TEXTO BÍBLICO: Jueces 4.4-10, 14, 21-22
TEXTO ÁUREO: Jueces 4.4-5
«Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot, la cual acostumbraba sentarse bajo una palmera (conocida como la palmera de Débora), entre Ramá y Bet-el, en los montes de Efraín; y los hijos de Israel acudían a ella en busca de justicia».
El libro de los Jueces nos introduce a uno de los períodos más difíciles y turbulentos en la historia de Israel: un tiempo de crisis espiritual, desorden moral y pérdida de identidad como pueblo de Dios. La frase que resume esta realidad es contundente: «En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía» (Jueces 17.6; 21.25). En medio de ese escenario, Dios levantó jueces como instrumentos de dirección, liberación y restauración. Entre ellos emerge Débora, una mujer de fe, sabiduría profética, discernimiento y valentía, a través de quien Dios trajo unidad y victoria al pueblo. Esta lección nos invita a mirar Jueces 4 no como la historia de un pueblo perfecto, sino como el testimonio de la fidelidad de Dios obrando por medio de una persona fiel en circunstancias profundamente imperfectas.
OBJETIVOS
En esta clase queremos acentuar que:
Débora pudo preservar la fe en Jehová y la unidad del pueblo de Israel en tiempos de divisiones del pueblo y de caos nacional.
Débora es un ejemplo de cómo la fe en Dios y la inteligencia humana operan unidas en la solución de situaciones problemáticas que haya que enfrentar.
Débora nos muestra cómo podemos servir mejor en la obra del Señor.
Visite www.eldiscipulo.org para acceder las presentaciones de PowerPoint
Puede adquirir la revista en el siguiente enlace:
El Discípulo: Revista para la Educación Cristiana Transformadora