En este episodio volvemos a platicar con Kiko, entrenador y criador de pastores alemanes, para conocer a fondo su historia dentro del mundo del IGP, ese deporte canino que combina rastreo, obediencia y protección, y que muy poca gente en México realmente conoce bien.
Kiko nos cuenta cómo empezó desde los 12 años ayudando a un entrenador sin cobrar un peso, cómo fue aprendiendo con distintos referentes del medio, y cómo terminó entrenando en Alemania y compitiendo en dos campeonatos mundiales, uno en Austria con dos dobermans y otro después con un equipo de tres mexicanos. Spoiler: no le fue bien ninguna de las dos veces, y eso lo cuenta con una honestidad que se agradece.
Pero más allá de los resultados, la conversación se pone buena cuando habla de lo que nadie te dice del IGP: que ir solo a un mundial es una locura logística, que la temperatura de México complica todo para los perros, que la diferencia entre entrenarlo como negocio y como hobby es enorme, y que saber cuándo parar una sesión de entrenamiento es tan importante como saber cuándo empezar.
También desglosamos qué son exactamente los tres niveles del IGP, cómo funciona el rastreo, qué hace un figurante en la prueba de protección, y por qué el olfato del perro sigue siendo una herramienta que ninguna tecnología ha podido reemplazar. Si te gustan los perros, esto te va a enganchar.