En el corazón de la Sierra Sur de Sevilla, a unos 80 kilómetros de la capital, hay
un lugar donde la naturaleza parece detener el tiempo.
Allí, en el pequeño municipio de Coripe, un árbol centenario se ha convertido en
el alma del pueblo.
No es un árbol cualquiera. Es el Chaparro de la Vega, una encina de unos 400
años de antigüedad cuya copa, de casi 30 metros de diámetro, es capaz de
cobijar a todos los habitantes del pueblo y sobra espacio. Si escuchas te lo cuento...