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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Padre Juan Diego Ruiz Arango.
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    Reflexión viernes 26 de junio de 2026. La claridad de Jesús.

    26/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    2 Re 25, 1-12

    Fue deportado Judá lejos de su tierra

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    EL año noveno del reinado de Sedecías, el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén. Acampó contra ella y la cercaron con una tapia. Y la ciudad estuvo sitiada hasta el año once de Sedecías.
    El mes cuarto, el día noveno del mes, cuando arreció el hambre dentro de la ciudad y no había pan para la gente del pueblo, abrieron una brecha en la ciudad; todos los
    hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta, entre los dos muros que están sobre el parque del rey, mientras los caldeos estaban apostados alrededor de la ciudad; y se fueron por el camino de la Arabá.
    Las tropas caldeas persiguieron al rey, dándole alcance en los llanos de Jericó. Entonces todo el ejército se dispersó, abandonándolo.
    Capturaron al rey Sedecías y lo subieron a Riblá, adonde estaba el rey de Babilonia, que lo sometió a juicio.
    Sus hijos fueron degollados a su vista, y a Sedecías le sacó los ojos. Luego lo encadenaron con doble cadena de bronce y lo condujeron a Babilonia.
    En el mes quinto, el día séptimo del mes, el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzardán, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, vino a Jerusalén.
    E incendió el templo del Señor y el palacio real y la totalidad de las casas de Jerusalén.
    Todas las tropas caldeas que estaban con el jefe de la guardia demolieron las murallas que rodeaban Jerusalén.
    En cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y el resto de la gente, los deportó Nabuzardán, jefe de la guardia.
    El jefe de la guardia dejó algunos de los pobres del país para viñadores y labradores.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 136, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: 6ab)

    R. Que se me pegue la lengua al paladar
    si no me acuerdo de ti.

    V. Junto a los canales de Babilonia
    nos sentamos a llorar
    con nostalgia de Sion;
    en los sauces de sus orillas
    colgábamos nuestras cítaras. R.

    V. Allí los que nos deportaron
    nos invitaban a cantar;
    nuestros opresores, a divertirlos:
    «Cántennos un cantar de Sion». R.

    V. ¡Cómo cantar un cántico del Señor
    en tierra extranjera!
    Si me olvido de ti, Jerusalén,
    que se me paralice la mano derecha. R.

    V. Que se me pegue la lengua al paladar
    si no me acuerdo de ti,
    si no pongo a Jerusalén
    en la cumbre de mis alegrías. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Cristo tomó nuestras dolencias
    y cargó con nuestras enfermedades. R.
    Evangelio
    Mt 8, 1-4

    Si quieres, puedes limpiarme

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    AL bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
    En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
    «Señor, si quieres, puedes limpiarme».
    Extendió la mano y lo tocó diciendo:
    «Quiero, queda limpio».
    Y enseguida quedó limpio de la lepra.
    Jesús le dijo:
    «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión jueves 25 de junio de 2026. Estar sobre la roca.

    25/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    2 Re 24, 8-17

    Llevó deportados a Babilonia a Joaquín y a todos los hombres pudientes

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    DIECIOCHO años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén.
    El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.
    Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.
    En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.
    Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos.
    Era el año octavo de su reinado.
    Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.
    Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables —diez mil deportados—; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.
    Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.
    También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.
    Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 78, 1b-2. 3-5. 8. 9 (R.: 9b)

    R. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.

    V. Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
    han profanado tu santo templo,
    han reducido Jerusalén a ruinas.
    Echaron los cadáveres de tus siervos
    en pasto a las aves del cielo,
    y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R.

    V. Derramaron su sangre como agua
    en torno a Jerusalén,
    y nadie la enterraba.
    Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
    la irrisión y la burla de los que nos rodean.
    ¿Hasta cuándo, Señor?
    ¿Vas a estar siempre enojado?
    ¿Arderá como fuego tu cólera? R.

    V. No recuerdes contra nosotros las culpas
    de nuestros padres;
    que tu compasión nos alcance pronto,
    pues estamos agotados. R.

    V. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
    por el honor de tu nombre;
    líbranos y perdona nuestros pecados
    a causa de tu nombre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—,
    y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mt 7, 21-29

    La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
    Aquel día muchos dirán:
    “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.
    Entonces yo les declararé:
    “Nunca los he conocido. Aléjense de mí, los que obran la iniquidad”.
    El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
    El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
    Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión miércoles 24 de mayo de 2026. Somos llamados por Dios.

    24/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    Is 49, 1-6

    Te hago luz de las naciones

    Lectura del libro de Isaías.

    ESCÚCHENME, islas; atiendan, pueblos lejanos:
    El Señor me llamó desde el vientre materno,
    de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
    Hizo de mi boca una espada afilada,
    me escondió en la sombra de su mano;
    me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba
    y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel,
    por medio de ti me glorificaré».
    Y yo pensaba: «En vano me he cansado,
    en viento y en nada he gastado mis fuerzas».
    En realidad el Señor defendía mi causa,
    mi recompensa la custodiaba Dios.
    Y ahora dice el Señor,
    el que me formó desde el vientre como siervo suyo,
    para que le devolviese a Jacob,
    para que le reuniera a Israel;
    he sido glorificado a los ojos de Dios.
    Y mi Dios era mi fuerza:
    «Es poco que seas mi siervo
    para restablecer las tribus de Jacob
    y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
    Te hago luz de las naciones,
    para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15 (R.: cf. 14a)

    R. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente.

    V. Señor, tú me sondeas y me conoces.
    Me conoces cuando me siento o me levanto,
    de lejos penetras mis pensamientos;
    distingues mi camino y mi descanso,
    todas mis sendas te son familiares. R.

