El móvil es casi una extremidad más para muchos: lo miramos nada más levantarnos, lo usamos para trabajar, ligar, pagar...Y cuando se queda viejo, lo cambiamos sin pensarlo demasiado. El problema es que este gesto tan cotidiano tiene una cara B bastante fea. En 2022 se generaron unas 62 millones de toneladas de basura electrónica en el mundo y, si seguimos así, en 2030 serán 82 millones. Si escuchas, te lo cuento.