“Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor”, dice el libro del Apocalipsis. ¿Preparamos ese momento? Los antiguos decían: Memento mori, y decían también: Terminus vitae, non amoris. Nos llevaremos al amor con que nos muramos: mors, mortem superávit. Así las cosas, comprenderemos la importancia de la pastoral de los que están cerca del trance por enfermedad o vejez, y los podremos ayudar.