¿Alguna vez has sentido que lo que tienes para ofrecer es insignificante?
En la predicación de hoy, el Pastor Eduardo Cañas nos enseña que en el Reino de Dios, lo pequeño nunca es en vano. Basado en Mateo 10:40-42, exploramos cómo un simple gesto, como dar un vaso de agua fría, puede desatar recompensas eternas.