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La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)

Julian Gamba
La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
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  • La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)

    DIA 116 - Yo he Vencido al Mundo

    01/05/2026 | 16 min
    Hoy estaremos leyendo 1 Samuel 5 y 6, Juan 16 y 17 y el Salmo 75:1-5. Después de haber capturado el arca del pacto, los filisteos la colocan en el templo de su dios Dagón. Pero en 1 Samuel 5:3, ocurre algo sorprendente:
    “A la mañana siguiente, cuando la gente de Asdod fue a ver, Dagón había caído con el rostro en tierra delante del arca del Señor” (NTV).
    Dios no necesita que lo defiendan. No necesita el poder de hombres o ejércitos. Su gloria es invencible. Luego, plagas y enfermedades azotan a los filisteos hasta que deciden devolver el arca a Israel.
    En 1 Samuel 6, los filisteos reconocen que fue la mano de Dios quien los castigó y envían el arca de regreso, junto con una ofrenda de culpa.
    Reflexiona: ¿Estás tratando de controlar o manipular a Dios para tus fines? Él no se deja usar. Él es soberano y santo. Lo que Él quiere es tu rendición, no tu manipulación.
    En Juan 16, Jesús prepara a sus discípulos para el dolor que viene. Les promete el Espíritu Santo, quien los guiará a toda verdad. Y en Juan 16:33, les deja una declaración poderosa:
    “Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” (NTV)
    Jesús no promete una vida sin problemas. Promete victoria en medio de ellos.
    En Juan 17, Jesús ora. Es una de las oraciones más íntimas registradas en la Biblia. Ora por su glorificación, por la unidad de sus discípulos, y también por nosotros, los que creeríamos en Él a través de su mensaje. En verso 17, pide:
    “Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad.”
    Y en el verso 21 clama por unidad:
    “Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno.”
    Reflexiona: ¿Estás buscando una vida sin conflictos o una vida llena del Espíritu en medio de los conflictos? ¿Estás viviendo en unidad con otros creyentes como Jesús oró que viviéramos?
    El salmista nos recuerda que el ascenso o la caída de alguien no viene de la suerte ni de la manipulación humana. En verso 6–7, dice:
    “Pues ni de oriente ni de occidente, ni del desierto, viene la exaltación. Es Dios quien juzga; a unos humilla y a otros exalta.” (NTV)
    Dios tiene el control absoluto de quién sube y quién baja. Él mira el corazón y promueve a quien permanece humilde y fiel.
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    DIA 115 - Permanezcan en mí

    30/04/2026 | 15 min
    Hoy estaremos leyendo 1 Samuel 3 y 4, Juan 15 y el Salmo 74:14-23. En 1 Samuel 3, encontramos una de las escenas más especiales del Antiguo Testamento. Samuel, aún niño, escucha la voz de Dios por primera vez. En una época donde la Palabra de Dios escaseaba, Dios decide hablar… y lo hace a través de un niño. En el verso 10, Samuel responde:
    “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (NTV).
    Este momento marcará su llamado profético. Pero el mensaje que recibe no es fácil: Dios está a punto de juzgar la casa de Elí por su negligencia.
    En el capítulo 4, Israel pierde el arca del pacto ante los filisteos. Intentaron usar el arca como un amuleto de victoria, pero Dios no bendice la manipulación espiritual. La derrota es dolorosa, y cuando Elí se entera de que el arca fue capturada, muere.
    Y una mujer da a luz un hijo al que llama Icabod, que significa:“La gloria se ha apartado de Israel.”
    Reflexiona: ¿Estás escuchando la voz de Dios… o viviendo de recuerdos espirituales? ¿Estás tratando de forzar la presencia de Dios sin vivir rendido a Su voluntad? La obediencia siempre precede al respaldo.
    En Juan 15, Jesús usa una imagen poderosa: la vid y los pámpanos. Él dice:
    “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid”(v. 4).
    Y en el verso 5 reafirma:
    “Separados de mí, no pueden hacer nada.”
    Jesús no está hablando solo de religión. Está hablando de una relación constante, vital, diaria. Permanecer en Él es mantenernos conectados por medio de la Palabra, la obediencia, la oración y el amor. También nos recuerda que ser sus discípulos implicará oposición:
    “Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero” (v. 18).
    Pero el que permanece en Él, produce fruto que permanece.
    Reflexiona: ¿Estás pegado a la vid… o desconectado, seco, tratando de dar fruto por tu cuenta? Jesús no quiere que te esfuerces más, quiere que permanezcas más. El fruto será el resultado.
    El salmista continúa su clamor en medio de la destrucción. Describe cómo Dios derrotó monstruos del caos, partió el mar, abrió manantiales, y ordenó el universo.
    En verso 16–17, dice:
    “Tuyo es el día, y tuya también es la noche; tú estableciste la luna y el sol. Tú fijaste los límites de la tierra y creaste las estaciones del verano y del invierno.”
    Y concluye con un ruego:
    “Levántate, oh Dios, y defiende tu causa” (v. 22).
    El pueblo se siente atacado, humillado, olvidado. Pero el salmista recuerda lo que Dios ha hecho antes, y eso le da esperanza para clamar por lo que puede hacer otra vez.
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    DIA 114 - La Paz de Dios

