La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
Julian Gamba

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- Hoy estaremos leyendo Job 13 y 14, 2 de Corintios 4 y el Salmo 118:21-29. En Job 13, Job continúa su defensa. Pide a sus amigos que guarden silencio y le dejen hablar con Dios. En el versículo 15, hace una de las declaraciones más poderosas de fe en toda la Biblia: “¡Aunque él me mate, en él esperaré!”. Job está diciendo que aunque no entienda el sufrimiento, seguirá confiando. Pero también clama por respuestas: “¿Cuántos pecados he cometido? Hazme saber mi transgresión y mi pecado” (v. 23).Job no niega que Dios es justo, pero no entiende por qué está sufriendo si ha vivido con integridad.
En Job 14, Job reflexiona sobre la brevedad de la vida: “El hombre nacido de mujer es corto de días, y lleno de turbación” (v. 1). Siente que la vida es como una sombra pasajera. Expresa una esperanza lejana y limitada de resurrección: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” (v. 14).Aún en su dolor, Job anhela restauración, aunque no ve todavía toda la revelación de la eternidad.
Reflexiona: ¿Has aprendido a confiar en Dios incluso cuando no tienes todas las respuestas? ¿Tu fe es capaz de decir: “Aunque no entienda, seguiré confiando”?
En 2 Corintios 4, Pablo habla del poder que llevamos en vasos de barro. Reconoce la fragilidad humana, pero también el poder sobrenatural de Dios obrando a través de nosotros. Dice: “Estamos presionados por todos lados, pero no aplastados; perplejos, pero no desesperados” (v. 8). Y más adelante: “Aunque nuestro cuerpo muere, nuestro espíritu va renovándose cada día” (v. 16).Pablo nos recuerda que todo sufrimiento tiene propósito eterno: “Estas dificultades pequeñas y momentáneas producen en nosotros una gloria eterna que vale muchísimo más que el sufrimiento” (v. 17).
Reflexiona: ¿Estás mirando tus pruebas desde una perspectiva eterna? ¿Estás dejando que el sufrimiento te prepare para una gloria mayor?
En el Salmo 118:21-29, el salmista celebra la fidelidad de Dios. Dice: “Gracias te doy porque me respondiste; tú eres mi salvación” (v. 21). Luego profetiza sobre Jesús: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra principal” (v. 22).Y concluye con gozo: “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él” (v. 24). Cada día es una oportunidad para celebrar la fidelidad y salvación de Dios, aun cuando las circunstancias no sean ideales. - Hoy estaremos leyendo Job 11 y 12, 2 de Corintios 3 y el Salmo 118:11-20. En Job 11, entra en escena Zofar, otro de los amigos de Job, y su enfoque es duro. Le dice que su castigo debería ser aún mayor, y que debe arrepentirse si quiere restauración. Zofar representa la mentalidad religiosa que cree que todo dolor es consecuencia directa del pecado. Le dice: “¿Puedes tú resolver los secretos de Dios?” (v. 7). Y aunque su actitud es poco compasiva, hay una verdad profunda en su declaración: Dios es inescrutable. Pero Zofar se equivoca al juzgar a Job, sin conocer lo que Dios piensa realmente de él.
En Job 12, Job responde con ironía: “Ustedes, sin duda, son el pueblo, y con ustedes morirá la sabiduría” (v. 2). Se defiende y afirma que el sufrimiento no siempre es proporcional al pecado. Job reconoce que Dios tiene el control absoluto: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y el entendimiento” (v. 13). A pesar del dolor, Job sigue creyendo que Dios es soberano, aunque no entienda sus caminos.
Reflexiona: ¿Te has sentido juzgado injustamente por otros en medio de tu dolor? ¿Puedes, como Job, seguir confiando en la soberanía de Dios incluso cuando no comprendes lo que está pasando?
