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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión miércoles 17 de junio de 2026. Lo importante de saber alejarse a tiempo.

    17/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    2 Re 2, 1. 6-14

    De pronto, un carro de fuego los separó, y subió Elías al cielo

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    CUANDO el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en la tempestad, Elías y Eliseo partieron de Guilgal.
    Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo:
    «Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jordán».
    Eliseo volvió a responder:
    «¡Vive Dios! ¡Por tu vida, no te dejaré!»; y los dos continuaron el camino.
    Cincuenta hombres de la comunidad de los profetas iban también de camino y se pararon frente al río Jordán, a cierta distancia de Elías y Eliseo, los cuales se detuvieron a la vera del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas. Se separaron estas a un lado y a otro, y pasaron ambos sobre terreno seco.
    Mientras cruzaban, dijo Elías a Eliseo:
    «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de que sea arrebatado de tu lado».
    Eliseo respondió:
    «Por favor, que yo reciba dos partes de tu espíritu».
    Respondió Elías:
    «Pides algo difícil, pero si alcanzas a verme cuando sea arrebatado de tu lado, pasarán a ti; si no, no pasarán».
    Mientras ellos iban conversando por el camino, de pronto, un carro de fuego con caballos de fuego los separó a uno del otro. Subió Elías al cielo en la tempestad.
    Eliseo lo veía y clamaba:
    «¡Padre mío, padre mío! ¡Carros y caballería de Israel!».
    Al dejar de verlo, agarró sus vestidos y los desgarró en dos. Recogió el manto que había caído de los hombros de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla. Tomó el manto que había caído de los hombros de Elías y golpeó con él las aguas, pero no se separaron.
    Dijo entonces:
    «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?».
    Golpeó otra vez las aguas, que se separaron a un lado y a otro, y pasó Eliseo sobre terreno seco.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)

    R. Sean valientes de corazón
    los que esperan en el Señor.

    V. Qué bondad tan grande, Señor,
    reservas para los que te temen,
    y concedes a los que a ti se acogen
    a la vista de todos. R.

    V. En el asilo de tu presencia los escondes
    de las conjuras humanas;
    los ocultas en tu tabernáculo,
    frente a las lenguas pendencieras. R.

    V. Amen al Señor, fieles suyos;
    el Señor guarda a sus leales,
    y a los soberbios los paga con creces. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—,
    y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mt 6, 1-6. 16-18

    Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
    Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
    Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
    Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
    Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo que ya han recibido su paga.
    Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

    Palabra del Señor.
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    Reflexión martes 16 de junio de 2026. No te quedes con lo que no es tuyo.

    16/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    1 Re 21, 17-29

    Has hecho pecar a Israel

    Lectura del primer libro de los Reyes.

    DESPUÉS que hubo muerto Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías tesbita para decirle:
    «Levántate, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. Ahora se encuentra en la viña de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión de ella. Le hablarás diciendo: “Así habla el Señor: ‘¿Has asesinado y pretendes tomar posesión?’ Por esto, así habla el Señor: ‘En el mismo lugar donde los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán los perros también tu propia sangre’”».
    Entonces Ajab se dirigió a Elías diciendo:
    «Así que has dado conmigo, enemigo mío».
    Respondió Elías:
    «He dado contigo. Así, por haberte vendido, haciendo el mal a los ojos del Señor, yo mismo voy a traer sobre ti el desastre. Barreré tu descendencia y exterminaré en Israel a todos los varones de la familia de Ajab, del primero al último. Dispondré de tu casa como de la de Jeroboán, hijo de Nebat, y de la de Baasá, hijo de Ajías, por la irritación que me has producido y por haber hecho pecar a Israel. También contra Jezabel ha hablado el Señor diciendo: “Los perros devorarán a Jezabel en el campo de Yezrael”, y los perros devorarán a los de Ajab que mueran en la ciudad y las aves del cielo a los que mueran en el campo».
    No hubo otro como Ajab que, instigado por su mujer Jezabel, se vendiera para hacer el mal a los ojos del Señor. Actuó del modo más abominable, yendo tras los ídolos,
    procediendo en todo como los amorreos a quienes el Señor había expulsado frente a los hijos de Israel.
    Ajab, al oír estas palabras, rasgó sus vestiduras, se echó un sayal sobre el cuerpo y ayunó. Con el sayal puesto se acostaba y andaba pesadamente.
    Llegó a Elías tesbita la palabra del Señor:
    «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? No traeré el mal en los días de su vida, por haberse humillado ante mí, sino en vida de su hijo».