    29/04/2026 | 16 min
    Hoy estaremos leyendo 1 Samuel 1 y 2, Juan 14 y el Salmo 74:7-13. El libro de 1 Samuel comienza con una historia de angustia y fe. Ana, una mujer estéril y humillada, ora con amargura de alma pero también con total entrega. En el templo, hace un voto: si Dios le da un hijo, lo dedicará completamente a Él.
    Dios escucha su oración, y nace Samuel, cuyo nombre significa “pedido a Dios”. Ana cumple su promesa y lo entrega al servicio del Señor.
    En 1 Samuel 2, Ana eleva una oración de alabanza que se convierte en una declaración profética de la justicia y soberanía de Dios. En el verso 2 declara:
    “No hay santo como el Señor. No hay otro Dios, ni hay roca como nuestro Dios” (NTV).
    Esta historia nos recuerda que cuando entregamos a Dios lo más valioso, Él lo usa para propósitos eternos.
    Reflexiona: ¿Qué estás dispuesto a consagrar completamente a Dios? ¿Estás trayendo tu dolor a Sus pies o solo tu queja? La oración que nace del quebranto puede dar fruto para generaciones.
    En Juan 14, Jesús habla palabras de consuelo a sus discípulos. Él sabe que su partida los dejará confundidos y heridos. Pero les asegura:“No dejen que el corazón se les llene de angustia. Confíen en Dios, y confíen también en mí” (v. 1).
    Y en uno de los pasajes más poderosos del Evangelio, Jesús dice en el verso 6:
    “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.”
    Luego promete enviar al Espíritu Santo como Consolador y Maestro. No los dejará huérfanos.
    Y en el verso 27, les deja una paz que el mundo no puede dar:
    “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.”
    Reflexiona: ¿Estás buscando paz en tus circunstancias o en Su presencia? ¿Estás confiando en Jesús como el único camino, o aún estás intentando construir el tuyo?
    El Salmo 74 sigue siendo una oración en medio de una gran devastación. El templo ha sido profanado, el enemigo ha destruido lo sagrado, y el pueblo siente que Dios está distante.
    En el verso 9, el salmista confiesa:
    “Ya no vemos señales de tu presencia; no hay nadie que sepa cuánto tiempo durará esto.”
    Pero en medio del dolor, aún hay memoria. En el verso 12, declara con fe:
    “Tú, oh Dios, eres mi rey desde tiempos antiguos; tú has traído la salvación sobre la tierra.”
    Y en el verso 13, recuerda el poder de Dios que abre los mares y derrota al caos.
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    DIA 113 - Ámense Unos a Otros

