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"El error de Lula fue pensar que es una elección de continuidad y no de cambio", dice experto a RFI
05/10/2026El senador Flávio Bolsonaro y el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva deberán resolver la ecuación presidencial brasileña el 25 de octubre en un balotaje en el que el hijo del expresidente encarcelado parte como favorito luego de una primera ronda en la que superó por dos puntos porcentuales (47 a 45) al líder petista que a sus 81 años apuesta a una remontada que "movilice al centro, a los abstencionistas y a las mujeres", analisa para RFI Gaspar Estrada, miembro de la Unidad Sur Global de la London School of Economics.
¿Por qué sorprenden tanto estos resultados en Brasil?
Gaspar Estrada: El resultado del presidente Lula está en línea con lo que venían marcando las encuestas de opinión. Lo que realmente sorprende es el nivel de resultado de los candidatos del bolsonarismo, empezando por Flávio Bolsonaro, que, como su padre en las dos elecciones anteriores, superó con creces el resultado marcado por las encuestas de opinión.
Eso también tiene una traducción en las elecciones estatales, en las cuales los candidatos respaldados por el bolsonarismo tuvieron resultados mucho mejores de lo previsto, y también en las elecciones a la Cámara de Diputados y al Senado, en las cuales los candidatos del bolsonarismo, en particular del Partido Liberal, van a tener las mayores bancadas.
Y en esta primera vuelta, lo que sorprende también es que Bolsonaro ha obtenido más votos que su padre en la primera vuelta de su elección. ¿Qué lectura hace?
Lo que me parece claro es que esta es una elección de cambio. Las elecciones siempre se definen en función de si hay una voluntad de continuidad o de cambio. Queda muy claro hoy que esta es una elección de cambio y que el movimiento bolsonarista ha logrado encarnarlo.
El error de diagnóstico de la campaña del presidente Lula fue asumir que era una elección de continuidad. Durante la campaña, los estrategas del presidente se dieron cuenta de este error y ha habido un esfuerzo por cambiar este rumbo. Sin embargo, me queda muy claro que, si el presidente Lula tiene la intención de ganar, va a tener que ser mucho más radical en el giro que deberá dar a su campaña. Tiene que darles respuestas mucho más concretas a los electores sobre cuál sería el cambio positivo que podría ofrecerles si votan por él.
Es decir, si Lula no les da a sus electores una razón concreta de por qué un cambio encarnado por él sería positivo, lo más probable es que gane Flavio Bolsonaro.
Bolsonaro parte como favorito a un balotaje en el que Lula deberá movilizar a los abstencionistas
¿Con qué temas concretamente Flavio Bolsonaro logró encarnar ese cambio del que habla?
Flávio Bolsonaro habló mucho durante esta campaña electoral sobre el precio de los alimentos, la carestía y los problemas de deuda de los brasileños. Eso es una realidad muy palpable, muy concreta.
En cambio, el presidente Lula, durante el inicio de su campaña, hablaba mucho de soberanía, de tierras raras, de Trump; es decir, de ideas abstractas que no remitían realmente a una vida concreta ni a una dificultad económica palpable en la vida cotidiana...
Es decir, Bolsonaro fue más directo al bolsillo...
Exactamente. Muchas veces las elecciones se deciden por una cuestión económica y no por valores más abstractos, que pueden tener sentido, pero que no tienen una resonancia particular para el elector.
Y es ahí donde me parece que se va a trabar la disputa en esta segunda vuelta: en saber si el gobierno de Lula es capaz de hablarle al bolsillo del elector.
¿Y le parece que Lula logrará hablarle al bolsillo del elector? Lo pregunto porque esto tiene que ver con el balance de su gestión.
Ahí es donde creo que el presidente Lula tiene dos activos que va a intentar movilizar. Uno es lo que va a pasar esta semana en el Senado, con la votación pautada, al menos por el presidente del Senado, de una reducción del tiempo de trabajo: pasar de seis días de trabajo a cinco, sin disminución del salario.
Y, en segundo lugar, el 19 de octubre —es decir, una semana antes de la segunda vuelta—, los beneficiarios del programa social estrella del Gobierno, el programa Bolsa Familia, van a tener un aumento del 15% de esta política social.
Creo que esa va a ser la gran apuesta del presidente Lula para movilizar a su base social de cara a esta segunda vuelta.
Pase lo que pase en la segunda vuelta, lo concreto es que, en las elecciones legislativas, la derecha bolsonarista se ha logrado imponer en las dos cámaras, sobre todo en el estratégico Senado.
