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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión martes Santo, 31 de marzo de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    31/03/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Is 49, 1-6

    Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra

    Lectura del libro de Isaías.

    ESCÚCHENME, islas; atiendan, pueblos lejanos:
    El Señor me llamó desde el vientre materno,
    de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
    Hizo de mi boca una espada afilada,
    me escondió en la sombra de su mano;
    me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba
    y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel,
    por medio de ti me glorificaré».
    Y yo pensaba: «En vano me he cansado,
    en viento y en nada he gastado mis fuerzas».
    En realidad el Señor defendía mi causa,
    mi recompensa la custodiaba Dios.
    Y ahora dice el Señor,
    el que me formó desde el vientre como siervo suyo,
    para que le devolviese a Jacob,
    para que le reuniera a Israel;
    he sido glorificado a los ojos de Dios.
    Y mi Dios era mi fuerza:
    «Es poco que seas mi siervo
    para restablecer las tribus de Jacob
    y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
    Te hago luz de las naciones,
    para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17 (R.: cf. 15ab)

    R. Mi boca contará tu salvación, Señor.

    V. A ti, Señor, me acojo:
    no quede yo derrotado para siempre.
    Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
    inclina a mí tu oído y sálvame. R.

    V. Sé tú mi roca de refugio,
    el alcázar donde me salve,
    porque mi peña y mi alcázar eres tú.
    Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

    V. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
    y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
    En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
    en el seno tú me sostenías. R.

    V. Mi boca contará tu justicia,
    y todo el día tu salvación.
    Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
    y hasta hoy relato tus maravillas. R.
    Aclamación
    V. Salve, Rey nuestro, obediente al Padre;
    fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza.
    Evangelio
    Jn 13, 21-33. 36-38

    Uno de ustedes me va a entregar… No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
    «En verdad, en verdad les digo: uno de ustedes me va a entregar».
    Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
    Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
    Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
    «Señor, ¿quién es?».
    Le contestó Jesús:
    «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
    Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
    Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
    «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
    Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
    Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
    Cuando salió, dijo Jesús:
    «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con ustedes. Me buscarán, pero lo que dije a los judíos se lo digo ahora a ustedes:
    “Donde yo voy no pueden venir ustedes”».
    Simón Pedro le dijo:
    «Señor, ¿adónde vas?».
    Jesús le respondió:
    «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
    Pedro replicó:
    «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
    Jesús le contestó:
    «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes Santo, 30 de marzo de 2026.. ¿Cuál es tu rol en esta vida?

    31/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 42, 1-7

    No gritará, no voceará por las calles

    Lectura del libro de Isaías.

    MIREN a mi siervo,
    a quien sostengo;
    mi elegido,
    en quien me complazco.
    He puesto mi espíritu sobre él,
    manifestará la justicia a las naciones.
    No gritará, no clamará,
    no voceará por las calles.
    La caña cascada no la quebrará,
    la mecha vacilante no la apagará.
    Manifestará la justicia con verdad.
    No vacilará ni se quebrará,
    hasta implantar la justicia en el país.
    En su ley esperan las islas.
    Esto dice el Señor, Dios,
    que crea y despliega los cielos,
    consolidó la tierra con su vegetación,
    da el respiro al pueblo que la habita
    y el aliento a quienes caminan por ella:
    «Yo, el Señor,
    te he llamado en mi justicia,
    te cogí de la mano, te formé
    e hice de ti alianza de un pueblo
    y luz de las naciones,
    para que abras los ojos de los ciegos,
    saques a los cautivos de la cárcel,
    de la prisión a los que habitan en tinieblas».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 26, 1bcde. 2. 3. 13-14 (R.: 1b)

    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

    V. El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién me hará temblar? R.

    V. Cuando me asaltan los malvados
    para devorar mi carne,
    ellos, enemigos y adversarios,
    tropiezan y caen. R.

    V. Si un ejército acampa contra mí,
    mi corazón no tiembla;
    si me declaran la guerra,
    me siento tranquilo. R

    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Aclamación
    V. Salve, Rey nuestro,
    solo tú te has compadecido de nuestros errores.
    Evangelio
    Jn 12, 1-11

    Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura

    Lectura del santo Evangelio según san Juan

    SEIS días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
    María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
    Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
    «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
    Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
    Jesús dijo:
    «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tienen».
    Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
    Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Domingo de Ramos. 29 de marzo de 2026. La más bella historia de salvación.

    29/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Is 50, 4-7

    No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado (Tercer cántico del Siervo del Señor)

    Lectura del libro de Isaías.

