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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes 30 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    30/1/2026 | 7 min
    Primera lectura
    2 Sam 11, 1-4a. 4c -10a. 13-17

    Me despreciaste y tomaste como esposa a la mujer de Urías

    Lectura del segundo libro de Samuel.

    A la vuelta de un año, en la época en que los reyes suelen ir a la guerra, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel. Masacraron a los amonitas y sitiaron Rabá, mientras David se quedó en Jerusalén.
    Una tarde David se levantó de la cama y se puso a pasear por la terraza del palacio. Desde allí divisó a una mujer que se estaba bañando, de aspecto muy hermoso.
    David mandó averiguar quién era aquella mujer.
    Y le informaron:
    «Es Betsabé, hija de Elián, esposa de Urías, el hitita».
    David envió mensajeros para que la trajeran.
    Ella volvió a su casa.
    Quedó encinta y mandó este aviso a David:
    «Estoy encinta».
    David, entonces, envió a decir a Joab:
    «Mándame a Urías, el hitita».
    Joab se lo mandó.
    Cuando llegó Urías, David le preguntó cómo se encontraban Joab y la tropa y cómo iba la guerra.
    Luego le dijo:
    «Baja a tu casa a lavarte los pies».
    Urías salió del palacio y tras él un regalo del rey. Pero Urías se acostó a la puerta del palacio con todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa.
    Informaron a David:
    «Urías no ha bajado a su casa».
    David le invitó a comer con él y le hizo beber hasta ponerle ebrio.
    Urías salió por la tarde a acostarse en su lecho con los servidores de su señor, pero no bajó a su casa.
    A la mañana siguiente David escribió una carta a Joab, que le mandó por Urías.
    En la carta había escrito:
    «Pongan a Urías en primera línea, donde la batalla sea más encarnizada. Luego retírense de su lado, para que lo hieran y muera».
    Joab observó la ciudad y situó a Urías en el lugar en el que sabía que estaban los hombres más aguerridos.
    Las gentes de la ciudad hicieron una salida. Trabaron combate con Joab y hubo bajas en la tropa, entre los servidores de David. Murió también Urías, el hitita.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 50, 3-4. 5-6b. 6c-7. 10-11 (R.: cf. 3a)

    R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado. R.

    V. Pues yo reconozco mi culpa,
    tengo siempre presente mi pecado.
    Contra ti, contra ti solo pequé,
    cometí la maldad en tu presencia. R.

    V. En la sentencia tendrás razón,
    en el juicio resultarás inocente.
    Mira, en la culpa nací,
    pecador me concibió mi madre. R.

    V. Hazme oír el gozo y la alegría,
    que se alegren los huesos quebrantados.
    Aparta de mi pecado tu vista,
    borra en mí toda culpa. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
    Evangelio
    Mc 4, 26-34

    Un hombre echa semilla y duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
    «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
    Dijo también:
    «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
    Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Jueves 29 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    30/1/2026 | 6 min
    Primera lectura
    2 Sam 7, 18-19. 24-29

    ¿Quién soy yo, mi Dueño y Señor, y quién la casa de mi padre?

    Lectura del segundo libro de Samuel.

    DESPUÉS de que Natán habló a David, el rey vino a presentarse ante el Señor y dijo:
    «¿Quién soy yo, mi Dueño y Señor, y quién la casa de mi padre, para que me hayas engrandecido hasta tal punto? Y, por si esto fuera poco a los ojos de mi Dueño y Señor, has hecho también a la casa de tu siervo una promesa para el futuro. ¡Esta es la ley del hombre, Dueño mío y Señor mío!
    Constituiste a tu pueblo Israel pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios.
    Ahora, pues, Señor Dios, confirma la palabra que has pronunciado acerca de tu siervo y de su casa, y cumple tu promesa. Tu nombre sea ensalzado por siempre de este modo: “El Señor del universo es el Dios de Israel y la casa de tu siervo David permanezca estable en tu presencia”.
    Pues tú, Señor del universo, Dios de Israel, has manifestado a tu siervo: “Yo te construiré una casa”. Por eso, tu siervo ha tenido ánimo para dirigirte esta oración. Tú, mi Dueño y Señor, eres Dios, tus palabras son verdad y has prometido a tu siervo este bien.
    Dígnate, pues, bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti. Pues tú, mi Dueño y Señor, has hablado, sea bendita la casa de tu siervo para siempre».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 131, 1b-2. 3-5. 11. 12. 13-14 (R.: Lc 1, 32b)

    R. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

    V. Señor, tenle en cuenta a David
    todos sus afanes:
    cómo juró al Señor
    e hizo voto al Fuerte de Jacob. R.

    V. «No entraré bajo el techo de mi casa,
    no subiré al lecho de mi descanso,
    no daré sueño a mis ojos,
    ni reposo a mis párpados,
    hasta que encuentre un lugar para el Señor,
    una morada para el Fuerte de Jacob». R.

    V. El Señor ha jurado a David
    una promesa que no retractará:
    «A uno de tu linaje
    pondré sobre tu trono». R.

    V. «Si tus hijos guardan mi alianza
    y los mandatos que les enseño,
    también sus hijos, por siempre,
    se sentarán sobre tu trono». R.

