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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 29 de junio de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    29/06/2026 | 9 min
    Primera lectura
    Hch 12, 1-11

    Ahora sé realmente que el Señor me ha librado de las manos de Herodes

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, el rey Herodes decidió arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener también a Pedro. Eran los días de los Ácimos. Después de prenderlo, lo metió en la cárcel, entregándolo a la custodia de cuatro patrullas de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.
    Cuando Herodes iba a conducirlo al tribunal, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel.
    De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocando a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo:
    «Date prisa, levántate».
    Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió:
    «Ponte el cinturón y las sandalias».
    Así lo hizo, y el ángel le dijo:
    «Envuélvete en el manto y sígueme».
    Salió y lo seguía, sin acabar de creerse que era realidad lo que hacía el ángel, pues se figuraba que estaba viendo una visión. Después de atravesar la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la ciudad, que se abrió solo ante ellos. Salieron y anduvieron una calle y de pronto se marchó el ángel.
    Pedro volvió en sí y dijo:
    «Ahora sé realmente que el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de toda la expectación del pueblo de los judíos».

    Palabra de Dios.

    Salmo
    Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5b)

    R. El Señor me libró de todas mis ansias.

    V. Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

    V. Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias. R.

    V. Contémplenlo, y quedarán radiantes,
    su rostro no se avergonzará.
    El afligido invocó al Señor,
    él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

    V. El ángel del Señor acampa en torno a quienes le temen
    y los protege.
    Gusten y vean qué bueno es el Señor,
    dichoso el que se acoge a él. R.

    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. R.
    Evangelio
    Mt 16, 13-19

    Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
    «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
    Ellos contestaron:
    «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
    Él les preguntó:
    «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».
    Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
    «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
    Jesús le respondió:
    «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
    Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
    Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión Domingo 28 de junio de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    28/06/2026 | 7 min
    Primera lectura
    2 Re 4, 8-11. 14-16a

    Es un hombre santo de Dios; se retirará aquí

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    PASÓ Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal
    que le insistió en que se quedase a comer; y, desde
    entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.
    Ella dijo a su marido:
    «Estoy segura de que es un hombre santo de Dios el que
    viene siempre a vernos. Construyamos en la terraza una
    pequeña habitación y pongámosle arriba una cama, una
    mesa, una silla y una lámpara, para que cuando venga
    pueda retirarse».
    Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la
    habitación de arriba, donde se acostó.
    Entonces se preguntó Eliseo:
    «¿Qué podemos hacer por ella?».
    Respondió Guejazí, su criado:
    «Por desgracia no tiene hijos y su marido es ya anciano».
    Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la
    entrada.
    Eliseo le dijo:
    «El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un
    hijo».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 88, 2-3. 16-17. 18-19 (R.: 2a)

    R. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

    V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
    anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
    Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
    más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.

    V. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
    caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro;
    tu nombre es su gozo cada día,
    tu justicia es su orgullo. R.

    V. Porque tú eres su honor y su fuerza,
    y con tu favor realzas nuestro poder.
    Porque el Señor es nuestro escudo,
    y el Santo de Israel nuestro rey. R.
    Segunda lectura
    Rom 6, 3-4. 8-11

    Sepultados con él por el bautismo, andemos en una vida nueva

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

    HERMANOS:
    Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte.
    Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
    Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios.
    Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Ustedes son un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa; anuncien las proezas del que los llamó de las tinieblas
    a su luz maravillosa. R.
    Evangelio
    Mt 10, 37-42

    El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
    «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.
    El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
    El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad les digo que no perderá su recompensa».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión sábado 27 de junio de 2026. Señor con una sola palabra tuya todo es posible.

    27/06/2026 | 5 min
    Evangelio
    Mt 8, 5-17

    Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
    «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
    Le contestó:
    «Voy yo a curarlo».
    Pero el centurión le replicó:
    «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».
    Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían:
    «En verdad les digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
    Y dijo Jesús al centurión:
    «Vete; que te suceda según has creído».
    Y en aquel momento se puso bueno el criado.
    Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle.
    Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
    «Él tomó nuestras dolencias
    y cargó con nuestras enfermedades».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión viernes 26 de junio de 2026. La claridad de Jesús.

