En esta sesión presentaremos el tercer episodio dedicado a la carrera e influencia del maestro saxofonista, compositor e innovador Sonny Rollins.
“THE BRIDGE” - New York, January - February, 1962 John S. The Bridge Sonny Rollins (ts) Jim Hall (g) Bob Cranshaw (b) Harry T. Saunders / Ben Riley (d)
Hay una larga brecha en la discografía de Sonny Rollins entre 1959 y 1962 en la que decidió voluntariamente no tocar en público. No existen grabaciones de este período después de las cintas privadas que se hicieron durante su gira europea en marzo de 1959.
Prefirió arriesgar su fama antes que dejar de crecer.Durante casi dos años practicó solo en el Puente de Williamsburg, en Nueva York, donde podía tocar sin molestar a nadie.
Su regreso ocurrió en diciembre de 1961 en el Jazz Gallery, epicentro del jazz neoyorquino. Lideró un cuarteto con Jim Hall, Bob Cranshaw y Walter Perkins, mientras la fila rodeaba la cuadra. En el público estaban músicos como Art Blakey, Miles Davis, Bill Evans y Benny Golson. La expectativa era enorme.
La crítica habló de una ejecución más sólida que nunca, aunque algunos esperaban una transformación radical. Rollins no lo veía así. Para él, el estilo profundo de un músico no cambia: lo que cambia es la manera de decir lo que se quiere expresar.
Después del sabático apareció otra dimensión. Las frases se volvieron más cortas, surgieron pausas deliberadas y el silencio dejó de ser un descanso para convertirse en parte esencial del discurso. El cambio más profundo, quizás, no fue técnico sino filosófico. Ya no tocaba para competir ni para consolidar reputación. Tocaba para entender.
En enero y febrero grabó el disco que selló su retorno, The Bridge, con el mismo núcleo de músicos.
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OUR MAN IN JAZZ - LIVE “THE VILLAGE GATE”, New York, July 27, 1962 Dearly beloved Don Cherry (cnt) Sonny Rollins (ts) Bob Cranshaw (b) Billy Higgins (d)
Our Man in Jazz suena casi como una conversación en voz alta. No se parece a nada de lo que Sonny había grabado antes. Hay silencios cargados de tensión, interrupciones repentinas y una especie de puntuación rítmica que hace pensar que está hablando a través del saxofón más que simplemente tocándolo.
La música nació en tres sets de una hora cada noche, durante cuatro días. El repertorio era personal y arriesgado: iba desde canciones del gran cancionero estadounidense hasta territorios cercanos al avant-garde. Varias piezas ya formaban parte de su historia, pero aquí aparecen transformadas. Los temas no terminan: se encadenan. Cada cierre parece conducir inmediatamente a otro comienzo. Una versión de “Oleo”, por ejemplo, se extiende por más de veinticinco minutos.
El disco dividió opiniones. No todos entendieron lo que Sonny llamaba su “Música Lógica”. El crítico Pete Welding le otorgó apenas tres estrellas en Down Beat, la reseña más baja que recibía en una década. Pero, más que un traspié, el álbum dejó claro que Rollins estaba decidido a seguir su propio camino, aunque eso implicara desconcertar a parte de su público.
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“SONNY MEETS HAWK !” - New York, July 15, 1963 All The Things You Are Sonny Rollins, Coleman Hawkins (ts) Paul Bley (p) Bob Cranshaw (b) Roy McCurdy (d)
Cuando el productor George Avakian le dijo a Sonny Rollins que podía grabar con quien quisiera, la respuesta fue inmediata: quería tocar con “el hombre a quien todo saxofonista le debe gratitud”, Coleman Hawkins.
La elección era clara. La inquietud no. Rollins admiraba profundamente a Hawkins y sabía que enfrentarlo en el estudio significaba medirse con la raíz misma del saxo tenor moderno. La pregunta era cómo sostener su propia voz —esa voz ya inquieta y en transformación— sin quedar atrapado por el peso de la admiración.