    28/04/2026 | 15 min
    Hoy estaremos leyendo Rut 3 y 4, Juan 13 y el Salmo 74:1-6. En Rut 3, Noemí le propone a Rut acercarse a Booz para pedirle cobertura como redentor familiar, esto de acuerdo a la ley del. Rut se presenta de forma valiente y humilde, y Booz responde con integridad. En Rut 3:11, le dice:
    “Ahora, Rut, no te preocupes por nada; haré lo que sea necesario, porque todo el pueblo sabe que eres una mujer virtuosa” (NTV).
    En el capítulo 4, Booz se encarga de redimir legalmente a Rut, y ella se convierte en su esposa. Juntos tienen un hijo llamado Obed, quien será el abuelo del rey David.
    Lo que comenzó con dolor y duelo, termina en gozo y linaje real. Y aún más profundo: de esta unión vendrá el Mesías, Jesús.
    Reflexiona: ¿Estás en una etapa donde todo parece perdido? Recuerda que Dios ya está escribiendo el capítulo de la redención. Cuando eres fiel, Él está obrando más allá de lo que ves.
    En Juan 13, justo antes de la cruz, Jesús se levanta de la mesa, se ciñe una toalla y comienza a lavar los pies de sus discípulos. Un acto que solo hacían los siervos. Pedro protesta, pero Jesús le responde:
    “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo” (v. 8).
    Jesús enseña que la verdadera grandeza no está en ser servido, sino en servir con humildad. Y luego dice en el verso 14–15:
    “Yo, el Señor y Maestro, les he lavado los pies. Ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado un ejemplo para que lo sigan.”
    También, en este capítulo, Jesús identifica al traidor y da el mandamiento nuevo:“Ámense unos a otros. Así como yo los he amado, deben amarse unos a otros” (v. 34).
    Reflexiona: ¿Estás dispuesto a amar y servir, incluso cuando no seas comprendido o valorado? ¿Estás imitando al Maestro en humildad y compasión práctica?
    Finalmente, el Salmo 74 nace de un momento de devastación: el templo ha sido profanado, la tierra está en ruinas, y el pueblo siente que Dios los ha abandonado. En verso 1, el salmista clama:
    “Oh Dios, ¿por qué nos has rechazado para siempre?”
    Y en el verso 3, suplica:
    “Dirige tus pasos a estas ruinas eternas; todo en el santuario ha sido destruido”.
    Este clamor es sincero. Dios no es indiferente al dolor de su pueblo. Aunque no vemos la respuesta de inmediato, este tipo de oración prepara el corazón para una restauración futura.
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    DIA 112 - La Entrada Triunfal

    27/04/2026 | 18 min
    Hoy estaremos leyendo Rut 1 y 2, Juan 12 y el Salmo 73:22-28. El libro de Rut comienza con pérdida. Elimelec y su familia dejan Belén por una crisis, y en tierras extranjeras, muere él y sus dos hijos. Noemí, devastada, queda sola con sus dos nueras moabitas. Pero una de ellas, Rut, decide quedarse con ella.
    En Rut 1:16, Rut declara:
    “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios” (NTV).
    Esa decisión de fidelidad no solo cambiaría su historia, sino que la conectaría con la historia de redención de toda la humanidad: Rut terminará siendo parte del linaje de Jesús.
    En el capítulo 2, vemos cómo Dios empieza a responder. Rut encuentra favor en los campos de Booz, un hombre honorable que más adelante jugará un papel fundamental como redentor.
    Reflexiona: ¿Estás en una temporada de pérdida? La fidelidad en medio del dolor puede ser la puerta a una nueva historia. Aun cuando no lo ves, Dios está trabajando entre bastidores.
    En Juan 12, María unge los pies de Jesús con perfume caro y los seca con sus cabellos. Judas protesta, pero Jesús dice:
    “Déjala en paz. Esto lo hizo en preparación para mi entierro” (v. 7, NTV).
    Jesús sabe que se acerca la hora de su muerte. Luego entra en Jerusalén montado en un burro, en lo que conocemos como la entrada triunfal. Pero esta gloria no es la que el mundo espera. Jesús está camino a la cruz.
    En verso 24, dice:
    “Les digo la verdad: el grano de trigo que cae en la tierra y muere queda solo. Pero si muere, producirá mucho fruto.”
    Y en verso 32, declara:
    “Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”.
    La cruz no fue una derrota, fue el camino de victoria.
    Reflexiona: ¿Estás dispuesto a rendir lo más valioso, como María? ¿Estás viendo la cruz como el lugar donde comienza tu vida, no donde termina tu esperanza?
    El salmo concluye con un corazón restaurado. Después de luchar con la envidia y la confusión, Asaf reconoce su ignorancia, pero también la fidelidad de Dios. En verso 23, dice:
    “Sin embargo, todavía te pertenezco; me tomas de la mano derecha.”
    Y en el verso 26, declara:
    “Mi salud puede fallar, y mi espíritu puede debilitarse, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre.”
    Y concluye en el verso 28:
    “En cuanto a mí, qué bueno es estar cerca de Dios. He hecho del Señor Soberano mi refugio.”
    Este es el punto final de la fe: no entenderlo todo, sino permanecer junto a Aquel que lo sostiene todo.

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Acerca de La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)

Únete al reto de leer juntos la Biblia en un año. Todos los días leeremos entre 1 a 5 capitulo diarios en este plan que esta cuidadosamente diseñado para acercarte a Dios y por sobre todo para escuchar su voz. Creo que Dios habla de una manera especial a través de Su Palabra, guiando a cada uno de nosotros a descubrir nuestro propósito único en Jesús. Al final de la lectura todos los días comparto una reflexión sobre lo que vamos leyendo, espero que sea de bendición para ti. (Version Reina Valera 1909 adaptada a español contemporáneo manteniendo intacto el mensaje original.)
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