TEXTO BÍBLICO: Marcos 4.26-32; Efesios 4.4-6, 11-16
TEXTO ÁUREO: Efesios 4.15-16
«Sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor».
Con esta lección iniciamos una nueva unidad dedicada a la vida cristiana en el contexto de la iglesia. Los textos bíblicos seleccionados nos colocan ante un desafío hermenéutico y teológico: relacionar dos breves parábolas sobre el Reino de Dios con una exhortación apostólica sobre la unidad y misión de la iglesia. Aunque pertenecen a géneros literarios distintos, ambos pasajes dialogan entre sí y nos ayudan a comprender la vocación de la iglesia como comunidad que vive entre la promesa del Reino y la realidad de su espera. Esta lección nos prepara para escuchar con atención, discernir con paciencia y dejarnos formar espiritualmente por la Palabra que revela cómo Dios obra en su tiempo y por su Espíritu.
Objetivos
Aprender a leer los textos bíblicos –particularmente las parábolas– con detenimiento, sin dar por sentado que, puesto que hemos leído o escuchado un pasaje, ya sabemos todo lo que nos puede decir.
Entender la relación entre la iglesia y el reino de Dios.
Reconocer la importancia de la paciencia mientras se espera el reino de Dios.
Recalcar que nuestra tarea no es «construir el reino», sino esperarlo, obedecerlo y, en la medida de lo posible, reflejarlo.
Hacernos ver que el reino de Dios, como una semilla de mostaza, tiene un poder insospechado y que con frecuencia actúa calladamente.
Reconocer el verdadero carácter de la unidad de la iglesia, fundada en la presencia del Espíritu Santo.
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