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- Expreso deja de circular este 9 de octubre a causa de una complicada situación económica de la que responsabiliza al Gobierno del presidente Daniel Noboa por haber lanzado una campaña de acoso en su contra. La empresa editora de este medio crítico del gobierno limitará de ahora en adelante sus operaciones al ámbito digital. Entrevista con Alfonso Albán, editor general de Expreso, y César Ricaurte, director ejecutivo de Fundamedios.
Según los responsables del diario, el Ejecutivo ha retirado su publicidad y presionado a otros anunciantes privados para que hagan lo mismo con el fin de ahogarlos financieramente. También ha intervenido el medio en aspectos administrativos. Con el paso a una publicación exclusivamente digital, gran parte de la plantilla será despedida y no se descarta una venta.
Alfonso Albán, editor general del medio, nos explicó que se sentía "satisfecho por el trabajo que hemos venido haciendo. Pero también estoy preocupado porque no sabemos qué va a pasar".
Expreso denuncia que el Ejecutivo de Daniel Noboa trató de apoderarse de un importante paquete accionarial aduciendo irregularidades. Además, ha retirado toda su publicidad institucional y presionado a otros anunciantes para que abandonen el diario, que estima haber perdido un 70% de los anunciantes desde entonces. Todo ello, denuncian, por contar en sus páginas con voces críticas, como las de los periodistas Roberto Aguilar y Martín Pallares, así como por publicar algunas investigaciones sobre corrupción.
"Todo esto empezó en septiembre del año pasado. Nosotros, en agosto, habíamos publicado una gran investigación sobre negociados en el Seguro Social. Contamos cómo el dinero del Seguro Social había creado grandes fortunas de médicos particulares, ya que el Seguro Social no se abastece y tiene que derivar sus servicios a terceros. No es mera coincidencia que, justamente, publiquemos esto en agosto y resulte que en septiembre empieza todo este embate con mucha fuerza del gobierno en contra de Expreso", explica Albán.
El editor general del diario Expreso defiende la independencia del medio, sin importar el color del gobierno.
"Expreso fue muy crítico con el gobierno del expresidente Rafael Correa. Por eso el diario recibió duros cuestionamientos por parte del presidente Correa. Ahora tenemos un gobierno claramente de derecha que ha tomado una posición de cuestionamiento muy radical en contra de este medio de comunicación", agrega Albán.
La práctica de ahogar medios críticos atacando sus finanzas y así provocar un cambio de dueño o de línea editorial, como a todas luces parece ser el caso de Expreso, no es algo nuevo. César Ricaurte, director ejecutivo de Fundamedios, ONG que defiende la libertad de prensa y expresión en Ecuador, lo explica:
"Tenemos por lo menos seis casos de este tipo de transferencia de medios de comunicación a grupos empresariales. No tienen ningún ejercicio de transparencia. No sabemos quiénes son los propietarios finales de estos medios de comunicación ni tampoco de dónde proviene el dinero. Pero lo que sí podemos afirmar con rotunda certeza es que los medios de comunicación comprados de esta forma dan un giro de 180 grados en su línea editorial y se convierten, de repente, en medios de comunicación totalmente oficialistas", concluye.
El próximo 13 de octubre, la editora de Expreso realizará una junta de accionistas para aprobar la venta de inmuebles y propiedades con la que pagar las liquidaciones de los trabajadores. Algunas fuentes creen que el medio también podría ser vendido. - El gobierno uruguayo ha decidido cambiar su enfoque sobre los médicos enviados por Cuba en medio de acusaciones a La Habana de utilizarlos como herramienta diplomática y explotarlos para obtener ingresos. Montevideo cambió el convenio para pagarles directamente y no enviar el dinero a las autoridades cubanas. Entrevista de Carlos Pizarro con Leidys Aguilera, diputada uruguaya nacida en Cuba y exintegrante de las Brigadas Médicas Cubanas en el extranjero.
Uruguay modificó un convenio que tiene con el gobierno de Cuba mediante el cual unos 20 oftalmólogos trabajan en el país sudamericano y ahora les pagará directamente a los profesionales por sus servicios, confirmó este martes el canciller Mario Lubetkin.
El envío de brigadas médicas al extranjero constituye la principal fuente de ingreso de divisas del gobierno comunista de Cuba, con 7.000 millones de dólares en 2025, según cifras oficiales.
En RFI entrevistamos a una diputada uruguaya que lucha por sus derechos. Leidys Aguilera, originaria de Cuba, llegó al país sudamericano hace más de una década formando parte precisamente de una de estas brigadas médicas cubanas.