En el Senado, efectivamente, el bolsonarismo —el Partido Liberal— tendrá la mayor bancada. Es muy importante el Senado porque es consultado para los nombramientos de embajadores, para el nombramiento del presidente del Banco Central y de los directores de esta agencia del Banco Central, así como de muchos otros organismos reguladores.
En la Cámara de Diputados, el Partido Liberal también tendrá la mayor bancada. De hecho, será la mayor bancada individual de un partido político en Brasil desde 1994, con 121 escaños sobre 513; es decir, casi una cuarta parte del Congreso brasileño. Y eso es un hecho inédito en un país en el cual el Poder Legislativo tradicionalmente siempre ha estado muy fragmentado.
¿Qué necesita Lula da Silva de aquí al 25 de octubre para encarar esa remontada que esperan los petistas?
Para remontar este desafío, el presidente Lula necesita, primero, diversificar el diálogo con sectores que no votaron por él en la primera vuelta.
En primer lugar, necesita dirigirse a los electores de centro y de centro derecha que no están convencidos por Flavio Bolsonaro y que, aunque inicialmente no estarían dispuestos a votar por Lula, tienen una dificultad real para votar por el bolsonarismo. Ese es un primer sector al cual el presidente Lula tiene que dirigirse.
En segundo lugar, debe movilizar a los electores abstencionistas que no decidieron acudir a las urnas en esta primera vuelta.
Y, en tercer lugar, tiene que hablarle a su base social. Creo que, en este sentido, las medidas económicas muy concretas, como el aumento del Bolsa Familia, serán importantes para movilizar a esa base social.
Ampliando el diálogo con estos tres principales segmentos, y apelando en particular a la movilización de las mujeres, que votaron en su mayoría por Lula durante esta primera vuelta, matemáticamente existe la posibilidad de que Lula gane la elección, pero va a ser una carrera difícil.- Los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) acordaron este viernes crear un grupo de negociación para intentar un diálogo con Nicaragua. La decision ha sido celebrada por los exiliados nicaragüenses y RFI habló de ella con Dora María Téllez, excomandante sandinista convertida en disidente del régimen de Ortega.
La Organización de Estados Americanos (OEA) abrió una sesión extraordinaria en Washington para debatir la situación política en Nicaragua, país gobernado con mano de hierro por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. El presidente de la reunión, el ministro de Exteriores de Paraguay, Ramírez Lezcano, inauguró el encuentro subrayando la responsabilidad del organismo hemisférico:
«La OEA, como una organización pionera del multilateralismo, no puede ser ajena a ninguna situación que atente contra la democracia en un país de nuestro hemisferio. Tampoco podemos ser ajenos a la situación extrema que vive la mayoría de los nicaragüenses, que se ven privados de sus más elementales derechos políticos y humanos».
Al término de los debates, los 32 miembros de la organización decidieron por unanimidad abrir negociaciones con Nicaragua. Una decisión celebrada por la oposición nicaragüense en el exilio. Dora María Téllez, figura histórica de la revolución sandinista que llevó a Ortega al poder y hoy refugiada tras denunciar los abusos del gobierno, valoró así el resultado de la reunión:
«Yo creo que es una decisión sin precedentes, en la que hay unanimidad total. Yo creo que es un gran éxito. Un golpe rotundo a la dictadura de Nicaragua».
Aunque la OEA no dispone de mecanismo para aplicar sanciones colectivas contra Managua, Téllez confía en que este paso abra la vía a una mayor presión internacional sobre el régimen.
«Esa demanda de libertades tiene también una condición, que es que va a haber un periodo en el que la OEA va a verificar qué es lo que ha pasado. Organizan una comisión que debería buscar un diálogo con el régimen de Nicaragua. Si el gobierno no acepta ese diálogo, habría una nueva reunión de cancilleres para definir medidas mucho más severas».
La declaración unánime de los países miembros precisa que se «busca un diálogo rápido y directo con las autoridades nicaragüenses y una visita al país». Para Téllez, sin embargo, el contexto internacional complica la búsqueda de una salida democrática:
«El tema de China y Rusia es delicado. En el caso de Rusia, más delicado aún: se trata de un tema geoestratégico, los rusos tienen una instalación de inteligencia en Nicaragua. Y los chinos acaban de montar un gran sistema de espionaje a la ciudadanía».
La resolución aprobada por la OEA establece que en un plazo de 60 días se definirán acciones de presión diplomática «que excluyan el uso de la fuerza y sean compatibles con el derecho internacional».