    V. Porque el Señor ha elegido a Sion,
    ha deseado vivir en ella:
    «Esta es mi mansión por siempre,
    aquí viviré, porque la deseo». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. R.
    Evangelio
    Mc 4, 21-25

    La lámpara se trae para ponerla en el candelero. La medida que usen la usarán con ustedes

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús dijo al gentío:
    «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga».
    Les dijo también:
    «Atención a lo que están oyendo: la medida que usen la usarán con ustedes, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles 28 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    28/1/2026 | 6 min
    Primera lectura
    2 Sam 7, 4-17
    Suscitaré descendencia tuya después de ti y afirmaré su reino
    Lectura del segundo libro de Samuel.

    Salmo
    Sal 88, 4-5. 27-28. 29-30 (R.: 29a)
    R. Le mantendré eternamente mi favor.

    Evangelio
    Mc 4, 1-20
    Salió el sembrador a sembrar
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar.
    Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:
    «Escuchen: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».
    Y añadió:
    «El que tenga oídos para oír, que oiga».
    Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
    Él les dijo:
    «A ustedes se les ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».
    Y añadió:
    «¿No entienden esta parábola? ¿Pues cómo van a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

    Palabra de Dios.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión martes 27 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    27/1/2026 | 6 min
    Primera lectura
    2 Sam 6, 12b-15. 17-19

    David y todo Israel iban subiendo el Arca del Señor entre aclamaciones

    Lectura del segundo libro de Samuel.

    EN aquellos días, David fue y trajo con algazara el Arca de Dios de la casa de Obededón a la ciudad de David.
    Cuando los portadores del Arca del Señor avanzaban seis pasos, se sacrificaba un toro y un animal cebado.
    David iba danzando ante el Señor con todas sus fuerzas, ceñido de un efod de lino.
    Él y toda la casa de Israel iban subiendo el Arca del Señor entre aclamaciones y al son de trompeta.
    Trajeron el Arca del Señor y la instalaron en su lugar, en medio de la tienda que había desplegado David.
    David ofreció ante el Señor holocaustos y sacrificios de comunión.
    Cuando acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor del universo. Repartió a todo el pueblo, a la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, una torta de pan, un pastel de dátiles y un pastel de uvas pasas. Tras lo cual, todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 23, 7. 8. 9. 10 (R.: cf. 8a)

    R. ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor.

    V. ¡Portones!, alcen los dinteles,
    que se alcen las puertas eternales:
    va a entrar el Rey de la gloria. R.

    V. ¿Quién es ese Rey de la gloria?
    El Señor, héroe valeroso,
    el Señor valeroso en la batalla. R.

    V. ¡Portones!, alcen los dinteles,
    que se alcen las puertas eternales:
    va a entrar el Rey de la gloria. R.

    V. ¿Quién es ese Rey de la gloria?
    El Señor, Dios del universo,
    él es el Rey de la gloria. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
    Evangelio
    Mc 3, 31-35

    El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, llegaron la madre de Jesús y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.
    La gente que tenía sentada alrededor le dice:
    «Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».
    Él les pregunta:
    «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?».
    Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:
    «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 26 de enero de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    26/1/2026 | 7 min
    Primera lectura
    2 Tim 1, 1-8 (opción 1)

    Evoco el recuerdo de tu fe sincera

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

    PABLO, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
    Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.
    Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría. Evoco el recuerdo de tu fe sincera, la que arraigó primero en tu abuela Loide y en tu madre Eunice, y estoy seguro que también en ti.
    Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
    Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.

    Palabra de Dios.

    Tit 1, 1-5 (opción 2)

    A Tito, verdadero hijo en la fe que compartimos

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

    PABLO, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, para suscitar la fe de los elegidos de Dios y el conocimiento de la verdad, que, de acuerdo con la piedad, lleva a la esperanza de la vida eterna; esta fue prometida antes de los siglos por Dios, que nunca miente; al llegar el tiempo apropiado, él manifestó su palabra por la predicación que me fue confiada según el mandato de Dios nuestro Salvador, a Tito, verdadero hijo en la fe que compartimos: gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Salvador nuestro.
    Mi intención al dejarte en Creta era que acabaras de organizar lo que aún faltaba por hacer y constituyeses presbíteros en cada ciudad, siguiendo las instrucciones que te di.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 10 (R.: cf. 3)

    R. Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones.

    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    canten al Señor, toda la tierra;
    canten al Señor, bendigan su nombre. R.

    V. Proclamen día tras día su victoria.
    Cuenten a los pueblos su gloria,
    sus maravillas a todas las naciones. R.

    V. Familias de los pueblos, aclamen al Señor,
    aclamen la gloria y el poder del Señor;
    aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

    V. Digan a los pueblos: «El Señor es rey:
    él afianzó el orbe, y no se moverá;
    él gobierna a los pueblos rectamente». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. R.
    Evangelio
    Lc 10, 1-9

    La mies es abundante y los obreros pocos

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
    «La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
    ¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saluden a nadie por el camino.
    Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.
    Quédense en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No vayan cambiando de casa en casa.
    Si entran en una ciudad y los reciben, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “El reino de Dios ha llegado a ustedes”».

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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