Despertamos un viernes con un par de desconocidos en un parque de la ciudad. Vamos a la fuente metemos las manos en el agua fria para despertar, sin saber qué pasò ayer. empezar una historia de la nada con alguna mujer, susurrarle cositas al oido, llevarsela a un motel, y luego despedirse como si nada. Sin recuerdos de una vida, solamente de la compañìa de su perro.
Ir al cine puede ser una verdadera aventura!