"Yo fui una de las víctimas de este tipo de convenios. Yo me vine en mis inicios a trabajar a Uruguay formando parte de la Brigada Médica Cubana".
Ingeniera especializada en electromedicina, llegó a Uruguay hace 16 años.
"Las grandes dificultades que vivimos nosotros son la retención de los documentos de los profesionales que van a cumplir estas misiones. Nosotros no tenemos derechos laborales ni derechos sindicales. Nos retienen los documentos durante las misiones. Yo realmente nunca supe cuánto pagaba Uruguay por nosotros ni cuánto se cobraba por cada una de estas misiones. Incluso hay personal que se encarga de seguirnos a todos, de seguir cada uno de los pasos de quienes estamos trabajando para luego reportarlo a Cuba", dice.
El Gobierno de Estados Unidos considera esta práctica como "tráfico de seres humanos" y presionó a países como Guatemala, Honduras, Jamaica y Guyana para que rechazaran estos ofrecimientos de Cuba.
Leidys Aguilera, que fue expulsada de la brigada al año y medio de estar en Uruguay al ser considerada peligrosa para el régimen, no niega la influencia de Washington en esta decisión y pide al Gobierno uruguayo que garantice los derechos de los profesionales médicos cubanos en su país.
"El gobierno actual de Uruguay está respondiendo a las presiones de los Estados Unidos, pero esta situación lleva casi 20 años. La Brigada Médica Cubana existe desde noviembre de 2007. Una de las declaraciones que ha hecho el canciller uruguayo Mario Lubetkin es que van a regularizar esta situación, pero que no se hacen responsables si Cuba quiere quitarles una parte de ese dinero a los médicos cubanos. Me parece que tiene que haber una línea que garantice la fiscalización efectiva por parte de Uruguay para que estas personas estén trabajando, se respeten sus derechos laborales y sindicales y no haya represalias por parte del gobierno cubano contra ellas", concluye. - Las autoridades han anunciado que postergan los procesos electorales previstos para las presidenciales y legislativas de finales de año. El país lleva más de una década sin acudir a las urnas, ahogado por la violencia de las pandillas, que hace que cualquier perspectiva de regreso a la normalidad sea una quimera.
El aplazamiento sin fecha de las elecciones presidenciales y legislativas en Haití sume al país de nuevo en la incertidumbre. La primera vuelta de ambas estaba prevista para el 13 de diciembre, pero el Consejo Electoral ha postergado las primeras fases del proceso electoral y, con ello, los comicios. En su comunicado no explicó los motivos, pero Haití es un país devastado por la violencia y la inseguridad debido a la expansión de las pandillas y los grupos armados.
Su último presidente, Jovenel Moïse, fue asesinado en 2021 y no se celebran elecciones desde 2016. Eduardo Ordóñez, consultor en seguridad y riesgo político para Latinoamérica, explica a RFI que no cree que vaya a haber comicios pronto por el problema de las pandillas, pero también por cómo la violencia ha destruido las estructuras básicas del Estado...
“No veo un escenario en el cual puedan convocar elecciones por el factor de los grupos armados, los cuales pueden tener una alta injerencia en las elecciones o pueden impedirlas, sabotearlas o poner a alguno de sus candidatos. Tampoco hay en el país estructuras fuertes que permitan realizar unas elecciones. Adicionalmente está el tema del dinero, la crisis derivada de la pobreza, de la falta de algunas leyes, de que no se pueden implementar. Es un Estado débil. Hay analistas que lo consideran un Estado fallido. Técnicamente no funciona como debería funcionar. Llevan diez años sin elecciones, no hay presupuesto. Dependen altamente de las donaciones de Naciones Unidas y de algunas misiones de estabilización para garantizar su propia seguridad. Eso nos habla mucho de la debilidad institucional crónica en Haití”, explica.
La ayuda internacional es fundamental, pero no suficiente. Misiones como la Fuerza de Supresión de Pandillas, con la que se han comprometido El Salvador o Perú, no consiguen frenar la violencia. Eduardo Ordóñez echa en falta una mayor colaboración de los vecinos de la región.
