Anoche, ante 70.000 personas en el Bernabéu, y cuando sus compañeros bailarines le alzaron al final de uno de los números, le vimos llorar. Ismael Olivas fue el coreógrafo que dirigió a los cien chicos y chicas que se ocuparon de la danza en una noche tan especial. En esto de bailar ante multitudes, Ismael, efectivamente, no es nuevo. Ya lo hizo ante 40.000 personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, pero en escenarios tan abarrotados regresan las emociones, la responsabilidad y las ganas de darle al momento la importancia que merece.
Ismael Olivas tiene 25 años y ya ha vivido en Estados Unidos, Italia, Inglaterra...pero ahora ha vuelto a España, a Madrid, donde tiene a tiro de piedra su tierra, Albacete.
La danza, para Ismael, es una manera de acercarse a Dios a través de su don.
El equipo con el que preparó las coreografías incluyó arquitectos pata saber qué gamas de color eran las más indicadas para el momento.
Porque había que cumplir un sueño. ...