    V. Tú has creado mis entrañas,
    me has tejido en el seno materno.
    Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,
    porque son admirables tus obras. R.

    V. Mi alma lo reconoce agradecida,
    no desconocías mis huesos.
    Cuando, en lo oculto, me iba formando,
    y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.
    Segunda lectura
    Hch 13, 22-26

    Juan predicó antes de que llegara Cristo

    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    EN aquellos días, dijo Pablo:
    «Dios suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David”, hijo de Jesé, “hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”.
    Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida, decía: “Yo no soy quien ustedes piensan, pero, miren, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”.
    Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos ustedes los que temen a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación».

    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. R.
    Evangelio
    Lc 1, 57-66. 80

    Juan es su nombre

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.
    A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
    «¡No! Se va a llamar Juan».
    Y le dijeron:
    «Ninguno de tus parientes se llama así».
    Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.
    Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
    Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
    «Pues ¿qué será este niño?».
    Porque la mano del Señor estaba con él.
    El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión martes 23 de junio de 2026. Qué gran promesa la de Dios.

    23/06/2026 | 4 min
    Primera lectura
    2 Re 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

    Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    EN aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías a decirle:
    «Así hablarán a Ezequías, rey de Judá: “Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria’. Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países entregándolos
    al anatema, ¿y vas a librarte tú solo?”».
    Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y abrió la carta ante el Señor. Y elevó esta plegaria ante él:
    «Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines:
    Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra.
    Tú formaste los cielos y la tierra.
    ¡Inclina tu oído, Señor, y escucha!
    ¡Abre tus ojos, Señor, y mira!
    Escucha las palabras de Senaquerib enviadas
    para insulto del Dios vivo.
    Es verdad, Señor, los reyes asirios han exterminado las naciones,
    han arrojado sus dioses al fuego y los han destruido.
    Pero no eran dioses, sino hechura de mano humana,
    de piedra, de madera.
    Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos
    y sepan todos los reinos de la tierra
    que solo tú eres Señor Dios».
    Entonces Isaías, hijo de Amós, envió a Ezequías este mensaje:
    «Así dice el Señor, Dios de Israel: “He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria”.
    Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra él:
    “Te desprecia, se burla de ti la doncella, hija de Sion,
    menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén.
    Ha de brotar de Jerusalén un resto,
    y supervivientes del monte Sion.
    El celo del Señor del universo lo realizará.
    Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiria:
    ‘No entrará en esta ciudad,
    no disparará contra ella ni una flecha,
    no avanzará contra ella con escudos,
    ni levantará una rampa contra ella.
    Regresará por el camino por donde vino
    y no entrará en esta ciudad —palabra del Señor—.
    Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla,
    por mi honor y el de David, mi siervo’”».
    Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres.
    Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y regresó a Nínive, quedándose allí.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 47, 2. 3-4. 10-11 (R.: cf. 9d)

    R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.

    V. Grande es el Señor
    y muy digno de alabanza
    en la ciudad de nuestro Dios,
    su monte santo, altura hermosa,
    alegría de toda la tierra. R.

    V. El monte Sion, confín del cielo,
    ciudad del gran rey;
    entre sus palacios,
    Dios descuella como un alcázar. R.

    V. Oh, Dios, meditamos tu misericordia
    en medio de tu templo:
    como tu nombre, oh, Dios,
    tu alabanza llega al confín de la tierra.
    Tu diestra está llena de justicia. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—;
    el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.
    Evangelio
    Mt 7, 6. 12-14

    Lo que quieran que los demás hagan con ustedes, háganlo con ellos

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No den lo santo a los perros, ni les echen sus perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozarlos.
    Así, pues, todo lo que quieran que los demás hagan con ustedes, háganlo ustedes con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.
    Entren por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
    ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

    Palabra del Señor.
  • Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

    Reflexión lunes 22 de junio de 2026. Debemos medir las consecuencias de lo que hacemos.

    23/06/2026 | 5 min
    Primera lectura
    2 Re 17, 5-8. 13-15a. 18

    El Señor apartó a Israel de su presencia y solo quedó la tribu de Judá

    Lectura del segundo libro de los Reyes.

    EN aquellos días, avanzó Salmanasar, rey de Asiria, contra todo el país, comenzando por Samaría, a la que puso sitio durante tres años, hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiria la conquistó. Deportó a Israel a Asiria y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos.
    Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.
    Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes:
    «Conviértanse de sus malos caminos y guarden mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a sus padres y que les transmití por mano de mis siervos los profetas».
    Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.
    Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso.
    Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia.
    Solo quedó la tribu de Judá.

    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 59, 3. 4-5. 12-14 (R.: 7b)

    R. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.

    V. Oh, Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas;
    estabas airado, pero restáuranos. R.

    V. Has sacudido y agrietado el país:
    repara sus grietas, que se desmorona.
    Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
    dándole a beber un vino de vértigo. R.

    V. Oh, Dios, nos has rechazado
    y no sales ya con nuestras tropas.
    Auxílianos contra el enemigo,
    que la ayuda del hombre es inútil.
    Con Dios haremos proezas,
    él pisoteará a nuestros enemigos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón. R.
    Evangelio
    Mt 7, 1-5

    Sácate primero la viga del ojo

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No juzguen, para que no sean juzgados. Porque serán juzgados como juzguen ustedes, y la medida que usen, la usarán con ustedes.
    ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
    ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».

    Palabra del Señor.
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Acerca de Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.
Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango. Todos los días subimos la palabra de Dios y su reflexión. En Youtube: https://youtube.com/@padrejuandiegoruiz?si=Ef-6xZfwSSj-VsCd
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