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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión miércoles 25 de marzo de 2026. La humildad nos hace ver a Dios.

    25/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 7, 10-14; 8, 10b

    Miren: la virgen está encinta

    Lectura del libro de Isaías.

    EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
    «Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
    Respondió Ajaz:
    «No lo pido, no quiero tentar al Señor».
    Entonces dijo Isaías:
    «Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará un signo. Miren: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel, porque con nosotros está Dios».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: cf. 8a y 9a)

    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
    y, en cambio, me abriste el oído;
    no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
    entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

    V. «—Como está escrito en mi libro—
    para hacer tu voluntad.
    Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.

    V. He proclamado tu justicia
    ante la gran asamblea;
    no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R.

    V. No me he guardado en el pecho tu justicia,
    he contado tu fidelidad y tu salvación,
    no he negado tu misericordia y tu lealtad
    ante la gran asamblea. R.

    Segunda lectura
    Heb 10, 4-10

    Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad

    Lectura de la carta a los Hebreos.

    HERMANOS:
    Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
    Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice:
    «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
    pero me formaste un cuerpo;
    no aceptaste
    holocaustos ni víctimas expiatorias.
    Entonces yo dije: He aquí que vengo
    —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí—
    para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad».
    Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley.
    Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
    Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
    Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,
    y hemos contemplado su gloria.
    Evangelio
    Lc 1, 26-38

    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
    El ángel, entrando en su presencia, dijo:
    «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
    Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
    «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
    Y María dijo al ángel:
    «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
    El ángel le contestó:
    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que
    llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
    María contestó:
    «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
    Y el ángel se retiró.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión martes 24 de marzo de 2026. ¿Qué es lo verdaderamente necesario?

    25/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Núm 21, 4-9

    Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

    Lectura del libro de los Números.

    EN aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
    El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
    «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
    El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
    Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
    «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
    Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
    «Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
    Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R.: 2)

    R. Señor, escucha mi oración,
    que mi grito llegue hasta ti.

    V. Señor, escucha mi oración,
    que mi grito llegue hasta ti;
    no me escondas tu rostro
    el día de la desgracia.
    Inclina tu oído hacia mí;
    cuando te invoco,
    escúchame enseguida. R.

    V. Los gentiles temerán tu nombre;
    los reyes del mundo, tu gloria.
    Cuando el Señor reconstruya Sion,
    y aparezca en su gloria,
    y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
    y no desprecie sus peticiones. R.

    V. Quede esto escrito para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
    desde el cielo se ha fijado en la tierra,
    para escuchar los gemidos de los cautivos
    y librar a los condenados a muerte. R.
    Aclamación
    V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo;
    todo el que lo encuentra vive para siempre.
    Evangelio
    Jn 8, 21-30

    Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que «Yo soy»

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
    «Yo me voy y me buscarán, y morirán por su pecado. Donde yo voy no pueden venir ustedes».
    Y los judíos comentaban:
    «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no pueden venir ustedes”?».
    Y él les dijo:
    «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón les he dicho que morirán en sus pecados: pues, si no creen que “Yo soy”, morirán en sus pecados».
    Ellos le decían:
    «¿Quién eres tú?».
    Jesús les contestó:
    «Lo que les estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en ustedes; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
    Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
    Y entonces dijo Jesús:
    «Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
    Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

    Palabra del Señor
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 23 de marzo de 2026. Lo viejo puede hacer daño.

    25/03/2026 | 4 min
    Evangelio
    Jn 8, 1-11

    El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
    Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
    «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
    Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
    Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
    Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
    «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
    E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
    Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
    Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
    Jesús se incorporó y le preguntó:
    «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
    Ella contestó:
    «Ninguno, Señor».
    Jesús dijo:
    «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión domingo 22 de marzo de 2026. Jesús vence la muerte.

    22/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Ez 37, 12-14

    Pondré mi espíritu en ustedes y vivirán

    Lectura de la profecía de Ezequiel.

    Salmo
    Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R.: 7cd)

    R. Del Señor viene la misericordia,
    la redención copiosa.

    Segunda lectura
    Rom 8, 8-11

    El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    Aclamación
    V. Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mí no morirá para siempre.

    Evangelio
    Jn 11, 1-45

    Yo soy la resurrección y la vida

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 21 de marzo de 2026. No somos monedita de oro.

    22/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Jer 11, 18-20

    Yo, como manso cordero, era llevado al matadero

    Lectura del libro de Jeremías.

    EL Señor me instruyó, y comprendí,
    me explicó todas sus intrigas.
    Yo, como manso cordero,
    era llevado al matadero;
    desconocía los planes
    que estaban urdiendo contra mí:
    «Talemos el árbol en su lozanía,
    arranquémoslo de la tierra de los vivos,
    que jamás se pronuncie su nombre».
    Señor del universo,
    que juzgas rectamente,
    que examinas las entrañas y el corazón,
    deja que yo pueda ver
    cómo te vengas de ellos,
    pues a ti he confiado mi causa.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 7, 2-3. 9bc-10. 11-12 (R.: 2a)

    R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.

    V. Señor, Dios mío, a ti me acojo,
    líbrame de mis perseguidores y sálvame;
    que no me atrapen como leones
    y me desgarren sin remedio. R.

    V. Júzgame, Señor, según mi justicia,
    según la inocencia que hay en mí.
    Cese la maldad de los culpables,
    y apoya tú al inocente,
    tú que sondeas el corazón y las entrañas,
    tú, el Dios justo. R.

    V. Mi escudo es Dios,
    que salva a los rectos de corazón.
    Dios es un juez justo,
    Dios amenaza cada día. R.
    Aclamación
    V. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia.
    Evangelio
    Jn 7, 40-53

    ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
    «Este es de verdad el profeta».
    Otros decían:
    «Este es el Mesías».
    Pero otros decían:«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
    Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
    Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
    Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
    «¿Por qué no lo han traído?».
    Los guardias respondieron:
    «Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
    Los fariseos les replicaron:
    «¿También ustedes se han dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».
    Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
    «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
    Ellos le replicaron:
    «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
    Y se volvieron cada uno a su casa.

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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