si tanto lo quiere». R.

    V. Me acorrala una jauría de mastines,
    me cerca una banda de malhechores;
    me taladran las manos y los pies,
    puedo contar mis huesos. R.

    V. Se reparten mi ropa,
    echan a suerte mi túnica.
    Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
    fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

    V. Contaré tu fama a mis hermanos,
    en medio de la asamblea te alabaré.
    «Los que temen al Señor, alábenlo;
    linaje de Jacob, glorifíquenlo;
    témanlo, linaje de Israel». R.
    Segunda lectura
    Flp 2, 6-11

    Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

    CRISTO Jesús, siendo de condición divina,
    no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
    al contrario, se despojó de sí mismo
    tomando la condición de esclavo,
    hecho semejante a los hombres.
    Y así, reconocido como hombre por su presencia,
    se humilló a sí mismo,
    hecho obediente hasta la muerte,
    y una muerte de cruz.
    Por eso Dios lo exaltó sobre todo
    y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
    de modo que al nombre de Jesús
    toda rodilla se doble
    en el cielo, en la tierra, en el abismo,
    y toda lengua proclame:
    Jesucristo es Señor,
    para gloria de Dios Padre.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.
    Evangelio
    Mt 26, 14 — 27, 66

    Pasión de nuestro Señor Jesucristo

    Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 28 de marzo de 2026. No duele el triunfo de los otros.

    28/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Ez 37, 21-28

    Los haré una sola nación

    Lectura de la profecía de Ezequiel.

    ESTO dice el Señor Dios:
    «Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los haré una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos.
    No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los liberaré de los lugares donde habitaban y en los cuales pecaron. Los purificaré;
    ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
    Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en la que habitaron sus padres: allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre.
    Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Jer 31, 10. 11-12ab. 13 (R.: cf. 10d)

    R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

    V. Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,
    anúncienla en las islas remotas:
    «El que dispersó a Israel lo reunirá,
    lo guardará como un pastor a su rebaño. R.

    V. Porque el Señor redimió a Jacob,
    lo rescató de una mano más fuerte».
    Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion,
    afluirán hacia los bienes del Señor. R.

    V. Entonces se alegrará la doncella en la danza,
    gozarán los jóvenes y los viejos;
    convertiré su tristeza en gozo,
    los alegraré y aliviaré sus penas. R.
    Aclamación
    V. Aparten de ustedes todos sus delitos —dice el Señor—,
    renueven su corazón y su espíritu.
    Evangelio
    Jn 11, 45-57

    Para reunir a los hijos de Dios dispersos

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús,
    creyeron en él.
    Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
    Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
    «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
    Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
    «Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
    Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
    Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
    Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
    «¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
    Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión viernes 27 de marzo de 2026. Estar cerca de Dios es la mejor opción.

    27/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Jer 20, 10-13

    El Señor es mi fuerte defensor

    Lectura del libro de Jeremías.

    OÍA la acusación de la gente:
    «Pavor-en-torno,
    delátenlo, vamos a delatarlo».
    Mis amigos acechaban mi traspié:
    «A ver si, engañado, lo sometemos
    y podemos vengarnos de él».
    Pero el Señor es mi fuerte defensor:
    me persiguen, pero tropiezan impotentes.
    Acabarán avergonzados de su fracaso,
    con sonrojo eterno que no se olvidará.
    Señor del universo, que examinas al honrado
    y sondeas las entrañas y el corazón,
    ¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
    pues te he encomendado mi causa!
    Canten al Señor, alaben al Señor,
    que libera la vida del pobre
    de las manos de gente perversa.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7 (R.: cf. 7)

    R. En el peligro invoqué al Señor,
    y él me escuchó.

    V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
    Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

    V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
    escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
    Invoco al Señor de mi alabanza
    y quedo libre de mis enemigos. R.

    V. Me cercaban olas mortales,
    torrentes destructores me aterraban,
    me envolvían las redes del abismo;
    me alcanzaban los lazos de la muerte. R.

    V. En el peligro invoqué al Señor,
    grité a mi Dios:
    desde su templo él escuchó mi voz,
    y mi grito llegó a sus oídos. R.
    Aclamación
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
    tú tienes palabras de vida eterna.
    Evangelio
    Jn 10, 31-42

    Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
    Él les replicó:
    «Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?».
    Los judíos le contestaron:
    «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
    Jesús les replicó:
    «¿No está escrito en su ley: “Yo les digo: ustedes son dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
    Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
    Muchos acudieron a él y decían:
    «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
    Y muchos creyeron en él allí.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión jueves 26 de marzo de 2026. Jesús nos dice: Yo soy.

    27/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Gén 17, 3-9

    Serás padre de muchedumbre de pueblos

    Lectura del libro del Génesis.

    EN aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:
    «Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
    Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera: sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.
    Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Les daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios».
    El Señor añadió a Abrahán:
    «Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 104, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

    R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

    V. Recurran al Señor y a su poder,
    busquen continuamente su rostro.
    Recuerden las maravillas que hizo,
    sus prodigios, las sentencias de su boca. R.

    V. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
    hijos de Jacob, su elegido!
    El Señor es nuestro Dios,
    él gobierna toda la tierra. R.

    V. Se acuerda de su alianza eternamente,
    de la palabra dada, por mil generaciones;
    de la alianza sellada con Abrahán,
    del juramento hecho a Isaac. R.
    Aclamación
    V. No endurezcan hoy su corazón;
    escuchen la voz del Señor.
    Evangelio
    Jn 8, 51-59

    Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
    «En verdad, en verdad les digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
    Los judíos le dijeron:
    «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
    Jesús contestó:
    «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
    Los judíos le dijeron:
    «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
    Jesús les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
    Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles 25 de marzo de 2026. La humildad nos hace ver a Dios.

    25/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 7, 10-14; 8, 10b

    Miren: la virgen está encinta

    Lectura del libro de Isaías.

    EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
    «Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
    Respondió Ajaz:
    «No lo pido, no quiero tentar al Señor».
    Entonces dijo Isaías:
    «Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará un signo. Miren: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel, porque con nosotros está Dios».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: cf. 8a y 9a)

    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
    y, en cambio, me abriste el oído;
    no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
    entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

    V. «—Como está escrito en mi libro—
    para hacer tu voluntad.
    Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.

    V. He proclamado tu justicia
    ante la gran asamblea;
    no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R.

    V. No me he guardado en el pecho tu justicia,
    he contado tu fidelidad y tu salvación,
    no he negado tu misericordia y tu lealtad
    ante la gran asamblea. R.

    Segunda lectura
    Heb 10, 4-10

    Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad

    Lectura de la carta a los Hebreos.

    HERMANOS:
    Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
    Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice:
    «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
    pero me formaste un cuerpo;
    no aceptaste
    holocaustos ni víctimas expiatorias.
    Entonces yo dije: He aquí que vengo
    —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí—
    para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad».
    Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley.
    Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
    Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
    Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,
    y hemos contemplado su gloria.
    Evangelio
    Lc 1, 26-38

    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
    El ángel, entrando en su presencia, dijo:
    «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
    Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
    «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
    Y María dijo al ángel:
    «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
    El ángel le contestó:
    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que
    llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
    María contestó:
    «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
    Y el ángel se retiró.

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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