    EL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
    para saber decir al abatido una palabra de aliento.
    Cada mañana me espabila el oído,
    para que escuche como los discípulos.
    El Señor Dios me abrió el oído;
    yo no resistí ni me eché atrás.
    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    las mejillas a los que mesaban mi barba;
    no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
    El Señor Dios me ayuda,
    por eso no sentía los ultrajes;
    por eso endurecí el rostro como pedernal,
    sabiendo que no quedaría defraudado.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2ab)

    R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

    V. Al verme, se burlan de mí,
    hacen visajes, menean la cabeza:
    «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
    que lo libre si tanto lo quiere». R.

    V. Me acorrala una jauría de mastines,
    me cerca una banda de malhechores;
    me taladran las manos y los pies,
    puedo contar mis huesos. R.

    V. Se reparten mi ropa,
    echan a suerte mi túnica.
    Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
    fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

    V. Contaré tu fama a mis hermanos,
    en medio de la asamblea te alabaré.
    «Los que temen al Señor, alábenlo;
    linaje de Jacob, glorifíquenlo;
    témanlo, linaje de Israel». R.
    Segunda lectura
    Flp 2, 6-11

    Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

    CRISTO Jesús, siendo de condición divina,
    no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
    al contrario, se despojó de sí mismo
    tomando la condición de esclavo,
    hecho semejante a los hombres.
    Y así, reconocido como hombre por su presencia,
    se humilló a sí mismo,
    hecho obediente hasta la muerte,
    y una muerte de cruz.
    Por eso Dios lo exaltó sobre todo
    y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
    de modo que al nombre de Jesús
    toda rodilla se doble
    en el cielo, en la tierra, en el abismo,
    y toda lengua proclame:
    Jesucristo es Señor,
    para gloria de Dios Padre.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.
    Evangelio
    Mt 26, 14 — 27, 66

    Pasión de nuestro Señor Jesucristo

    Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 28 de marzo de 2026. No duele el triunfo de los otros.

    28/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Ez 37, 21-28

    Los haré una sola nación

    Lectura de la profecía de Ezequiel.

    ESTO dice el Señor Dios:
    «Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los haré una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos.
    No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los liberaré de los lugares donde habitaban y en los cuales pecaron. Los purificaré;
    ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
    Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en la que habitaron sus padres: allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre.
    Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Jer 31, 10. 11-12ab. 13 (R.: cf. 10d)

    R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

    V. Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,
    anúncienla en las islas remotas:
    «El que dispersó a Israel lo reunirá,
    lo guardará como un pastor a su rebaño. R.

    V. Porque el Señor redimió a Jacob,
    lo rescató de una mano más fuerte».
    Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion,
    afluirán hacia los bienes del Señor. R.

    V. Entonces se alegrará la doncella en la danza,
    gozarán los jóvenes y los viejos;
    convertiré su tristeza en gozo,
    los alegraré y aliviaré sus penas. R.
    Aclamación
    V. Aparten de ustedes todos sus delitos —dice el Señor—,
    renueven su corazón y su espíritu.
    Evangelio
    Jn 11, 45-57

    Para reunir a los hijos de Dios dispersos

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús,
    creyeron en él.
    Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
    Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
    «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
    Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
    «Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
    Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
    Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
    Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
    «¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
    Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes 27 de marzo de 2026. Estar cerca de Dios es la mejor opción.

    27/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Jer 20, 10-13

    El Señor es mi fuerte defensor

    Lectura del libro de Jeremías.

    OÍA la acusación de la gente:
    «Pavor-en-torno,
    delátenlo, vamos a delatarlo».
    Mis amigos acechaban mi traspié:
    «A ver si, engañado, lo sometemos
    y podemos vengarnos de él».
    Pero el Señor es mi fuerte defensor:
    me persiguen, pero tropiezan impotentes.
    Acabarán avergonzados de su fracaso,
    con sonrojo eterno que no se olvidará.
    Señor del universo, que examinas al honrado
    y sondeas las entrañas y el corazón,
    ¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
    pues te he encomendado mi causa!
    Canten al Señor, alaben al Señor,
    que libera la vida del pobre
    de las manos de gente perversa.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7 (R.: cf. 7)

    R. En el peligro invoqué al Señor,
    y él me escuchó.

    V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
    Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

    V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
    escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
    Invoco al Señor de mi alabanza
    y quedo libre de mis enemigos. R.

    V. Me cercaban olas mortales,
    torrentes destructores me aterraban,
    me envolvían las redes del abismo;
    me alcanzaban los lazos de la muerte. R.

    V. En el peligro invoqué al Señor,
    grité a mi Dios:
    desde su templo él escuchó mi voz,
    y mi grito llegó a sus oídos. R.
    Aclamación
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
    tú tienes palabras de vida eterna.
    Evangelio
    Jn 10, 31-42

    Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
    Él les replicó:
    «Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?».
    Los judíos le contestaron:
    «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
    Jesús les replicó:
    «¿No está escrito en su ley: “Yo les digo: ustedes son dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
    Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
    Muchos acudieron a él y decían:
    «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
    Y muchos creyeron en él allí.

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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