“Tenemos actores como Estados Unidos que no están dando el dinero que, por ejemplo, sí asignan para otros países como Ecuador, donde tienen más intereses. Esa es la realidad. Hay un factor muy importante: Haití tiene de vecino a la República Dominicana y ese país no apoya a Haití como tal; lo que ha hecho es, al contrario, levantar un muro. También es un vecino que percibe cierto miedo por una potencial migración masiva hacia los países latinoamericanos. No van a mandar gente para ayudar a estabilizar Haití sobre el terreno. Lo podrían hacer México y Brasil, eventualmente Argentina, Uruguay y Colombia. Aunque Colombia tiene una fricción muy fuerte con ellos, ya que mercenarios de ese país mataron a su presidente. Entonces es una relación muy ríspida. México es más de apoyar con víveres, con dinero, pero hasta ahí”, concluye Eduardo Ordóñez. - Brasil se prepara para la segunda vuelta entre Luiz Inácio Lula Da Silva y Flavio Bolsonaro, que dio una verdadera sorpresa este domingo al obtener el mayor número de votos en primera vuelta de elecciones presidenciales con dos puntos por encima del presidente saliente. El resultado, no solo dará un giro a la política en Brasil, sino que impactará la geopolítica de la región, según el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA).
El próximo 25 de octubre, Brasil no solo elegirá a su presidente que saldrá de la pugna electoral entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, también definirá el equilibrio geopolítico y la representación de América Latina en la escena global. El futuro político de la principal economía de la región puede impactar sobre Mercosur, los BRICS y sobre todo en la relación con Estados Unidos y China
El impacto de estas elecciones en la región se intuye determinante dice Marcela Ríos Tobar, directora para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional). Ella asegura que lo que pase en las elecciones tiene un impacto fundamental hacia adentro, pero también hacia fuera, “en un momento donde ha cambiado la correlación de fuerzas en América Latina y donde estamos viendo que hay un debilitamiento del sistema multilateral”.
Ríos resalta que Brasil ha sido un país que históricamente ha apostado por el multilateralismo, por lo que “un cambio de visión respecto de las alianzas internacionales, de los foros multilaterales, de las formas en que la región encara la relación con Estados Unidos hoy día, van a ser fundamentales para América Latina y para el mundo”, indicó.
Estados Unidos presuntamente habría podido jugar un factor clave en este proceso electoral tras la investigación de una denuncia de la Procuraduría General de la Unión (AGU) basada en una publicación de The Guardian, que reveló que Washington había destinado 1 millón de dólares a una organización crítica del Supremo brasileño.
“Estados Unidos está jugando un rol de intervencionismo en procesos electorales, como no habíamos visto en décadas, lo que hizo en Honduras, liberando al expresidente, lo que hizo en Argentina, ofreciendo un paquete de rescate económico, sus apoyos explícitos a las candidaturas en Colombia han sido algunas de las acciones y también la justicia brasileña en este momento está investigando un posible intervencionismo que va más allá de esas declaraciones públicas y que tienen que ver con posibles financiamientos de campaña, eso es algo que se tiene que investigar, que no está comprobado”, señaló Ríos, agregando que es preocupante que “el intervencionismo diplomático político y económico que está ejerciendo, también pueda llevarse más allá y transformarse en una forma de intervención directa en el financiamiento de campaña”.
Más de 125 millones de brasileños acudieron a las urnas el pasado domingo en una jornada que resultó en balotaje, dejando una abstención del 21,08 %, que equivaldría a algo más de 33 millones de votantes. Pase lo que pase, el impacto de los resultados en la segunda vuelta "El error de Lula fue pensar que es una elección de continuidad y no de cambio", dice experto a RFI
05/10/2026Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva deberán resolver la ecuación presidencial brasileña en el balotaje del 25 de octubre. El senador, hijo del expresidente encarcelado, parte como favorito luego de una primera vuelta en la que superó por dos puntos porcentuales (47 a 45) al presidente petista. A sus 81 años, Lula apuesta a una remontada que "movilice al centro, a los abstencionistas y a las mujeres", analiza para RFI Gaspard Estrada, miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics (LSE).
¿Por qué sorprenden tanto estos resultados en Brasil?
Gaspard Estrada: El resultado del presidente Lula está en línea con lo que venían marcando las encuestas de opinión. Lo que realmente sorprende es el nivel de resultado de los candidatos del bolsonarismo, empezando por Flávio Bolsonaro, que, como su padre en las dos elecciones anteriores, superó con creces el resultado marcado por las encuestas de opinión.
Eso también tiene una traducción en las elecciones estatales, en las cuales los candidatos respaldados por el bolsonarismo tuvieron resultados mucho mejores de lo previsto, y también en las elecciones a la Cámara de Diputados y al Senado, en las cuales los candidatos del bolsonarismo, en particular del Partido Liberal, van a tener las mayores bancadas.
