Si has paseado por Lisboa, seguro que te ha pasado: levantas la vista y los edificios parecen cuadros. Azules, verdes, patrones geométricos..Hasta que, de repente, aparece un hueco gris en la fachada donde antes había un azulejo. Esos agujeros son la marca de un problema que va más allá de que no te salga bien la foto: los robos de azulejos en fachadas y monumentos se han cuadruplicado en el último año en la capital portuguesa. Si escuchas, te lo cuento.