

735. La palabra prohibida
14/1/2026 | 8 min
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur [email protected]ía una vez un hombre que vivía en una choza humilde y rodeado de una pobreza tal que hasta las ratas habían huido por falta de migajas. Este hombre, desesperado tras el nacimiento de su hijo, salió a los caminos buscando un padrino. Toco todas las puertas del pueblo suplicando por una alma caritativa que lo representara en el bautizo de su hijo recién nacido, pero tras ser rechazado por los ricos y los santos, se topó con la Muerte. Ella, viendo la sinceridad en la miseria del hombre, aceptó el honor y le dijo que ella se encargaría de todo lo necesario para celebrar el bautizo de su hijo.El banquete de bautizo fue un evento singular. No hubo manjares finos, pero sí corrió el vino en abundancia. La Muerte, esa figura habitualmente pálida y severa, se mostró esa noche extrañamente jovial. Bebió copa tras copa, sus mejillas cadavéricas se tiñeron de un rubor inusual y sus carcajadas resonaron haciendo temblar las vigas de madera podrida.Ya entrada la madrugada, con la lengua suelta por el alcohol y sintiéndose generosa, la Muerte abrazó a su compadre y le susurró un regalo divino y terrible a la vez:—Compadre —dijo con voz pastosa pero firme—, por el ahijado que hoy me das, te haré el hombre más poderoso de la tierra. Te otorgo el don de curar lo incurable. No necesitarás hierbas, ni sanguijuelas, ni pócimas. Bastará con que poses tu mano sobre el enfermo o te plantes, firme como un roble, junto a su cabecera. Al instante, la fiebre huirá y la vida volverá a sus ojos. Ese será mi regalo como compadre. El hombre lloró de gratitud, pero la Muerte levantó un dedo huesudo para imponer silencio.—Pero escucha bien, compadre, pues todo don tiene su precio. Tú serás el médico eterno, sí, pero tu propia vida estará atada a una sola palabra. Jamás, bajo ninguna circunstancia, podrás pronunciar el cierre de las oraciones ya que esa palabra va contra lo más fundamental de mis principios. El día que digas “¡Amén!”, ese día se acabará tu suerte y vendrás conmigo.El hombre aceptó sin dudar. ¿Qué importaba una palabra si a cambio tendría el mundo?Los años pasaron y la profecía se cumplió. El antiguo mendigo se convirtió en una leyenda. Reyes y emperadores viajaban leguas solo para ser tocados por su mano. Construyó palacios, vistió sedas y el oro se acumulaba en sus bodegas como si fuera grano. Se volvió un hombre de ciencia, arrogante y seguro, y con el tiempo, dejó de ir a la iglesia, no por falta de fe, sino por un terror supersticioso a que la palabra prohibida se le escapara en un susurro.Un día, embriagado por su propia grandeza o quizás movido por la curiosidad de ver a su vieja protectora, decidió emprender un viaje para visitar a la Muerte.El camino era largo y serpenteaba por bosques antiguos. Fue allí, en un recodo del sendero cubierto de neblina, donde encontró a un niño sentado sobre una piedra musgosa. El pequeño lloraba con un desconsuelo que partía el alma, frotándose los ojos enrojecidos con los puños sucios.El gran médico detuvo su carruaje y descendió, envuelto en su capa de terciopelo. —¿Qué te aflige, muchacho? —preguntó con tono paternal y condescendiente.—¡Ay, señor! —gimió el niño, temblando—. No me atrevo a volver a casa. Mi padre es un hombre severo y me ha molido a golpes.—¿Y cuál es la causa de tal castigo?—Es que soy torpe, señor... Me ha mandado rezar, pero siempre olvido el final. No recuerdo las últimas palabras de la oración y él me pega cada vez que me callo.El médico soltó una risa breve. La ignorancia ajena siempre le resultaba divertida. —¿Solo eso? —dijo—. A ver, dime, ¿qué palabra es la que se te escapa? ¿Acaso es “Padr

734. Los siete durmientes (Leyenda Cristiana)
12/1/2026 | 8 min
