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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles 10 de junio de 2026. Lo cotidiano de Dios en mi vida.

    10/06/2026 | 5 min
    Evangelio
    Mt 5, 17-19

    No he venido a abolir, sino a dar plenitud

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
    En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
    El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
    Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión martes 9 de junio de 2026. El mejor papá es Dios.

    09/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    1 Re 17, 7-16

    La orza de harina no se vació, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías

    Lectura del primer libro de los Reyes.

    EN aquellos días, se secó el torrente donde estaba escondido Elías, pues no hubo lluvia sobre el país.
    La palabra del Señor llegó entonces a Elías diciendo:
    «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y establécete, pues he ordenado a una mujer viuda de allí que te suministre alimento». Se alzó y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña.
    Elías la llamó y le dijo:
    «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé».
    Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle:
    «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan».
    Ella respondió:
    «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos».
    Pero Elías le dijo:
    «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel:
    “La orza de harina no se vaciará
    la alcuza de aceite no se agotará
    hasta el día en que el Señor conceda
    lluvias sobre la tierra”».
    Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia.
    Por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7b)

    R. Haz brillar sobre nosotros, Señor,
    la luz de tu rostro.

    V. Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia;
    tú que en el aprieto me diste anchura,
    ten piedad de mí y escucha mi oración.
    Y ustedes, ¿hasta cuándo ultrajarán mi honor,
    amarán la falsedad y buscarán el engaño? R.

    V. Sépanlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
    y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
    Tiemblen y no pequen,
    reflexionen en el silencio de su lecho. R.

    V. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
    si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».
    Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
    que si abundara en su trigo y en su vino. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre. R.
    Evangelio
    Mt 5, 13-16

    Ustedes son la luz del mundo

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
    No sirve más que para tirarla y que la pise la gente.
    Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
    Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 8 de junio de 2026. Dios vela por nuestro alimento.

    08/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    1 Re 17, 1-6

    Elías sirve al Señor, Dios de Israel

    Lectura del primer libro de los Reyes.

    EN aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:
    «Vive el Señor, Dios de Israel, ante quien sirvo, que no habrá en estos años rocío ni lluvia si no es por la palabra de mi boca».
    La palabra del Señor llegó a Elías diciendo:
    «Sal de aquí, dirígete hacia oriente y escóndete en el torrente de Querit, frente al Jordán. Habrás de beber sus aguas y he ordenado a los cuervos que allí te suministren alimento».
    Fue a establecerse en el torrente de Querit, frente al Jordán, procediendo según la palabra del Señor.
    Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y lo mismo al atardecer; y bebía del torrente.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 120, 1bc-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 2)

    R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra.

    V. Levanto mis ojos a los montes:
    ¿de dónde me vendrá el auxilio?
    El auxilio me viene del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra. R.

    V. No permitirá que resbale tu pie,
    tu guardián no duerme;
    no duerme ni reposa
    el guardián de Israel. R.

    V. El Señor te guarda a su sombra,
    está a tu derecha;
    de día el sol no te hará daño,
    ni la luna de noche. R.

    V. El Señor te guarda de todo mal,
    él guarda tu alma;
    el Señor guarda tus entradas y salidas,
    ahora y por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo. R.
    Evangelio
    Mt 5, 1-12

    Bienaventurados los pobres en el espíritu

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
    «Bienaventurados los pobres en el espíritu,
    porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados los mansos,
    porque ellos heredarán la tierra.
    Bienaventurados los que lloran,
    porque ellos serán consolados.
    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
    porque ellos quedarán saciados.
    Bienaventurados los misericordiosos,
    porque ellos alcanzarán misericordia.
    Bienaventurados los limpios de corazón,
    porque ellos verán a Dios.
    Bienaventurados los que trabajan por la paz,
    porque ellos serán llamados hijos de Dios.
    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
    porque de ellos es el reino de los cielos.
    Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión domingo 7 de junio de 2026. Somos uno con Dios.

    07/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Dt 8, 2-3. 14b-16a

    Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres

    Lectura del libro del Deuteronomio.

    MOISÉS habló al pueblo diciendo:
    «Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
    Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
    No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: 12a)

    R. Glorifica al Señor, Jerusalén.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Glorifica al Señor, Jerusalén;
    alaba a tu Dios, Sion.
    Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
    y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

    V. Ha puesto paz en tus fronteras,
    te sacia con flor de harina.
    Él envía su mensaje a la tierra,
    y su palabra corre veloz. R.

    V. Anuncia su palabra a Jacob,
    sus decretos y mandatos a Israel;
    con ninguna nación obró así,
    ni les dio a conocer sus mandatos. R.
    Segunda lectura
    1 Cor 10, 16-17

    El pan es uno; nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

    HERMANOS:
    El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
    Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

    Palabra de Dios.

    Hoy puede decirse la secuencia Lauda, Sion, Salvatorem.

    Secuencia (forma breve)

    He aquí el pan de los ángeles,
    hecho viático nuestro;
    verdadero pan de los hijos,
    no lo echemos a los perros.

    Figuras lo representaron:
    Isaac fue sacrificado;
    el cordero pascual, inmolado;
    el maná nutrió a nuestros padres.

    Buen Pastor, Pan verdadero,
    ¡oh, Jesús!, ten piedad.
    Apaciéntanos y protégenos;
    haz que veamos los bienes
    en la tierra de los vivientes.

    Tú, que todo lo sabes y puedes,
    que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
    haznos allí tus comensales,
    coherederos y compañeros
    de los santos ciudadanos.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo - dice el Señor-; el que coma de este pan vivirá para siempre. R.
    Evangelio
    Jn 6, 51-58

    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
    «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
    Disputaban los judíos entre sí:
    «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
    Entonces Jesús les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
    El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
    Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
    Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 6 de junio de 2026. La certeza de tu vida.

    06/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    2 Tim 4, 1-8

    Cumple tu tarea de evangelizador. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el Señor me dará la corona de la justicia

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

    QUERIDO hermano:
    Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
    Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
    Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
    He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22 (R.: cf. 15ab)

    R. Mi boca contará tu salvación, Señor.

    V. Llena estaba mi boca de tu alabanza
    y de tu gloria todo el día.
    No me rechaces ahora en la vejez;
    me van faltando las fuerzas, no me abandones. R.

    V. Yo, en cambio, seguiré esperando,
    redoblaré tus alabanzas;
    mi boca contará tu justicia,
    y todo el día tu salvación. R.

    V. Contaré tus proezas, Señor mío;
    narraré tu justicia, tuya entera.
    Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
    y hasta hoy relato tus maravillas. R.

    V. Yo te daré gracias, Dios mío,
    con el arpa, por tu lealtad;
    tocaré para ti la cítara,
    Santo de Israel. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. R.
    Evangelio
    Mc 12, 38-44

    Esta viuda pobre ha echado más que nadie

    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

    EN aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:
    «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
    Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas, es decir, unos centavos.
    Llamando a sus discípulos, les dijo:
    «En verdad les digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

    Palabra del Señor.
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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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