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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión jueves 26 de marzo de 2026. Jesús nos dice: Yo soy.

    27/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Gén 17, 3-9

    Serás padre de muchedumbre de pueblos

    Lectura del libro del Génesis.

    EN aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:
    «Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
    Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera: sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.
    Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Les daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios».
    El Señor añadió a Abrahán:
    «Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 104, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)

    R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

    V. Recurran al Señor y a su poder,
    busquen continuamente su rostro.
    Recuerden las maravillas que hizo,
    sus prodigios, las sentencias de su boca. R.

    V. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
    hijos de Jacob, su elegido!
    El Señor es nuestro Dios,
    él gobierna toda la tierra. R.

    V. Se acuerda de su alianza eternamente,
    de la palabra dada, por mil generaciones;
    de la alianza sellada con Abrahán,
    del juramento hecho a Isaac. R.
    Aclamación
    V. No endurezcan hoy su corazón;
    escuchen la voz del Señor.
    Evangelio
    Jn 8, 51-59

    Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
    «En verdad, en verdad les digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
    Los judíos le dijeron:
    «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
    Jesús contestó:
    «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
    Los judíos le dijeron:
    «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
    Jesús les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
    Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión miércoles 25 de marzo de 2026. La humildad nos hace ver a Dios.

    25/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 7, 10-14; 8, 10b

    Miren: la virgen está encinta

    Lectura del libro de Isaías.

    EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
    «Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
    Respondió Ajaz:
    «No lo pido, no quiero tentar al Señor».
    Entonces dijo Isaías:
    «Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará un signo. Miren: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel, porque con nosotros está Dios».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: cf. 8a y 9a)

    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
    y, en cambio, me abriste el oído;
    no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
    entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

    V. «—Como está escrito en mi libro—
    para hacer tu voluntad.
    Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.

    V. He proclamado tu justicia
    ante la gran asamblea;
    no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R.

    V. No me he guardado en el pecho tu justicia,
    he contado tu fidelidad y tu salvación,
    no he negado tu misericordia y tu lealtad
    ante la gran asamblea. R.

    Segunda lectura
    Heb 10, 4-10

    Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad

    Lectura de la carta a los Hebreos.

    HERMANOS:
    Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
    Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice:
    «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
    pero me formaste un cuerpo;
    no aceptaste
    holocaustos ni víctimas expiatorias.
    Entonces yo dije: He aquí que vengo
    —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí—
    para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad».
    Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley.
    Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
    Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
    Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,
    y hemos contemplado su gloria.
    Evangelio
    Lc 1, 26-38

    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
    El ángel, entrando en su presencia, dijo:
    «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
    Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
    «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
    Y María dijo al ángel:
    «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
    El ángel le contestó:
    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que
    llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
    María contestó:
    «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
    Y el ángel se retiró.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión martes 24 de marzo de 2026. ¿Qué es lo verdaderamente necesario?

    25/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Núm 21, 4-9

    Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

    Lectura del libro de los Números.

    EN aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
    El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
    «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
    El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
    Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
    «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
    Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
    «Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
    Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R.: 2)

    R. Señor, escucha mi oración,
    que mi grito llegue hasta ti.

    V. Señor, escucha mi oración,
    que mi grito llegue hasta ti;
    no me escondas tu rostro
    el día de la desgracia.
    Inclina tu oído hacia mí;
    cuando te invoco,
    escúchame enseguida. R.

    V. Los gentiles temerán tu nombre;
    los reyes del mundo, tu gloria.
    Cuando el Señor reconstruya Sion,
    y aparezca en su gloria,
    y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
    y no desprecie sus peticiones. R.

    V. Quede esto escrito para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
    desde el cielo se ha fijado en la tierra,
    para escuchar los gemidos de los cautivos
    y librar a los condenados a muerte. R.
    Aclamación
    V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo;
    todo el que lo encuentra vive para siempre.
    Evangelio
    Jn 8, 21-30

    Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que «Yo soy»

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
    «Yo me voy y me buscarán, y morirán por su pecado. Donde yo voy no pueden venir ustedes».
    Y los judíos comentaban:
    «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no pueden venir ustedes”?».
    Y él les dijo:
    «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón les he dicho que morirán en sus pecados: pues, si no creen que “Yo soy”, morirán en sus pecados».
    Ellos le decían:
    «¿Quién eres tú?».
    Jesús les contestó:
    «Lo que les estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en ustedes; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
    Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
    Y entonces dijo Jesús:
    «Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
    Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

    Palabra del Señor
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 23 de marzo de 2026. Lo viejo puede hacer daño.

    25/03/2026 | 4 min
    Evangelio
    Jn 8, 1-11

    El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
    Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
    «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
    Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
    Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
    Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
    «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
    E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
    Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
    Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
    Jesús se incorporó y le preguntó:
    «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
    Ella contestó:
    «Ninguno, Señor».
    Jesús dijo:
    «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión domingo 22 de marzo de 2026. Jesús vence la muerte.

    22/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Ez 37, 12-14

    Pondré mi espíritu en ustedes y vivirán

    Lectura de la profecía de Ezequiel.

    Salmo
    Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R.: 7cd)

    R. Del Señor viene la misericordia,
    la redención copiosa.

    Segunda lectura
    Rom 8, 8-11

    El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    Aclamación
    V. Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mí no morirá para siempre.

    Evangelio
    Jn 11, 1-45

    Yo soy la resurrección y la vida

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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Generated: 3/27/2026 - 1:17:41 PM