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur [email protected] una vez en la ciudad de Efeso un emperador llamado Decio. Decio era el gobernante absoluto alrededor del año 250 d.C., y la gloriosa ciudad de Éfeso brillaba bajo el sol, pero vivía bajo una sombra terrible de un emperador caprichoso. Decio había producido un decreto de sangre: Este decreto decía que todos debían inclinarse ante los ídolos de piedra del imperio o enfrentar la muerte.Por aquellas épocas había Siete jóvenes nobles —Maximiliano, Malco, Martiniano, Dionisio, Juan, Serapión y Constantino— que siguiendo las normas de una excelente educación moral se negaron a renunciar a su fe secreta. Los siete Eran amigos inseparables, unidos por una creencia su fe cristiana que el imperio consideraba por aquella épocas simplemente traición. Cuando los guardias del emperador comenzaron a cazarlos, los siete repartieron sus riquezas entre los pobres y huyeron hacia las montañas escarpadas que rodeaban la ciudad.Frente a su pueblo estaba el Monte Celion, llegado el momento se dedicaron a exploralo, buscando refugio en una cueva profunda y fría, oculta por la maleza. Exhaustos por el miedo y la huida, se sentaron a orar, esperando que la noche los ocultara. De pronto allí en el medio de aquella cueva oscura Sus párpados se volvieron pesados, no por el cansancio común, sino por una fuerza invisible y suave que descendió sobre ellos. Uno a uno, cayeron en un sueño profundo y sin sueños.Furioso por no encontrarlos, el emperador Decio ordenó a sus soldados que buscaran en cada rincón del monte. Cuando hallaron la cueva, decidieron no entrar. "Si quieren esconderse allí", dijo el emperador con crueldad, "allí se quedarán para siempre".Ordenó sellar la entrada con enormes rocas, convirtiendo la cueva en una tumba sellada herméticamente. Lo que el emperador no sabía era que, dentro, la muerte no había reclamado a los jóvenes. Un ángel (o según otras tradiciones, una fuerza divina) vigilaba su reposo.Afuera, el mundo cambió. Las estaciones pasaron vertiginosamente, convirtiéndose en años, y los años en décadas. Los imperios cayeron y otros nuevos se alzaron. El latín cambió, las vestimentas cambiaron, y la fe por la que los jóvenes habían huido pasó de ser perseguida a ser la religión del imperio.El sol y la lluvia erosionaron las rocas que sellaban la cueva. La vegetación creció y murió cientos de veces. Y dentro, los siete durmientes apenas respiraban, suspendidos en una burbuja de tiempo donde la carne no envejecía y la ropa no se desgastaba.Pasaron casi 200 años (algunas versiones dicen 300).Un día, durante el reinado del emperador Teodosio II, un pastor buscaba piedras para construir un establo y retiró las rocas que bloqueaban la entrada de la cueva. La luz del sol entró, rompiendo el hechizo.Los siete jóvenes despertaron. Se estiraron, creyendo que solo habían dormido una noche. Sentían hambre. —Malco —dijeron—, baja a la ciudad con cautela y compra pan. Ten cuidado de que los soldados de Decio no te vean.Malco tomó unas monedas de plata y bajó la montaña. Al llegar a las puertas de Éfeso, se detuvo en seco. Sobre la entrada de la ciudad, vio una cruz tallada en piedra. "¿Es esto una trampa de Decio?", pensó confundido.Caminó por las calles y vio templos transformados. La gente vestía extraño. Nadie susurraba con miedo. Finalmente, llegó a una panadería y ofreció su moneda.El panadero miró la moneda, luego miró a Malco, y susurró a sus compañeros: —Este joven ha encontrado un tesoro antiguo. Miren, esta moneda es del tiempo del emperador Decio, ¡hace siglos que no se acuña!Malco fue llevado ante el obispo y el gobernador

732. Día 8 Novena de Navidad para niños (Infantil)
20/12/2025 | 3 min