Mientras tanto, los nicaragüenses exiliados observan con inquietud la situación migratoria de su comunidad en Estados Unidos.
«La voluntad expresa de la administración Trump de deportar nicaragüenses. Hay por lo menos 180.000 personas que tienen ya órdenes de deportación en EEUU», denuncia Téllez.
Según la organización Human Rights Watch, ocho disidentes nicaragüenses podrían ser deportados de Estados Unidos tras haber recibido refugio años atrás, y se enfrentarían a graves riesgos de persecución o tortura en su país de origen. - Aunque el presidente Trump ha mostrado su simpatía por Flavio Bolsonaro y la rivalidad entre Estados Unidos y China sobrevuela la campaña, especialistas señalan que la experiencia de la región demuestra que los alineamientos políticos no necesariamente modifican las relaciones comerciales con Pekín.
Washington sigue con atención el resultado de las elecciones en Brasil en medio de una creciente rivalidad con China. De hecho, la competición geopolítica entre Washington y Pekín planea sobre las elecciones presidenciales de este domingo en el país sudamericano. .
El presidente Trump mostró su simpatía con Flavio Bolsonaro en mayo pasado en Washington. China, entre tanto, mantiene su discreción. "Brasil ha separado el discurso político de la práctica comercial", sostiene Wang Huan, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos del principal centro de pensamiento estatal de China, con sede en Pekín.
En realidad, el alineamiento político y económico transcurre por vías distintas, estima, por su lado, Sergio Martín Páez, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
"Las elecciones en Brasil son más importantes para Trump que para Pekín. Está en juego, para Washington, prácticamente un alineamiento total de la región para recuperar plenamente la influencia política, por lo menos con gobiernos afines. Casi todos los países de la región tienen como principal socio comercial a China. Ese alineamiento político, en la medida en que no implique mejoras económicas, probablemente es un equilibrio inestable", sostiene Páez.
Ésa es, en todo caso, la experiencia en la región, comenta la analista María Cervantes.
"Si miramos a la región, por ejemplo, Chile, Perú, Ecuador e incluso Colombia, donde han ganado gobiernos de derecha, ninguno de esos países ha roto relaciones comerciales con China. Todo lo contrario. Incluso [algunos de sus dirigentes] han viajado a China porque quieren incrementar el comercio o quieren darle más valor a las exportaciones hacia China", dice Cervantes.
Pekín representó alrededor del 29 % del comercio de Brasil en los primeros ocho meses de 2026, muy por delante del 11,5 % de Estados Unidos, según datos del gobierno.
"El crecimiento de las relaciones comerciales entre China y Brasil se basó inicialmente en materias primas como el mineral de hierro y la soja. Más adelante, la relación se diversificó con la incorporación del petróleo y la carne bovina. El patrón comercial ha sido que Brasil vende productos de bajo valor agregado y compra a China manufacturas industriales. Es una relación que, en cierta medida, reproduce el esquema comercial que Brasil mantuvo históricamente con Europa", subraya Páez.
La analista María Cervantes comenta el posible impacto que tendría para China una eventual elección de Bolsonaro.
"China ya tiene experiencia con este tipo de gobiernos [de derecha]. Lo que sí podría suceder es que algunas inversiones en sectores estratégicos, que son objeto de preocupación de Estados Unidos, se ralenticen o se dificulten para China", concluye.
Cabe recordar que, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2018 y 2022, Brasil se mantuvo como miembro de la alianza BRICS que comparte con China. Brasil: Lula y Bolsonaro eclipsan a los demás candidatos cuando falta poco para la primera vuelta
01/10/2026En Brasil, las encuestas apuntan a un empate entre el líder de la izquierda Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato de la extrema derecha, Flávio Bolsonaro, de darse la segunda vuelta. La primera vuelta de las elecciones presidenciales tendrá lugar este domingo 4 de octubre.
En el centro de Río de Janeiro, una comparsa de carnaval daba la bienvenida al presidente Lula da Silva en un acto de campaña. Pero detrás de la aparente alegría, hay muchos nervios. Las encuestas apuntan a un empate entre el líder de la izquierda y el candidato de la extrema derecha, Flávio Bolsonaro.
“Brasil tomará la mejor decisión eligiendo a Lula”
Brasil está partido en dos y muchos, como Cristina Vilaça, una psicóloga, no sólo están pendientes de los sondeos, sino también de los movimientos de Donald Trump: “Creo que esta elección es fundamental. Nos enfrentamos a muchas amenazas y, por primera vez, claramente una amenaza externa que viene de Estados Unidos; eso sí es preocupante”, expresa.
