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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión miércoles 11 de marzo de 2026. Menos normas y más amor.

    12/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Dt 4, 1. 5-9

    Observen los mandatos y cúmplanlos

    Lectura del libro del Deuteronomio.

    MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
    «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo les enseño para que, cumpliéndolos, vivan y entren a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de sus padres, les va a dar.
    Miren: yo les enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumplan en la tierra donde van a entrar para tomar posesión de ella.
    Obsérvenlos y cúmplanlos, pues esa es la sabiduría y la inteligencia de ustedes a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
    “Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
    Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
    Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo les propongo hoy?
    Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 147, 12-13. 15-16. 19-20 (R.: 12a)

    R. Glorifica al Señor, Jerusalén.

    V. Glorifica al Señor, Jerusalén;
    alaba a tu Dios, Sion.
    Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
    y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

    V. Él envía su mensaje a la tierra,
    y su palabra corre veloz;
    manda la nieve como lana,
    esparce la escarcha como ceniza. R.

    V. Anuncia su palabra a Jacob,
    sus decretos y mandatos a Israel;
    con ninguna nación obró así,
    ni les dio a conocer sus mandatos. R.
    Aclamación
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna.
    Evangelio
    Mt 5, 17-19

    Quien los cumpla y enseñe será grande

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
    En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
    El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
    Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

    Palabra del Señor.
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    Reflexión martes 10 de marzo de 2026. Lo bello del perdón.

    10/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Dan 3, 25. 34-43

    Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde

    Lectura de la profecía de Daniel.

    EN aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
    «Por el honor de tu nombre,
    no nos desampares para siempre,
    no rompas tu alianza,
    no apartes de nosotros tu misericordia.
    Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
    por Israel, tu consagrado;
    a quienes prometiste multiplicar su descendencia
    como las estrellas del cielo,
    como la arena de las playas marinas.
    Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
    de todos los pueblos;
    hoy estamos humillados por toda la tierra
    a causa de nuestros pecados.
    En este momento no tenemos príncipes,
    ni profetas, ni jefes;
    ni holocausto, ni sacrificios,
    ni ofrendas, ni incienso;
    ni un sitio donde ofrecerte primicias,
    para alcanzar misericordia.
    Por eso, acepta nuestro corazón contrito
    y nuestro espíritu humilde,
    como un holocausto de carneros y toros
    o una multitud de corderos cebados.
    Que este sea hoy nuestro sacrificio,
    y que sea agradable en tu presencia:
    porque los que en ti confían
    no quedan defraudados.
    Ahora te seguimos de todo corazón,
    te respetamos, y buscamos tu rostro;
    no nos defraudes, Señor;
    trátanos según tu piedad,
    según tu gran misericordia.
    Líbranos con tu poder maravilloso
    y da gloria a tu nombre, Señor».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 24, 4-5a. 6 y 7cd. 8-9 (R.: 6a)

    R. Recuerda, Señor, tu ternura.

    V. Señor, enséñame tus caminos,
    instrúyeme en tus sendas:
    haz que camine con lealtad;
    enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

    V. Recuerda, Señor, que tu ternura
    y tu misericordia son eternas;
    acuérdate de mí con misericordia,
    por tu bondad, Señor. R.

    V. El Señor es bueno y es recto,
    y enseña el camino a los pecadores;
    hace caminar a los humildes con rectitud,
    enseña su camino a los humildes. R.
    Aclamación
    V. Ahora —dice el Señor—, conviértanse a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso.
    Evangelio
    Mt 18, 21-35

    Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre los perdonará

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
    «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
    Jesús le contesta:
    «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
    Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
    El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
    “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
    Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
    “Págame lo que me debes”.
    El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
    “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
    Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara
    lo que debía.
    Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
    “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
    Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
    Lo mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 9 de marzo de 2026. Es momento de creer de verdad.

    09/03/2026 | 5 min
    Evangelio
    Lc 4, 24-30

    Jesús, al igual que Elías y Eliseo, no fue enviado solo a los judíos

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    HABIENDO llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga:
    «En verdad les digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo asegurarles que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán,
    el sirio».
    Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.
    Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

    Palabra del Señor.
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    Reflexión domingo 8 de marzo de 2026. Que deseamos, queremos y que ansiamos.

    08/03/2026 | 4 min
    Evangelio
    Jn 4, 5-42

    Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.
    Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.
    Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
    «Dame de beber».
    Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
    La samaritana le dice:
    «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
    Jesús le contestó:
    «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
    La mujer le dice:
    «Señor, si no tienes balde, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
    Jesús le contestó:
    «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
    La mujer le dice:
    «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
    Él le dice:
    «Anda, llama a tu marido y vuelve».
    La mujer le contesta:
    «No tengo marido».
    Jesús le dice:
    «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
    La mujer le dice:
    «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
    Jesús le dice:
    «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran a uno que no conocen; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el
    Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».
    La mujer le dice:
    «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
    Jesús le dice:
    «Soy yo, el que habla contigo».
    En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».
    La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
    «Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».
    Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.
    Mientras tanto sus discípulos le insistían:
    «Maestro, come».
    Él les dijo:
    «Yo tengo un alimento que ustedes no conocen».
    Los discípulos comentaban entre ellos:
    «¿Le habrá traído alguien de comer?».
    Jesús les dice:
    «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
    ¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo les digo esto: levanten los ojos y contemplen los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.
    Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo los envié a segar lo que no han trabajado. Otros trabajaron y ustedes entraron en el fruto de sus trabajos».
    En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
    Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
    «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

    Palabra del Señor.
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    Reflexión sábado 7 de marzo de 2026. Cree en la misericordia.

    07/03/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Miq 7, 14-15. 18-20

    Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar

    Lectura de la profecía de Miqueas.

    PASTOREA a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
    al rebaño de tu heredad,
    que anda solo en la espesura,
    en medio del bosque;
    que se apaciente como antes
    en Basán y Galaad.
    Como cuando saliste de Egipto,
    les haré ver prodigios.
    ¿Qué Dios hay como tú,
    capaz de perdonar el pecado,
    de pasar por alto la falta
    del resto de tu heredad?
    No conserva para siempre su cólera,
    pues le gusta la misericordia.
    Volverá a compadecerse de nosotros,
    destrozará nuestras culpas,
    arrojará nuestros pecados
    a lo hondo del mar.
    Concederás a Jacob tu fidelidad
    y a Abrahán tu bondad,
    como antaño prometiste a nuestros padres.

    Palabra de Dios.

    Evangelio
    Lc 15, 1-3. 11-32

    Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
    «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
    Jesús les dijo esta parábola:
    «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
    “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
    El padre les repartió los bienes.
    No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
    Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
    Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
    Recapacitando entonces, se dijo:
    “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
    Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió
    de besos.
    Su hijo le dijo:
    “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
    Pero el padre dijo a sus criados:
    “Saquen enseguida la mejor túnica y vístansela; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y sacrifíquenlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
    Y empezaron a celebrar el banquete.
    Su hijo mayor estaba en el campo.
    Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
    Este le contestó:
    “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
    Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
    Entonces él respondió a su padre:
    “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
    El padre le dijo:
    “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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