TEXTO BÍBLICO: Mateo 3.13-17; 28.19-20; 1 Corintios 11.23-29
TEXTO ÁUREO: Mateo 28.19-20
«Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
El título de esta lección —El bautismo y la comunión— abarca mucho más de lo que podríamos discutir en una sola sesión. Desde los primeros días de la iglesia, ambas prácticas han sido centrales en el culto cristiano. La semana pasada, al considerar la unidad del Espíritu, se recordó la afirmación de Efesios: "un solo bautismo". Y en 1 Corintios, la Santa Cena ocupa un espacio amplio, tanto por su importancia como por la manera correcta de celebrarla. Pero también tenemos que reconocer una realidad dolorosa: precisamente estos dos ritos centrales han sido, una y otra vez, tema y causa de divisiones entre cristianos. Por eso hoy no intentaremos recorrer todas las controversias ni presentar las múltiples opiniones. El propósito será otro: explorar lo que estas acciones —llamadas por algunos sacramentos y por otros ordenanzas, ritos o ceremonias— nos dicen en común acerca de la vida cristiana, personal y comunitaria.
OBJETIVOS
Examinar y aclarar la relación entre el bautismo y la comunión.
Añadirle sentido tanto al bautismo como a la comunión.
Señalar que el bautismo es válido para toda la vida y mostrar la importancia de esto.
Preparar el camino para las próximas dos lecciones que tratan acerca del trabajo y de la mayordomía.
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El Discípulo: Revista para la Educación Cristiana Transformadora