No sabemos qué pasó ese día en Manizales, tal vez era que no íbamos hacía mucho y el público nos tenía guardado amor acumulado y nos la regaló en forma de historias increíbles y divertidas.
Además, la energía honesta y divertida de un invitado que ni nos conocía, y que aceptó ir a conversar sin interés hasta Manizales, y tal vez todo eso se juntó y nos salió una de las Mesas de Trabajo más divertidas que hayamos hechos.