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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión miércoles 22 de abril de 2026. Siempre hay hambre de Dios.

    22/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 8, 1b-8

    Iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    AQUEL día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría.
    Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
    Saulo, por su parte, se ensañaba con la Iglesia, penetrando en las casas y arrastrando a la cárcel a hombres y mujeres.
    Los que habían sido dispersados iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 65, 1b-3a. 4-5. 6-7a (R.: 1b)

    R. Aclama al Señor, tierra entera.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Aclama al Señor, tierra entera;
    toquen en honor de su nombre,
    canten himnos a su gloria.
    Digan a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R.

    V. «Que se postre ante ti la tierra entera,
    que toquen en tu honor,
    que toquen para tu nombre».
    Vengan a ver las obras de Dios,
    sus temibles proezas en favor de los hombres. R.

    V. Transformó el mar en tierra firme,
    a pie atravesaron el río.
    Alegrémonos en él,
    que con su poder gobierna eternamente. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Todo el que cree en el Hijo tiene vida eterna —dice el Señor—; y yo lo resucitaré en el último día. R.
    Evangelio
    Jn 6, 35-40

    Esta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
    «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como les he dicho, me han visto y no creen.
    Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
    Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
    Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

    Palabra del Señor.
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    Reflexión martes 21 de abril de 2026. La mejor ganancia.

    21/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 7, 51 — 8, 1a

    Señor Jesús, recibe mi espíritu

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:
    «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo, lo mismo que sus padres. ¿Hubo un profeta que sus padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora ustedes lo han traicionado y asesinado; ustedes recibieron la ley por mediación de ángeles y no la han observado».
    Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
    «Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
    Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
    «Señor Jesús, recibe mi espíritu».
    Luego, cayendo de rodillas y clamando con voz potente, dijo:
    «Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
    Y, con estas palabras, murió.
    Saulo aprobaba su ejecución.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 30, 3cd-4. 6 y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)

    R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Sé la roca de mi refugio,
    un baluarte donde me salve,
    tú que eres mi roca y mi baluarte;
    por tu nombre dirígeme y guíame. R.

    V. A tus manos encomiendo mi espíritu:
    tú, el Dios leal, me librarás.
    Yo confío en el Señor.
    Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R.

    V. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
    sálvame por tu misericordia.
    En el asilo de tu presencia los escondes
    de las conjuras humanas. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy el pan de vida —dice el Señor—; el que viene a mí no tendrá hambre. R.
    Evangelio
    Jn 6, 30-35

    No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
    «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
    Jesús les replicó:
    «En verdad, en verdad les digo: no fue Moisés quien les dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
    Entonces le dijeron:
    «Señor, danos siempre de este pan».
    Jesús les contestó:
    «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 20 de abril de 2026. El gran momento del resucitado.

    20/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 6, 8-15

    No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
    Entonces indujeron a unos que asegurasen:
    «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
    Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
    «Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».
    Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 (R.: 1b)

    R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
    tu siervo medita tus decretos;
    tus preceptos son mi delicia,
    tus enseñanzas son mis consejeros. R.

    V. Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
    enséñame tus mandamientos;
    instrúyeme en el camino de tus mandatos,
    y meditaré tus maravillas. R.

    V. Apártame del camino falso,
    y dame la gracia de tu ley;
    escogí el camino verdadero,
    deseé tus mandamientos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.
    Evangelio
    Jn 6, 22-29

    Trabajen no por el alimento que perece, sino por el que perdura para la vida eterna

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.
    Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
    Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
    Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
    «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
    Jesús les contestó:
    «En verdad, en verdad les digo: ustedes me buscan no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
    Ellos le preguntaron:
    «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
    Respondió Jesús:
    «La obra de Dios es esta: que crean en el que él ha enviado».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Domingo 19 de abril de 2026. Dios en medio de nosotros.

    19/04/2026 | 4 min
    Evangelio
    Lc 24, 13-35

    Lo reconocieron al partir el pan

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    AQUEL mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
    Él les dijo:
    «¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino?».
    Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
    «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
    Él les dijo:
    «¿Qué?».
    Ellos le contestaron:
    «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron
    también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
    Entonces él les dijo:
    «¡Qué necios y torpes son para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
    Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
    Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
    «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
    Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
    Y se dijeron el uno al otro:
    «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
    Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
    «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
    Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes 17 de abril de 2026. Lo bueno de creer en Jesús, una Fé que llena el corazón.

    17/04/2026 | 4 min
    Primera lectura
    Hch 5, 34-42

    Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran un momento a los apóstoles y dijo:
    «Israelitas, piensen bien lo que van a hacer con esos hombres. Hace algún tiempo se levantó Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, se dispersaron todos sus secuaces y todo acabó en nada.
    Más tarde, en los días del censo, surgió Judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y se disgregaron todos sus secuaces.
    En el caso presente, les digo: no se metan con esos hombres; suéltenlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá; pero, si es cosa de Dios, no lograrán destruirlos, y se expondrían a luchar contra Dios».
    Le dieron la razón y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús, y los soltaron. Ellos, pues, salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la buena noticia acerca del Mesías Jesús.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 26, 1bcde. 4. 13-14 (R.: cf. 4ac)

    R. Una cosa pido al Señor:
    habitar en su casa.

    O bien:

    R. Aleluya.

    V. El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién me hará temblar? R.

    V. Una cosa pido al Señor,
    eso buscaré:
    habitar en la casa del Señor
    por los días de mi vida;
    gozar de la dulzura del Señor,
    contemplando su templo. R.

    V. Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida.
    Espera en el Señor, sé valiente,
    ten ánimo, espera en el Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.
    Evangelio
    Jn 6, 1-15

    Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

    Lectura del santo Evangelio según san Juan.

    EN aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
    Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
    Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
    «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
    Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
    Felipe le contestó:
    «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
    Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
    «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
    Jesús dijo:
    «Digan a la gente que se siente en el suelo».
    Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
    Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
    Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
    «Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
    Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
    «Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
    Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

    Palabra del Señor.

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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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Generated: 4/22/2026 - 11:37:27 PM