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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    La certeza de la verdad, permanecer en Dios y en su palabra. Mayo 23 de 2026

    23/05/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 28, 16-20. 30-31

    Permaneció en Roma, predicando el reino de Dios

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    CUANDO llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con el soldado que lo vigilaba.
    Tres días después, convocó a los judíos principales y, cuando se reunieron, les dijo:
    «Yo, hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres, fui entregado en Jerusalén como prisionero en manos de los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, me vi obligado a apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo, pues, los he llamado para verlos y hablar con ustedes; pues por causa de la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas».
    Permaneció allí un bienio completo en una casa alquilada, recibiendo a todos los que acudían a verlo, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 10, 4. 5 y 7 (R.: cf. 7b)

    R. Los buenos verán tu rostro, Señor.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. El Señor está en su templo santo,
    el Señor tiene su trono en el cielo;
    sus ojos están observando,
    sus pupilas examinan a los hombres. R.

    V. El Señor examina a inocentes y culpables,
    y al que ama la violencia él lo odia.
    Porque el Señor es justo y ama la justicia:
    los buenos verán su rostro. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Les enviaré el Espíritu de la verdad —dice el Señor—; él los guiará hasta la verdad plena. R.
    Evangelio
    Jn 21, 20-25

    Este es el discípulo que ha escrito esto, y su testimonio es verdadero

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?».
    Al verlo, Pedro dice a Jesús:
    «Señor, y este, ¿qué?».
    Jesús le contesta:
    «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme».
    Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?».
    Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
    Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión jueves 21 de mayo de 2026. Dios y yo somos uno.

    21/05/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 22, 30; 23, 6-11

    Tienes que dar testimonio en Roma

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, queriendo el tribuno conocer con certeza los motivos por los que los judíos acusaban a Pablo, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno y, bajando a Pablo, lo presentó ante ellos.
    Pablo sabía que una parte eran fariseos y otra saduceos y gritó en el Sanedrín:
    «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, se me está juzgando por la esperanza en la resurrección de los muertos».
    Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección ni ángeles ni espíritus, mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Se armó un gran griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando:
    «No encontramos nada malo en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».
    El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
    La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo:
    «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio en Jerusalén de lo que a mí se refiere, tienes que darlo en Roma».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1b)

    R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
    Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
    El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
    mi suerte está en tu mano. R.

    V. Bendeciré al Señor que me aconseja,
    hasta de noche me instruye internamente.
    Tengo siempre presente al Señor,
    con él a mi derecha no vacilaré. R.

    V. Por eso se me alegra el corazón,
    se gozan mis entrañas,
    y mi carne descansa esperanzada.
    Porque no me abandonarás en la región de los muertos
    ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R.

    V. Me enseñarás el sendero de la vida,
    me saciarás de gozo en tu presencia,
    de alegría perpetua a tu derecha. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Que todos sean uno —dice el Señor—,
    como tú, Padre, en mí, y yo en ti,
    para que el mundo crea que tú me has enviado. R.
    Evangelio
    Jn 17, 20-26

    ¡Que sean completamente uno!

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró diciendo:
    «No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
    Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
    Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
    Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión martes 19 de mayo de 2026. Lo más importante es Dios.

    19/05/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 20, 17-27

    Completo mi carrera y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vinieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:
    «Ustedes han comprobado cómo he procedido con ustedes todo el tiempo que he estado aquí, desde el primer día en que puse el pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; cómo no he omitido por miedo nada de cuanto les pudiera aprovechar, predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.
    Y ahora, miren, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu.
    No sé lo que me pasará allí, salvo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.
    Y ahora, miren: sé que ninguno de ustedes, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciarles enteramente el plan de Dios».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)

    R. Reyes de la tierra, canten a Dios.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Derramaste en tu heredad, oh, Dios, una lluvia copiosa,
    aliviaste la tierra extenuada;
    y tu rebaño habitó en la tierra
    que tu bondad, oh, Dios,
    preparó para los pobres. R.

    V. Bendito el Señor cada día,
    Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
    Nuestro Dios es un Dios que salva,
    el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes. R
    Evangelio
    Jn 17, 1-11a

    Padre, glorifica a tu Hijo

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:
    «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
    Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
    He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
    Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 18 de mayo de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    18/05/2026 | 6 min
    Primera lectura
    Hch 19, 1-8

    ¿Ustedes recibieron el Espíritu Santo al aceptar la fe?

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    MIENTRAS Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
    «¿Ustedes recibieron el Espíritu Santo al aceptar la fe?».
    Contestaron:
    «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
    Él les dijo:
    «Entonces, ¿qué bautismo han recibido?».
    Respondieron:
    «El bautismo de Juan».
    Pablo les dijo:
    «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».
    Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
    Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab (R.: 33a)

    R. Reyes de la tierra, canten a Dios.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
    huyen de su presencia los que lo odian;
    como el humo se disipa, se disipan ellos;
    como se derrite la cera ante el fuego,
    así perecen los impíos ante Dios. R.

    V. En cambio, los justos se alegran,
    gozan en la presencia de Dios,
    rebosando de alegría.
    Canten a Dios, toquen a su nombre;
    su nombre es el Señor. R.

    V. Padre de huérfanos, protector de viudas,
    Dios vive en su santa morada.
    Dios prepara casa a los desvalidos,
    libera a los cautivos y los enriquece. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. R.
    Evangelio
    Jn 16, 29-33

    Tengan valor: yo he vencido al mundo

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
    «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
    Les contestó Jesús:
    «¿Ahora creen? Pues miren: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que se dispersen cada cual por su lado y a mí me dejen solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Domingo 17 de mayo de 2026. La vida no termina aquí.

    17/05/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Hch 1, 1-11

    A la vista de ellos, fue levantado al cielo

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo.
    Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
    Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguarden que se cumpla la promesa del Padre, de la que me han oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
    Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
    «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
    Les dijo:
    «No les toca a ustedes conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibirán la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
    Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
    «Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre ustedes y llevado al cielo, volverá como lo han visto marcharse al cielo».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)

    R. Dios asciende entre aclamaciones;
    el Señor, al son de trompetas.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Pueblos todos, batan palmas,
    aclamen a Dios con gritos de júbilo;
    porque el Señor altísimo es terrible,
    emperador de toda la tierra. R.

    V. Dios asciende entre aclamaciones;
    el Señor, al son de trompetas:
    toquen para Dios, toquen;
    toquen para nuestro Rey, toquen. R.

    V. Porque Dios es el rey del mundo:
    toquen con maestría.
    Dios reina sobre las naciones,
    Dios se sienta en su trono sagrado. R.
    Segunda lectura
    Ef 1, 17-23

    Lo sentó a su derecha en el cielo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

    HERMANOS:
    El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de su corazón para que comprendan cuál es la esperanza a la que los llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
    Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. R.
    Evangelio
    Mt 28, 16-20

    Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra

    Conclusión del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
    Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
    Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
    «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
    Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.
    Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos».

    Palabra del Señor.
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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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