PodcastsReligión y espiritualidadReflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Último episodio

1874 episodios

  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 13 de junio de 2026. Un corazón como el de Dios.

    13/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 61, 9-11

    Desbordo de gozo en el Señor

    Lectura del libro de Isaías.

    LA estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones,
    y sus vástagos entre los pueblos.
    Los que los vean reconocerán
    que son la estirpe que bendijo el Señor.
    Desbordo de gozo en el Señor,
    y me alegro con mi Dios:
    porque me ha puesto un traje de salvación,
    y me ha envuelto con un manto de justicia,
    como novio que se pone la corona,
    o novia que se adorna con sus joyas.
    Como el suelo echa sus brotes,
    como un jardín hace brotar sus semillas,
    así el Señor hará brotar la justicia
    y los himnos ante todos los pueblos.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    1 Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd (R.: cf. 1a)

    R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

    V. Mi corazón se regocija en el Señor,
    mi poder se exalta por Dios.
    Mi boca se ríe de mis enemigos,
    porque gozo con tu salvación. R.

    V. Se rompen los arcos de los valientes,
    mientras los cobardes se ciñen de valor.
    Los hartos se contratan por el pan,
    mientras los hambrientos engordan;
    la mujer estéril da a luz siete hijos,
    mientras la madre de muchos queda baldía. R.

    V. El Señor da la muerte y la vida,
    hunde en el abismo y levanta;
    da la pobreza y la riqueza,
    humilla y enaltece. R.

    V. Él levanta del polvo al desvalido,
    alza de la basura al pobre,
    para hacer que se siente entre príncipes
    y que herede un trono de gloria. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bienaventurada Virgen María, que conservaba la palabra de Dios,
    meditándola en su corazón. R.
    Evangelio
    Lc 2, 41-51

    Conservaba todo esto en su corazón

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    LOS padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.
    Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
    Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
    Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
    Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
    Él les contestó:
    «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
    Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
    Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
    Su madre conservaba todo esto en su corazón.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes 12 de junio de 2026. Dios nos sigue eligiendo.

    13/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Dt 7, 6-11

    El Señor se enamoró de ustedes y los eligió

    Lectura del libro del Deuteronomio.

    MOISÉS habló al pueblo diciendo:
    «Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios; el Señor, tu Dios, te eligió para que seas, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.
    Si el Señor se enamoró de ustedes y los eligió, no fue por ser ustedes más numerosos que los demás, pues son el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor a ustedes y por mantener el juramento que había hecho a sus padres, los sacó el Señor de Egipto con mano fuerte y los rescató de la casa de esclavitud, del poder del faraón, rey de Egipto.
    Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es Dios; él es el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y observan sus preceptos, por mil generaciones.
    Pero castiga en su propia persona a quien lo odia, acabando con él. No se hace esperar; a quien lo odia, lo castiga en su propia persona.
    Observa, pues, el precepto, los mandatos y decretos que te mando hoy que cumplas».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 102, 1bc-2. 3-4. 6-7. 8 y 10 (R.: cf. 17)

    R. La misericordia del Señor dura por siempre
    para aquellos que le temen.

    V. Bendice, alma mía, al Señor,
    y todo mi ser a su santo nombre.
    Bendice, alma mía, al Señor,
    y no olvides sus beneficios. R.

    V. Él perdona todas tus culpas
    y cura todas tus enfermedades;
    él rescata tu vida de la fosa,
    y te colma de gracia y de ternura. R.

    V. El Señor hace justicia
    y defiende a todos los oprimidos;
    enseñó sus caminos a Moisés
    y sus hazañas a los hijos de Israel. R.

    V. El Señor es compasivo y misericordioso,
    lento a la ira y rico en clemencia.
    No nos trata como merecen nuestros pecados
    ni nos paga según nuestras culpas. R.
    Segunda lectura
    1 Jn 4, 7-16

    Dios nos amó

    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

    QUERIDOS hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
    En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.
    En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.
    Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
    A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
    En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.
    Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
    Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Tomen mi yugo sobre ustedes —dice el Señor—, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R.
    Evangelio
    Mt 11, 25-30

    Soy manso y humilde de corazón

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
    «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
    Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
    Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión jueves 11 de junio de 2026. La mejor confianza la genera Dios.

    13/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Hch 11, 21b-26; 13, 1-3

    Era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor.
    Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
    Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
    En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
    Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
    «Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
    Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R.: 2b)

    R. El Señor revela a las naciones su justicia.

    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    Su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.

    V. El Señor da a conocer su salvación,
    revela a las naciones su justicia.
    Se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.

    V. Los confines de la tierra han contemplado
    la salvación de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera;
    griten, vitoreen, toquen. R.

    V. Tañan la cítara para el Señor,
    suenen los instrumentos:
    con clarines y al son de trompetas,
    aclamen al Rey y Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—;
    yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. R.
    Evangelio
    Mt 10, 7-13

    Gratis han recibido, den gratis

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
    «Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios.
    Gratis han recibido, den gratis.
    No se procuren en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entren en una ciudad o aldea, averigüen quién hay allí de confianza y quédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar en una casa, salúdenla con la paz; si la casa se lo merece, su paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a ustedes».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles 10 de junio de 2026. Lo cotidiano de Dios en mi vida.

    10/06/2026 | 5 min
    Evangelio
    Mt 5, 17-19

    No he venido a abolir, sino a dar plenitud

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
    En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
    El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
    Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión martes 9 de junio de 2026. El mejor papá es Dios.

    09/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    1 Re 17, 7-16

    La orza de harina no se vació, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías

    Lectura del primer libro de los Reyes.

    EN aquellos días, se secó el torrente donde estaba escondido Elías, pues no hubo lluvia sobre el país.
    La palabra del Señor llegó entonces a Elías diciendo:
    «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y establécete, pues he ordenado a una mujer viuda de allí que te suministre alimento». Se alzó y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña.
    Elías la llamó y le dijo:
    «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé».
    Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle:
    «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan».
    Ella respondió:
    «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos».
    Pero Elías le dijo:
    «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel:
    “La orza de harina no se vaciará
    la alcuza de aceite no se agotará
    hasta el día en que el Señor conceda
    lluvias sobre la tierra”».
    Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia.
    Por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7b)

    R. Haz brillar sobre nosotros, Señor,
    la luz de tu rostro.

    V. Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia;
    tú que en el aprieto me diste anchura,
    ten piedad de mí y escucha mi oración.
    Y ustedes, ¿hasta cuándo ultrajarán mi honor,
    amarán la falsedad y buscarán el engaño? R.

    V. Sépanlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
    y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
    Tiemblen y no pequen,
    reflexionen en el silencio de su lecho. R.

    V. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
    si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».
    Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
    que si abundara en su trigo y en su vino. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre. R.
    Evangelio
    Mt 5, 13-16

    Ustedes son la luz del mundo

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
    No sirve más que para tirarla y que la pise la gente.
    Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
    Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos».

    Palabra del Señor.
Más podcasts de Religión y espiritualidad
Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
Sitio web del podcast

Escucha Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia., Predicas OnLine - MP3 - Pastores Ricardo y Ma. Patricia de Rodriguez y muchos más podcasts de todo el mundo con la aplicación de radio.net

Descarga la app gratuita: radio.net

  • Añadir radios y podcasts a favoritos
  • Transmisión por Wi-Fi y Bluetooth
  • Carplay & Android Auto compatible
  • Muchas otras funciones de la app