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur [email protected]ía una vez una pareja llamada Jose y Maria. Ambos habían viajado a Belen mientras esperaban el nacimiento del niño Dios. Este día era muy especial ya que estaban en una pequeña cueva rodeados por un burrito y un buey y empezaban a sentir que la naturaleza misma era conciente de que algo fantástico iba a pasar. En el cielo pese a que era de día había algo inusual. Una estrella había crecido y crecido hasta hacerse más brillante que el sol mismo. Era como si Dios estuviera diciendo. Miren algo maravilloso va a pasar en este lugar. Los pastores lo han visto y están caminando hacia el lugar donde se ha posado la estrella. En el cielo los ángeles están afinando sus arpas y practicando sus canciones de bienvenida al hijo de dios convertido en ser humano. Entre las nubes el sol anunciaba con sus rayos que aquel seria un momento inolvidable. En la pequeña cueva Jose que es carpintero dedica su tiempo a arreglar la cuna de manera que no haya ninguna astilla de madera que pueda molestar a nuevo bebe. Y Maria se dedica a cantarle esperando el momento del nacimiento. Junto a la cuna ya todo esta listo. El buey y el burrito que tanto los ha acompañado están a la expectativa y simplemente hacen un circulo de calor alrededor de ellos. Todo es paz y tranquilidad en aquel hogar improvisado, pero el amor de Dios se percibe constantemente. En belen la vida sigue normal sin que nadie se diera cuenta de lo que sucedia a pocos pasos de la puerta principal del pueblo. Pero el mundo estaba listo para recibir el rey de la paz y la bondad y un grupo de pastores están ya cerca de aquel lugar y simplemente prenden una fogata para esperar el siguiente día. Pero el el momento de la gran espera esta ya aquí.

733. Día 9 Novena de Navidad para niños (Infantil)
20/12/2025 | 5 min
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur [email protected]ía una vez una pareja que estaba en una cueva junto a un buey y un burrito. Pero Jose y Maria eran felices. Presentian que aquel día 24 de diciembre era el día esperado. Sabian que los ángeles, los arcángeles y todos los coros celestiales se preparaban para cantarle al mundo la gran noticia. Eran las 12 de la noche , cuando el mundo estaba en silencio, sucedió el milagro. Sin castillos, sin sedas y sin coronas de oro, nació el Niño Jesús.El primer llanto Fue un sonido suave, como el de un pajarito. María lo tomó en sus brazos, lo abrazó muy fuerte y lo envolvió en unas telas blancas y limpias que tenía preparados. A su lado José no podía dejar de sonreír. Se acercó a María y al bebé, y con mucho cuidado, le dio un besito en la frente al Niño Jesús. ¡Ya era papá! Y era el papa del más grande ser que había nacido sobre la tierra. Por su parte el buey y el burrito Ellos fueron los primeros en ver al Rey del Mundo. Y Como no había calefacción, los dos animales se acercaron mucho al pesebre y soltaron su aliento calientito. Era como si le estuvieran diciendo: "Bienvenido, pequeño, aquí te vamos a cuidar".María acostó a Jesús sobre la paja suavecita del pesebre. ¡Ese cajón de madera se convirtió en la cama más importante de la historia! Un rey de amor y esperanza pasaría allí su primer día. Y ¡En ese momento el cielo "explotó" de alegría!Los Ángeles Ya no estaban de puntitas, ahora estaban volando por todos lados cantando: "¡Gloria a Dios en el cielo y paz a la gente en la tierra!".En el cielo algo empezó a llamar la atención de todos. La estrella que había estado creciendo en los días pasados ahora era una Gran Estrella: La estrella de Belén brilló tanto, pero tanto, que parecía que era de día. ¡Estaba avisando a todo el mundo que la Luz ya había llegado! Y era tal su tamaño que a miles de kilómetros de allí un grupo de 3 sabios vieron aquella luz y comprendieron que algo maravilloso estaba pasando y empezaron a caminar hacia donde esta estrella apuntaba porque sabían que debien estar allí. Cerca de allí los pastores que estaban regresando a belen acompañando a sus ovejas vieron que ahora si la estrella marcaba un lugar exacto a las afueras de Belen. Juntos escucharon y vieron a los ángeles dar vueltas sobre una pequeña cueva y comprendieron que el rey de reyes debía estar allí. , unos pastores estaban asustados porque vieron a los ángeles. Pero un ángel les dijo: "¡No tengan miedo! Vayan al establo, que allí ha nacido el Salvador".