En 2 Corintios 3, Pablo habla del contraste entre el antiguo pacto, escrito en piedra, y el nuevo pacto, escrito en el corazón por el Espíritu. Declara que el antiguo trae condenación, pero el nuevo pacto trae vida.Dice: “La letra mata, pero el Espíritu da vida” (v. 6). Y más adelante: “Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria” (v. 18). En Cristo, ya no vivimos bajo condenación, sino bajo transformación.
Reflexiona: ¿Estás viviendo desde la culpa o desde la gracia? ¿Estás permitiendo que el Espíritu te transforme cada día más a la imagen de Cristo?
En el Salmo 118:11-20, el salmista describe una lucha intensa: “Mis enemigos me atacaron como abejas, pero fueron consumidos tan rápido como se enciende un espino” (v. 12). Y luego declara con fuerza: “El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria” (v. 14).Más adelante proclama: “Estas puertas conducen a la presencia del Señor, y los justos pueden entrar por ellas” (v. 20). - Hoy estaremos leyendo Job 9 y 10, 2 de Corintios 2 y el Salmo 118:1-10. En Job 9, Job reconoce la grandeza y soberanía de Dios, pero se siente pequeño e incapaz de presentarse ante Él. Dice: “Dios es sabio de corazón y poderoso en fuerza. ¿Quién se ha endurecido contra Él y ha prosperado?” (v. 4). Aunque Job cree en la justicia de Dios, no logra entender cómo un ser humano puede tener esperanza frente a tanta santidad.Él declara con dolor: “Aunque yo fuera inocente, mi propia boca me condenaría” (v. 20). Job nos lleva a reconocer que, sin la gracia de Dios, nadie puede justificarse por sus méritos.
En Job 10, Job se pregunta: “¿Qué ganas con oprimirme, con despreciar la obra de tus manos?” (v. 3). Habla desde su aflicción, y aunque sus palabras parecen duras, revelan una búsqueda genuina. Él no entiende por qué sufre si fue fiel. Job no está blasfemando, está clamando desde lo profundo. A veces, la fe no se ve como un canto alegre, sino como un lamento honesto que aún mira al cielo.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a hablar con Dios desde lo más profundo de tu corazón? ¿Crees que Él puede manejar tus preguntas, tu dolor y tu confusión?
En 2 Corintios 2, Pablo habla sobre el perdón. En la iglesia había alguien que había causado dolor, y Pablo les dice: “Ahora es momento de perdonarlo y consolarlo, para que no sea destruido por el exceso de tristeza” (v. 7).También dice que debemos estar alertas, “para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues ya conocemos sus artimañas” (v. 11).El enemigo quiere dividir, destruir relaciones, y endurecer nuestros corazones. Pero el amor y el perdón restauran.Cuando perdonamos, vencemos al enemigo y revelamos el carácter de Cristo.
Reflexiona: ¿Estás reteniendo perdón que deberías entregar? ¿Hay alguien a quien debas consolar en lugar de seguir acusando?
En el Salmo 118:1-10, el salmista declara: “Den gracias al Señor porque Él es bueno; su fiel amor perdura para siempre” (v. 1). Luego dice: “Estando en angustia, clamé al Señor, y Él me respondió, poniéndome en un lugar amplio”(v. 5).Este salmo nos recuerda que no importa cuán grande sea la oposición, el Señor está con nosotros. Él es nuestro ayudador. - Hoy estaremos leyendo Job 7 y 8, 2 de Corintios 1 y el Salmo 117. En Job 7, escuchamos a Job en una de sus oraciones más crudas. Él le habla a Dios desde el fondo del dolor, sintiéndose insignificante y agotado. Dice: “Mi vida pasa más rápido que el viento; se acaba sin esperanza” (v. 7). Y luego clama: “¿Por qué me pones la atención si soy tan poca cosa? ¿No puedes simplemente perdonarme y dejarme en paz antes de morir?” (vv. 17-21).Job está abrumado por su sufrimiento, y su conversación con Dios es sincera y sin filtros. Esto nos enseña que Dios prefiere una oración honesta que una religiosamente correcta.