Se fijaron dos días para grabar Sonny Meets Hawk!. El primero, Sonny no apareció. No fue un gesto caprichoso: en 1963 todavía estaba redefiniendo su rumbo después del sabático, explorando nuevas direcciones. Tal vez necesitaba tiempo para reconciliar esa búsqueda personal con un encuentro tan directo con la tradición.
Cuando finalmente llegó al estudio, la tensión se disipó en la música. Lo que quedó registrado fue un diálogo franco y generoso entre generaciones.
Abrieron con “All the Things You Are”. Ocho compases bastaron para que Hawkins afirmara su autoridad con esa sonoridad plena y vertical que lo distinguía. La sección rítmica alteró la introducción, pero Hawk entró sin titubeos. Rollins respondió con disonancias y ángulos inesperados; no era un desafío, sino una expansión del lenguaje. Durante tres coros, Hawkins tocó con una vitalidad asombrosa, recordando que la tradición no es pasado: es presencia viva.
ORIGINAL MUSIC FROM THE SCORE “ALFIE” - New York, January 26, 1966 Alfie’s Theme J.J. Johnson (tb) Jimmy Cleveland (tb-1) replaces J.J. Johnson, Phil Woods (as) Sonny Rollins, Bob Ashton (ts) Danny Bank (bar) Roger Kellaway (p) Kenny Burrell (g) Walter Booker (b) Frankie Dunlop (d) Oliver Nelson (arr,cond)
En 1966, Sonny Rollins grabó la banda sonora de Alfie, la película protagonizada por Michael Caine. Para la sesión se reunió una orquesta de nueve músicos bajo la dirección y los arreglos de Oliver Nelson. El tiempo apremiaba: solo había tres horas de estudio y ningún ensayo previo. Nelson respetó en gran medida las ideas originales de Sonny, pero las envolvió en su inconfundible color orquestal.
Rollins eligió una sección rítmica cercana —Walter Booker en bajo y Frankie Dunlop en batería— y dejó en manos de Nelson el resto del elenco. Muchas decisiones, incluso quiénes improvisaban, se tomaron sobre la marcha. Años más tarde, Dave Liebman señalaría el solo en “Alfie’s Theme” como una exploración total del instrumento, con ecos evidentes de Coltrane.
El pianista Roger Kellaway tuvo un rol central, interviniendo en todos los temas. En “Little Malcolm Loves His Dad”, durante un solo, Sonny se apartó repentinamente del micrófono y dejó la improvisación inconclusa; Kellaway continuó sin saber exactamente por qué.
Con el tiempo, Rollins sintió que todo había sido demasiado apresurado. Los músicos respondieron con profesionalismo, pero él habría querido más tiempo, más espacio y mayor control sobre los arreglos.
“DON’T STOP THE CARNIVAL” - Live (*), San Francisco, CA, April 13, 14 & 15, 1978 Autumn Nocturne Donald Byrd (tp,flhrn-1) Sonny Rollins (ts,sop) Mark Soskin (p,el-p) Aurell Ray (el-g) Jerome Harris (el-b) Tony Williams (d)
Our Man in Jazz
En abril de 1978, Sonny Rollins viajó a San Francisco para grabar el álbum Don’t Stop the Carnival.
El disco se registró en vivo en el Great American Music Hall, entre el 13 y el 15 de abril. Como invitados participaron el baterista Tony Williams y el trompetista Donald Byrd, junto a Jerome Harris en bajo, Aurell Ray en guitarra y el pianista Mark Soskin.
Williams —contratado para la ocasión en lugar del baterista habitual de Rollins— fue una fuerza arrolladora en el tema que da título al álbum. Sonny aportó dos composiciones propias: “Silver City”, uno de los puntos más altos del disco, que comienza con un extenso dúo entre saxofón y batería, y la pieza funk “Camel”, donde el baterista despliega toda la energía eléctrica que había mostrado en su grupo Lifetime.
Pero el momento más impactante llega en la cadencia visceral de “Autumn Nocturne”: Sonny Rollins despliega lo que Soskin describió como una “enciclopedia del jazz”: fragmentos de historia, recursos técnicos, citas implícitas, todo condensado en un solo discurso. Cuando finalmente entra la sección rítmica, la tensión acumulada se libera y el público estalla en un aplauso casi catártico.
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