· Los pastores corrieron al establo. No tenían tesoros que darle , así que le llevaron lo que tenían: un poquito de leche, una mantita de lana de sus ovejas y, sobre todo, mucho amor. Se arrodillaron frente al pesebre y le dieron las gracias a Dios.Pero lo mejor estaría por venir. Aquel bebe traía el mensaje de amor que el mundo necesitaría en el futuro y después de su nacimiento millones de personas encontrarían la paz interior que el les prometía. Maria y Jose vivieron para criar aquel niño que nació un 24 de diciembre a las 12 de la noche pero su legado como padres ha llevado a que se les recuerde como los padres más importantes de la historia. Y el Bebe Jesus viviría muchas aventuras, pero eso es otra historia.

731. Día 7 Novena de Navidad para niños (Infantil)
20/12/2025 | 4 min
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur [email protected]ía una vez una pareja llamada Jose y Maria, ellos habían sido escogidos para ser los padres terrestres del Nino Dios y después de 9 meses habían viajado a Belen para el Censo ordenado por el emperador. Allí en aquel pequeño pueblo todos los hospedajes estaban llenos y gracias a un alma caritativa encontraron un cueva a las afueras del pueblo donde pasar la noche. La cueva tenía un buey y junto a su burrito entraron para hacerle compañía a aquel animal. La noche era fría. Jose pues entro con maría a aquel lugar que tenía paja y con las ramas de una palmera cercana decidio limpiar aquel lugar para prepararlo para el posible nacimiento de su hijo. Sacudio cuidadosamente el polvo y acomodo la paja seca para que se convirtiera en una cama suave para su esposa Maria. Luego encendio una pequeña lampara de aceite que había llevado y ambos se durmieron. El buey que allí habitaba les pemitio compartir el calor que su cuerpo producia y junto al burrito les calentaban el aire con su aliento y luego rodearon a la pareja para que así pudieran dormir comodos. Esa noche habían cenado lo poco que llevaban. Un pedazo de pan, aceitunas y un poco de vino que llevaban en su viaje. Esto realmente no era mucho, pero para ellos era un banquete real porque se sentían a salvo y juntos. Pensaban que el niño que estaba a punto de nacer estaría confortable en el momento de su llegada. A la mañana siguiente jose vio que en la cueva había un cajon de madera que era utilizado para que el buey comiera su pasto. Este era del tamaño de una cuna por lo que jose que era un hábil carpintero lo arreglo un poco y luego con el pasto seco creo un ambiente confortable para que el niño pudiera dormir cuando haya nacido. Luego le puso una pequeña manta encima y se lo mostro a maría diciendo. Mira, Maria, aquí podrá dormir nuestro hijo. En ese momento Dios en el cielo sonrio al ver que su hijo que se había convertido en otro ser humano tendría un lugar humilde pero cómodo donde pasar los primeros días. En la zona había muchos pastores ya que las montanas ofrecían un sitio excelente para que las ovejas pudieran pastar. Allí algunos de ellos empezaron a sentir un llamado especial de la naturaleza y las ovejas comenzaron a caminar hacia Belen. Los pastores no sabían que sucedia pero si sentían que algo especial estaba a punto de suceder. La noche anterior les había llamado la atención la estrella que crecia en brillo y en su interior sentían una paz que hacia mucho tiempo no tenían Por esa razón decidieron seguir a sus ovejas hacia belen.



Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda