Hay palabras que se quedan contigo más de lo que deberían.
A Rosalinda, en su adolescencia, le dijeron que no servía para cantar… y por un tiempo, decidió creerlo. Creció en la iglesia, rodeada de música, siendo hija de pastores, pero aun así dudó de algo que siempre había estado en ella.
Este episodio es sobre ese proceso silencioso: el de volver a intentarlo, el de aprender, el de crecer cuando no te sientes suficiente. Porque a veces no es falta de talento… es falta de proceso.
Y en medio de personas correctas, práctica, y un camino con Dios, lo que parecía poco empieza a tomar forma.
Hoy Rosalinda no solo canta. Lidera, sirve y acompaña a otros que también dudan de su voz, ayudándolos a encontrarla.
Esta es una conversación real, vulnerable y llena de verdad… para todo el que alguna vez sintió que no era suficiente, pero decidió intentarlo igual.