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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Domingo de resurrección, 5 de abril de 2026. Este es el gran día.

    05/04/2026 | 5 min
    https://youtu.be/nE01GlHAvf8?si=mzh3ASXG40Bf29di

    Primera lectura
    Hch 10, 34a. 37-43

    Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
    «Ustedes conocen lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
    Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
    Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23 (R.: 24)

    R. Este es el día que hizo el Señor:
    sea nuestra alegría y nuestro gozo.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Den gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.
    Diga la casa de Israel:
    eterna es su misericordia. R.

    V. «La diestra del Señor es poderosa,
    la diestra del Señor es excelsa».
    No he de morir, viviré
    para contar las hazañas del Señor. R.

    V. La piedra que desecharon los arquitectos
    es ahora la piedra angular.
    Es el Señor quien lo ha hecho,
    ha sido un milagro patente. R.
    Segunda lectura
    Col 3, 1-4 (Opción 1)

    Busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

    HERMANOS:
    Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
    Porque han muerto; y su vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán gloriosos, juntamente con él.

    Palabra de Dios.

    1 Cor 5, 6b-8 (opción 2)

    Barran la levadura vieja para ser una masa nueva

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

    HERMANOS:
    ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barran la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que ustedes son panes ácimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.
    Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.

    Palabra de Dios.

    Evangelio
    Jn 20, 1-9

    Él había de resucitar de entre los muertos

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EL primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
    Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
    «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
    Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
    Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
    Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
    Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión Sábado santo, 4 de abril de 2026. Está es la noche del gran sábado Santo.

    04/04/2026 | 4 min
    Está es la noche del gran sábado Santo.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes Santo, 3 de abril de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    03/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 52, 13 — 53, 12

    Él fue traspasado por nuestras rebeliones (Cuarto cántico del Siervo de Dios)

    Lectura del libro de Isaías.

    MIREN, mi siervo tendrá éxito,
    subirá y crecerá mucho.
    Como muchos se espantaron de él
    porque desfigurado no parecía hombre,
    ni tenía aspecto humano,
    así asombrará a muchos pueblos,
    ante él los reyes cerrarán la boca,
    al ver algo inenarrable
    y comprender algo inaudito.
    ¿Quién creyó nuestro anuncio?;
    ¿a quién se reveló el brazo del Señor?
    Creció en su presencia como brote,
    como raíz en tierra árida,
    sin figura, sin belleza.
    Lo vimos sin aspecto atrayente,
    despreciado y evitado de los hombres,
    como un hombre de dolores,
    acostumbrado a sufrimientos,
    ante el cual se ocultaban los rostros,
    despreciado y desestimado.
    Él soportó nuestros sufrimientos
    y aguantó nuestros dolores;
    nosotros lo estimamos leproso,
    herido de Dios y humillado;
    pero él fue traspasado por nuestras rebeliones,
    triturado por nuestros crímenes.
    Nuestro castigo saludable cayó sobre él,
    sus cicatrices nos curaron.
    Todos errábamos como ovejas,
    cada uno siguiendo su camino;
    y el Señor cargó sobre él
    todos nuestros crímenes.
    Maltratado, voluntariamente se humillaba
    y no abría la boca:
    como cordero llevado al matadero,
    como oveja ante el esquilador,
    enmudecía y no abría la boca.
    Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron,
    ¿quién se preocupará de su estirpe?
    Lo arrancaron de la tierra de los vivos,
    por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
    Le dieron sepultura con los malvados
    y una tumba con los malhechores,
    aunque no había cometido crímenes
    ni hubo engaño en su boca.
    El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
    y entregar su vida como expiación:
    verá su descendencia, prolongará sus años,
    lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
    Por los trabajos de su alma verá la luz,
    el justo se saciará de conocimiento.
    Mi siervo justificará a muchos,
    porque cargó con los crímenes de ellos.
    Le daré una multitud como parte,
    y tendrá como despojo una muchedumbre.
    Porque expuso su vida a la muerte
    y fue contado entre los pecadores,
    él tomó el pecado de muchos
    e intercedió por los pecadores.

    Palabra de Dios.

    Salmo
    Sal 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25 (R.: Lc 23, 46)

    R. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

    V. A ti, Señor, me acojo:
    no quede yo nunca defraudado;
    tú, que eres justo, ponme a salvo.
    A tus manos encomiendo mi espíritu:
    tú, el Dios leal, me librarás. R.

    V. Soy la burla de todos mis enemigos,
    la irrisión de mis vecinos,
    el espanto de mis conocidos:
    me ven por la calle y escapan de mí.
    Me han olvidado como a un muerto,
    me han desechado como a un cacharro inútil. R.