“Pero tengo mucha confianza de que Brasil tomará la mejor decisión eligiendo a Lula y que ahora es el momento de unirnos frente a esta posibilidad de un gobierno fascista bajo influencia estadounidense”, añade.
“Bolsonaro solo perderá si hay fraude en este país”
En las marchas bolsonaristas, son comunes los ruidosos desfiles de motos y coches para apoyar a Flávio. La mayoría son optimistas y dan por hecha la victoria, se basan en el crecimiento lento pero constante de la candidatura del senador en los últimos meses.
Debora Macharete, una cuidadora de ancianos, quiere un cambio urgente. Pesan, sobre todo, la inseguridad y el alto coste de vida: “Aunque las encuestas estén muy reñidas, creo que Flávio Bolsonaro solo perderá si hay fraude en este país. ¿Entiendes? Aparte de eso, lo creo, porque con todo el mundo con quien hablo, desde el conductor de Uber hasta cualquiera, nadie aguanta más, ¿entiendes? Sólo va a votar a la izquierda quien no quiere un país mejor, que quiere vivir de ayudas y esas cosas”, afirma.
Brasil celebra la primera vuelta este domingo, y aunque hay más candidatos, todo se resume a un duelo entre Lula y Flávio, los únicos con opciones. Si ninguno logra más de la mitad de los votos válidos habrá una segunda vuelta el 25 de octubre.
También son elecciones legislativas y habrá que estar especialmente pendiente del Senado, que hasta ahora funcionó como dique de contención de la extrema derecha. El bolsonarismo sueña ahora con conquistarlo para poder así controlar también a los jueces del Tribunal Supremo.- Colombia dispondrá de una megacárcel al estilo de las instalaciones del CECOT, inaugurado en 2023 por el presidente de El Salvador Nayib Bukele. Un proyecto que encuentra la oposición de algunas organizaciones humanitarias.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, propuso en la campaña electoral la construcción de 10 megacárceles en zonas remotas del país, siguiendo el ejemplo del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Esta semana se han publicado imágenes de la construcción de la primera de estas cárceles, junto con la visita de funcionarios penitenciarios. El centro se llama “Renacer” y contará con 1.974 cupos. Es un proyecto que comenzó con el expresidente Iván Duque hace seis años y que De la Espriella promete acelerar.
“La respuesta no es la construcción de nuevos edificios”
Esta estrategia de grandes cárceles choca con la oposición de organizaciones humanitarias, como la asociación Corporación Humanas. “La base de la propuesta del presente gobierno para su proyecto de 10 megacárceles es considerar que la crisis de seguridad que enfrenta el país es una crisis histórica y relacionada con múltiples dimensiones, que va a solucionarse a partir de la construcción de más cupos penitenciarios”, indica la politóloga Angélica Beltrán.
Sin embargo, subraya, “no consideramos que esa sea una medida que permita solucionar la crisis en la medida en que esto ya ha sido una salida que hemos intentado en otros momentos. Desde el año 2000 intentamos esta salida generando más cupos penitenciarios, aumentando en un 40% la capacidad penitenciaria del país, y en 10 años se volvió un estado de hacinamiento. Por lo cual consideramos que la respuesta a la crisis en seguridad y penitenciaria no es la construcción de nuevos edificios, sino la transformación de la política penitenciaria desde un enfoque preventivo”.
El riesgo de la inversión privada
El costo de la megacárcel Renacer asciende hasta el momento a 291.000 millones de pesos colombianos, unos 87 millones de dólares. Para Beltrán, el proyecto del gobierno abre la puerta a actores privados: “El Estado colombiano no tiene los recursos para financiar, y eso implicaría que vamos a entrar a un modelo al que Colombia no ha respondido antes, que es la inversión privada en infraestructura penitenciaria, que nosotros advertimos que por supuesto es un riesgo en la medida en que se vuelve un negocio. Y eso también sigue la tradición estadounidense de complejo industrial carcelario”, señala.
“Hace más de 25 años que una de las principales problemáticas es el hacinamiento. El asunto es que ese hacinamiento se sostiene siempre también por un uso desproporcionado de la medida de detención preventiva”, concluye la politóloga.
De la Espriella ha prometido una guerra frontal contra las poderosas mafias del país y quiere que los centros de reclusión no tengan acceso a señal telefónica ni internet y que estén custodiados por una división especial del Ejército.
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