    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 50, 3-4. 5-6b. 11 y 16 (R.: cf. 3a)

    R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado. R.

    V. Pues yo reconozco mi culpa,
    tengo siempre presente mi pecado.
    Contra ti, contra ti solo pequé,
    cometí la maldad en tu presencia. R.

    V. Aparta de mi pecado tu vista,
    borra en mí toda culpa.
    Líbrame de la sangre, oh, Dios,
    Dios, Salvador mío,
    y cantará mi lengua tu justicia. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Les doy un mandamiento nuevo —dice el Señor—: que se amen unos a otros, como yo los he amado. R.
    Evangelio
    Mt 5, 43-48

    Amen a sus enemigos

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Han oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
    Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 15 de junio de 2026. Lo importante de la fé.

    15/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    1 Re 21, 1-16

    Nabot ha sido lapidado y está muerto

    Lectura del primer libro de los Reyes.

    POR aquel tiempo, Nabot de Yezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaría.
    Ajab habló a Nabot diciendo:
    «Dame tu viña para que pueda tener un huerto ajardinado, pues está pegando a mi casa; yo te daré a cambio una viña mejor, o, si te parece bien, te pagaré su precio en plata».
    Nabot respondió a Ajab:
    «Dios me libre de cederte la herencia de mis padres».
    Se fue Ajab a su casa abatido y enfadado por la respuesta que le había dado Nabot de Yezrael:
    «No te cederé la heredad de mis padres».
    Se postró en su lecho de cara a la pared y se negó a comer.
    Jezabel, su mujer, se le acercó y le dijo:
    «¿Qué te pasa que estás entristecido y no comes alimento alguno?».
    Él le respondió:
    «Hablé con Nabot de Yezrael y le propuse: “Véndeme tu viña por su valor en plata, o, si lo prefieres, te daré otra viña a cambio”; pero él me contestó: “No te cederé mi viña”».
    Jezabel, su mujer, le replicó:
    «¡Ya es hora de que ejerzas el poder regio en Israel! Levántate, come y se te alegrará el ánimo. Yo misma me encargo de darte la viña de Nabot de Yezrael». Escribió cartas con el nombre de Ajab y las selló con el sello de él, enviándolas a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot.
    En las cartas escribió lo siguiente:
    «Proclamen un ayuno y sienten a Nabot al frente de la asamblea. Frente a él sienten a dos hombres hijos de Belial que testifiquen en su contra diciendo: “Tú has maldecido a Dios y al rey”. Entonces lo sacarán y lo lapidarán hasta que muera».
    Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en su ciudad, hicieron tal como Jezabel les ordenó según lo escrito en las cartas remitidas a ellos. Así proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot al frente de la asamblea.
    Llegaron los dos hombres hijos de Belial, se sentaron frente a él y testificaron contra él diciendo:
    «Nabot ha maldecido a Dios y al rey».
    Lo sacaron de la ciudad y lo lapidaron hasta que murió.
    Enviaron a decir a Jezabel:
    «Nabot ha sido lapidado y está muerto».
    En cuanto Jezabel oyó que Nabot había muerto lapidado, dijo a Ajab:
    «Levántate y toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, el que se negó a vendértela por su valor en plata, pues Nabot ya no está vivo, ha muerto».
    Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yezrael, para tomar posesión de ella.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 5, 2-3ab. 5-6a. 6b-7 (R.: 2b)

    R. Atiende a mis gemidos, Señor.

    V. Señor, escucha mis palabras,
    atiende a mis gemidos,
    haz caso de mis gritos de auxilio,
    Rey mío y Dios mío. R.

