En este capítulo entendemos algo fundamental: para cambiar tu vida, necesitas cambiar tu cerebro.
El proceso del cambio pasa por tres etapas: pensar, actuar y ser. Y cada una involucra una región distinta del cerebro.
La neocorteza, el cerebro pensante, es donde aprendes ideas nuevas. Aquí reflexionas, analizas y diseñas la versión de ti que deseas ser. El conocimiento prepara el terreno.
Después entra en juego el cerebro límbico, el cerebro emocional. Cuando aplicas lo aprendido y vives una experiencia distinta, generas una emoción nueva. Esa emoción es la que le enseña al cuerpo lo que la mente entendió intelectualmente.
Finalmente, el cerebelo, el cerebro subconsciente, convierte esa experiencia repetida en un estado del ser. Cuando algo se vuelve automático, cuando ya no tienes que esforzarte para pensar o actuar de esa forma, lo has incorporado a tu identidad.
La meditación acelera este proceso. Te permite pasar de pensar en quién quieres ser… a empezar a serlo.
Cuando pensamiento y emoción se alinean y se repiten, tu biología cambia.
Y cuando tu biología cambia, tu realidad empieza a transformarse. 🌟