    26/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    2 Re 25, 1-12

    Fue deportado Judá lejos de su tierra

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    EL año noveno del reinado de Sedecías, el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén. Acampó contra ella y la cercaron con una tapia. Y la ciudad estuvo sitiada hasta el año once de Sedecías.
    El mes cuarto, el día noveno del mes, cuando arreció el hambre dentro de la ciudad y no había pan para la gente del pueblo, abrieron una brecha en la ciudad; todos los
    hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta, entre los dos muros que están sobre el parque del rey, mientras los caldeos estaban apostados alrededor de la ciudad; y se fueron por el camino de la Arabá.
    Las tropas caldeas persiguieron al rey, dándole alcance en los llanos de Jericó. Entonces todo el ejército se dispersó, abandonándolo.
    Capturaron al rey Sedecías y lo subieron a Riblá, adonde estaba el rey de Babilonia, que lo sometió a juicio.
    Sus hijos fueron degollados a su vista, y a Sedecías le sacó los ojos. Luego lo encadenaron con doble cadena de bronce y lo condujeron a Babilonia.
    En el mes quinto, el día séptimo del mes, el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzardán, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, vino a Jerusalén.
    E incendió el templo del Señor y el palacio real y la totalidad de las casas de Jerusalén.
    Todas las tropas caldeas que estaban con el jefe de la guardia demolieron las murallas que rodeaban Jerusalén.
    En cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y el resto de la gente, los deportó Nabuzardán, jefe de la guardia.
    El jefe de la guardia dejó algunos de los pobres del país para viñadores y labradores.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 136, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: 6ab)

    R. Que se me pegue la lengua al paladar
    si no me acuerdo de ti.

    V. Junto a los canales de Babilonia
    nos sentamos a llorar
    con nostalgia de Sion;
    en los sauces de sus orillas
    colgábamos nuestras cítaras. R.

    V. Allí los que nos deportaron
    nos invitaban a cantar;
    nuestros opresores, a divertirlos:
    «Cántennos un cantar de Sion». R.

    V. ¡Cómo cantar un cántico del Señor
    en tierra extranjera!
    Si me olvido de ti, Jerusalén,
    que se me paralice la mano derecha. R.

    V. Que se me pegue la lengua al paladar
    si no me acuerdo de ti,
    si no pongo a Jerusalén
    en la cumbre de mis alegrías. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Cristo tomó nuestras dolencias
    y cargó con nuestras enfermedades. R.
    Evangelio
    Mt 8, 1-4

    Si quieres, puedes limpiarme

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    AL bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
    En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
    «Señor, si quieres, puedes limpiarme».
    Extendió la mano y lo tocó diciendo:
    «Quiero, queda limpio».
    Y enseguida quedó limpio de la lepra.
    Jesús le dijo:
    «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión jueves 25 de junio de 2026. Estar sobre la roca.

    25/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    2 Re 24, 8-17

    Llevó deportados a Babilonia a Joaquín y a todos los hombres pudientes

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    DIECIOCHO años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén.
    El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.
    Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.
    En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.
    Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos.
    Era el año octavo de su reinado.
    Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.
    Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables —diez mil deportados—; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.
    Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.
    También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.
    Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 78, 1b-2. 3-5. 8. 9 (R.: 9b)

    R. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.

    V. Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
    han profanado tu santo templo,
    han reducido Jerusalén a ruinas.
    Echaron los cadáveres de tus siervos
    en pasto a las aves del cielo,
    y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R.

    V. Derramaron su sangre como agua
    en torno a Jerusalén,
    y nadie la enterraba.
    Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
    la irrisión y la burla de los que nos rodean.
    ¿Hasta cuándo, Señor?
    ¿Vas a estar siempre enojado?
    ¿Arderá como fuego tu cólera? R.

    V. No recuerdes contra nosotros las culpas
    de nuestros padres;
    que tu compasión nos alcance pronto,
    pues estamos agotados. R.

    V. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
    por el honor de tu nombre;
    líbranos y perdona nuestros pecados
    a causa de tu nombre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—,
    y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mt 7, 21-29

    La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
    Aquel día muchos dirán:
    “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.
    Entonces yo les declararé:
    “Nunca los he conocido. Aléjense de mí, los que obran la iniquidad”.
    El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
    El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
    Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.

    Palabra del Señor.
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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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