La guerra espiritual que enfrentamos hoy es entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal. El diablo es el padre de mentira; con sus engaños cegó el entendimiento de los seres humanos para que no crean en el Señor Jesucristo y sean salvos. (2 Corintios 4:4) “En los cuales el dios de este mundo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.