    V. Tú no eres un Dios que ame la maldad,
    ni el malvado es tu huésped,
    ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.

    V. Detestas a los malhechores,
    destruyes a los mentirosos;
    al hombre sanguinario y traicionero
    lo aborrece el Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. R.
    Evangelio
    Mt 5, 38-42

    Yo les digo que no hagan frente al que los agravia

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Han oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo les digo: no hagan frente al que los agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión domingo 13 de junio de 2026. Ser elegido.

    14/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Éx 19, 2-6a

    Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa

    Lectura del libro del Éxodo.

    EN aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.
    Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:
    «Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Han visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de águila y los he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecen y guardan mi alianza, serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 3c)

    R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

    V. Aclama al Señor, tierra entera,
    sirvan al Señor con alegría,
    entren en su presencia con vítores. R.

    V. Sepan que el Señor es Dios:
    que él nos hizo y somos suyos,
    su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

    V. El Señor es bueno,
    su misericordia es eterna,
    su fidelidad por todas las edades. R.
    Segunda lectura
    Rom 5, 6-11

    Si fuimos reconciliados por la muerte del Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvados por su vida!

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    HERMANOS:
    Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.
    ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!
    Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida!
    Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. R.
    Evangelio
    Mt 9, 36 — 10, 8

    Llamó a sus doce discípulos y los envió

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
    «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
    Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
    Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
    A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
    «No vayan a tierra de paganos ni entren en las ciudades de Samaría, sino vayan a las ovejas descarriadas de Israel.
    Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, den gratis».

    Palabra del Señor.
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    Reflexión sábado 13 de junio de 2026. Un corazón como el de Dios.

    13/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 61, 9-11

    Desbordo de gozo en el Señor

    Lectura del libro de Isaías.

    LA estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones,
    y sus vástagos entre los pueblos.
    Los que los vean reconocerán
    que son la estirpe que bendijo el Señor.
    Desbordo de gozo en el Señor,
    y me alegro con mi Dios:
    porque me ha puesto un traje de salvación,
    y me ha envuelto con un manto de justicia,
    como novio que se pone la corona,
    o novia que se adorna con sus joyas.
    Como el suelo echa sus brotes,
    como un jardín hace brotar sus semillas,
    así el Señor hará brotar la justicia
    y los himnos ante todos los pueblos.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    1 Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd (R.: cf. 1a)

    R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

    V. Mi corazón se regocija en el Señor,
    mi poder se exalta por Dios.
    Mi boca se ríe de mis enemigos,
    porque gozo con tu salvación. R.

    V. Se rompen los arcos de los valientes,
    mientras los cobardes se ciñen de valor.
    Los hartos se contratan por el pan,
    mientras los hambrientos engordan;
    la mujer estéril da a luz siete hijos,
    mientras la madre de muchos queda baldía. R.

    V. El Señor da la muerte y la vida,
    hunde en el abismo y levanta;
    da la pobreza y la riqueza,
    humilla y enaltece. R.

    V. Él levanta del polvo al desvalido,
    alza de la basura al pobre,
    para hacer que se siente entre príncipes
    y que herede un trono de gloria. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bienaventurada Virgen María, que conservaba la palabra de Dios,
    meditándola en su corazón. R.
    Evangelio
    Lc 2, 41-51

    Conservaba todo esto en su corazón

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    LOS padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.
    Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
    Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
    Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
    Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
    Él les contestó:
    «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
    Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
    Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
    Su madre conservaba todo esto en su corazón.

    Palabra del Señor.
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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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