En Job 8, Bildad responde, defendiendo a Dios y acusando indirectamente a Job. Le dice: “Dios no tuerce la justicia… Si tus hijos pecaron contra Él, los castigó por su pecado” (v. 3-4). Aunque su teología suena correcta, su aplicación es cruel. Está más interesado en tener razón que en mostrar compasión.A veces, en nuestro intento por explicar a Dios, podemos herir a quien sufre.
Reflexiona: ¿Eres más rápido para consolar o para corregir? ¿Estás escuchando con empatía o hablando desde la dureza?
En 2 Corintios 1, Pablo abre esta carta con una gran verdad: “Dios es el Padre misericordioso y Dios de todo consuelo” (v. 3). Y explica que el consuelo que recibimos, no es solo para nosotros, sino para compartirlo con otros (v. 4).También deja claro que la aflicción lo llevó a confiar más en Dios que en sí mismo (v. 9).El sufrimiento, aunque no lo entendamos, puede hacernos más dependientes de Dios y más útiles para consolar a otros.
Reflexiona: ¿Estás permitiendo que tu dolor se transforme en compasión para otros? ¿Estás confiando en Dios, aun cuando no entiendes el “por qué”?
En el breve pero poderoso Salmo 117, se nos llama a alabar al Señor todas las naciones, porque “grande es su amor por nosotros, y la fidelidad del Señor es eterna” (v. 2).Este salmo nos recuerda que, a pesar de las pruebas, el amor y la fidelidad de Dios son constantes e inquebrantables. - Hoy estaremos leyendo Job 5 y 6, 1 de Corintios 16 y el Salmo 116:1-19. En Job 5, Elifaz continúa hablando, y aunque algunas de sus palabras suenan correctas, su aplicación es incorrecta. Dice: “Bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige” (v. 17), y afirma que Dios hiere pero también sana (v. 18). El problema es que está usando estas verdades para culpar a Job, en lugar de consolarlo. A veces tener razón no significa tener compasión.
En Job 6, Job responde con profundo dolor. Pide comprensión y honestidad. Dice que sus palabras son duras porque su sufrimiento es más pesado que la arena del mar (v. 3). Y expresa algo que muchos han sentido: “¿No tienen ustedes compasión? ¿No pueden decir algo con sentido?” (v. 26). Job no necesitaba un sermón, sino un amigo que escuchara.
Reflexiona: ¿Estás hablando a otros con compasión o solo con juicios? ¿Eres un amigo que escucha o uno que corrige sin entender?
En 1 Corintios 16, Pablo cierra su carta con instrucciones prácticas: ayudar a los creyentes necesitados, recibir a los líderes con respeto, y sobre todo, actuar con amor. En el versículo 14 resume todo:“Y todo lo que hagan, háganlo con amor.” Ese es el sello de un verdadero creyente: amar aún en medio de las diferencias, servir aún en medio de las dificultades.
Reflexiona: ¿Estás haciendo lo que haces por amor? ¿Tu fe se nota más por tu conocimiento… o por tu amor?
En Salmo 116, el salmista expresa gratitud profunda. Dice:“Amo al Señor porque oye mi voz y mi súplica. Porque inclinó a mí su oído” (vv. 1-2).Y más adelante agrega:“¡Oh Señor, tú me has librado de la muerte, has secado mis lágrimas y me has impedido caer!” (v. 8). Este es un salmo de alguien que ha experimentado la misericordia de Dios de forma real y personal.
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Acerca de La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
Únete al reto de leer juntos la Biblia en un año. Todos los días leeremos entre 1 a 5 capitulo diarios en este plan que esta cuidadosamente diseñado para acercarte a Dios y por sobre todo para escuchar su voz. Creo que Dios habla de una manera especial a través de Su Palabra, guiando a cada uno de nosotros a descubrir nuestro propósito único en Jesús. Al final de la lectura todos los días comparto una reflexión sobre lo que vamos leyendo, espero que sea de bendición para ti. (Version Reina Valera 1909 adaptada a español contemporáneo manteniendo intacto el mensaje original.)
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