    V. Pero yo confío en ti, Señor;
    te digo: «Tú eres mi Dios».
    En tus manos están mis azares:
    líbrame de mis enemigos que me persiguen. R.

    V. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
    sálvame por tu misericordia.
    Sean fuertes y valientes de corazón
    los que esperan en el Señor. R.
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    Reflexión jueves santo, 2 de abril de 2026. La mejor víctima es Jesús.

    02/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 61, 1-3a. 6a. 8b-9

    El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, y darles un perfume de fiesta

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Espíritu del Señor está sobre mí,
    porque el Señor me ha ungido.
    Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres,
    para curar los corazones desgarrados,
    proclamar la amnistía a los cautivos,
    y a los prisioneros la libertad;
    para proclamar un año de gracia del Señor,
    un día de venganza de nuestro Dios,
    para consolar a los afligidos,
    para dar a los afligidos de Sion
    una diadema en lugar de cenizas,
    perfume de fiesta en lugar de duelo,
    un vestido de alabanza en lugar de un espíritu abatido.
    Ustedes se llamarán «Sacerdotes del Señor»,
    dirán de ustedes: «Ministros de nuestro Dios».
    Les daré su salario fielmente
    y haré con ellos un pacto perpetuo.
    Su estirpe será célebre entre las naciones,
    y sus vástagos entre los pueblos.
    Los que los vean reconocerán
    que son la estirpe que bendijo el Señor.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 88, 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)

    R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

    V. Encontré a David, mi siervo,
    y lo he ungido con óleo sagrado;
    para que mi mano esté siempre con él
    y mi brazo lo haga valeroso. R.

    V. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
    por mi nombre crecerá su poder.
    Él me invocará: «Tú eres mi padre,
    mi Dios, mi Roca salvadora». R.
    Segunda lectura
    Ap 1, 5-8

    Nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios Padre

    Lectura del libro del Apocalipsis.

    GRACIA y paz a ustedes
    de parte de Jesucristo,
    el testigo fiel,
    el primogénito de entre los muertos,
    el príncipe de los reyes de la tierra.
    Al que nos ama,
    y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre,
    y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre.
    A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
    Miren: viene entre las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra.
    Sí, amén.
    Dice el Señor Dios:
    «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso».

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. El Espíritu del Señor está sobre mí: me ha enviado a evangelizar a los pobres.
    Evangelio
    Lc 4, 16-21

    El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
    «El Espíritu del Señor está sobre mí,
    porque él me ha ungido.
    Me ha enviado a evangelizar a los pobres,
    a proclamar a los cautivos la libertad,
    y a los ciegos, la vista;
    a poner en libertad a los oprimidos;
    a proclamar el año de gracia del Señor».
    Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
    «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acaban de oír».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles Santo, 1º de abril de 2026. Lo bueno de la Cuaresma

    01/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 50, 4-9a

    No escondí el rostro ante ultrajes

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
    para saber decir al abatido una palabra de aliento.
    Cada mañana me espabila el oído,
    para que escuche como los discípulos.
    El Señor Dios me abrió el oído;
    yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    las mejillas a los que mesaban mi barba;
    no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda,
    por eso no sentía los ultrajes;
    por eso endurecí el rostro como pedernal,
    sabiendo que no quedaría defraudado.
    Mi defensor está cerca,
    ¿quién pleiteará contra mí?
    Comparezcamos juntos,
    ¿quién me acusará?
    Que se acerque.
    Miren, el Señor Dios me ayuda,
    ¿quién me condenará?

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 (R.: 14c y b)

    R. Señor, que me escuche tu gran bondad
    el día de tu favor.

    V. Por ti he aguantado afrentas,
    la vergüenza cubrió mi rostro.
    Soy un extraño para mis hermanos,
    un extranjero para los hijos de mi madre.
    Porque me devora el celo de tu templo,
    y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

    V. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
    Espero compasión, y no la hay;
    consoladores, y no los encuentro.
    En mi comida me echaron hiel,
    para mi sed me dieron vinagre. R.

    V. Alabaré el nombre de Dios con cantos,
    proclamaré su grandeza con acción de gracias.
    Mírenlo, los humildes, y alégrense;
    busquen al Señor, y revivirá su corazón.
    Que el Señor escucha a sus pobres,
    no desprecia a sus cautivos. R.
    Aclamación
    (opción 1) V. Salve, Rey nuestro, solo tú te has compadecido de nuestros errores.

    (opción 2) V. Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza.
    Evangelio
    Mt 26, 14-25

    El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas
    Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
    «¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».
    Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
    El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
    «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
    Él contestó:
    «Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
    Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
    Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
    «En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».
    Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
    «¿Soy yo acaso, Señor?».
    Él respondió:
    «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
    Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
    «¿Soy yo acaso, Maestro?».
    Él respondió:
    «Tú lo has dicho».

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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