Y en esta primera vuelta, lo que sorprende también es que Bolsonaro ha obtenido más votos que su padre en la primera vuelta de su elección. ¿Qué lectura hace?
Lo que me parece claro es que esta es una elección de cambio. Las elecciones siempre se definen en función de si hay una voluntad de continuidad o de cambio. Queda muy claro hoy que esta es una elección de cambio y que el movimiento bolsonarista ha logrado encarnarlo.
El error de diagnóstico de la campaña del presidente Lula fue asumir que era una elección de continuidad. Durante la campaña, los estrategas del presidente se dieron cuenta de este error y ha habido un esfuerzo por cambiar este rumbo. Sin embargo, me queda muy claro que, si el presidente Lula tiene la intención de ganar, va a tener que ser mucho más radical en el giro que deberá dar a su campaña. Tiene que darles respuestas mucho más concretas a los electores sobre cuál sería el cambio positivo que podría ofrecerles si votan por él.
Es decir, si Lula no les da a sus electores una razón concreta de por qué un cambio encarnado por él sería positivo, lo más probable es que gane Flavio Bolsonaro.
Bolsonaro parte como favorito a un balotaje en el que Lula deberá movilizar a los abstencionistas
¿Con qué temas concretamente Flavio Bolsonaro logró encarnar ese cambio del que habla?
Flávio Bolsonaro habló mucho durante esta campaña electoral sobre el precio de los alimentos, la carestía y los problemas de deuda de los brasileños. Eso es una realidad muy palpable, muy concreta.
En cambio, el presidente Lula, durante el inicio de su campaña, hablaba mucho de soberanía, de tierras raras, de Trump; es decir, de ideas abstractas que no remitían realmente a una vida concreta ni a una dificultad económica palpable en la vida cotidiana...
Es decir, Bolsonaro fue más directo al bolsillo...
Exactamente. Muchas veces las elecciones se deciden por una cuestión económica y no por valores más abstractos, que pueden tener sentido, pero que no tienen una resonancia particular para el elector.
Y es ahí donde me parece que se va a trabar la disputa en esta segunda vuelta: en saber si el gobierno de Lula es capaz de hablarle al bolsillo del elector.
¿Y le parece que Lula logrará hablarle al bolsillo del elector? Lo pregunto porque esto tiene que ver con el balance de su gestión.
Ahí es donde creo que el presidente Lula tiene dos activos que va a intentar movilizar. Uno es lo que va a pasar esta semana en el Senado, con la votación pautada, al menos por el presidente del Senado, de una reducción del tiempo de trabajo: pasar de seis días de trabajo a cinco, sin disminución del salario.
Y, en segundo lugar, el 19 de octubre —es decir, una semana antes de la segunda vuelta—, los beneficiarios del programa social estrella del Gobierno, el programa Bolsa Familia, van a tener un aumento del 15% de esta política social.
Creo que esa va a ser la gran apuesta del presidente Lula para movilizar a su base social de cara a esta segunda vuelta.
Pase lo que pase en la segunda vuelta, lo concreto es que, en las elecciones legislativas, la derecha bolsonarista se ha logrado imponer en las dos cámaras, sobre todo en el estratégico Senado.
En el Senado, efectivamente, el bolsonarismo —el Partido Liberal— tendrá la mayor bancada. Es muy importante el Senado porque es consultado para los nombramientos de embajadores, para el nombramiento del presidente del Banco Central y de los directores de esta agencia del Banco Central, así como de muchos otros organismos reguladores.
En la Cámara de Diputados, el Partido Liberal también tendrá la mayor bancada. De hecho, será la mayor bancada individual de un partido político en Brasil desde 1994, con 121 escaños sobre 513; es decir, casi una cuarta parte del Congreso brasileño. Y eso es un hecho inédito en un país en el cual el Poder Legislativo tradicionalmente siempre ha estado muy fragmentado.
¿Qué necesita Lula da Silva de aquí al 25 de octubre para encarar esa remontada que esperan los petistas?
Para remontar este desafío, el presidente Lula necesita, primero, diversificar el diálogo con sectores que no votaron por él en la primera vuelta.
En primer lugar, necesita dirigirse a los electores de centro y de centro derecha que no están convencidos por Flavio Bolsonaro y que, aunque inicialmente no estarían dispuestos a votar por Lula, tienen una dificultad real para votar por el bolsonarismo. Ese es un primer sector al cual el presidente Lula tiene que dirigirse.
En segundo lugar, debe movilizar a los electores abstencionistas que no decidieron acudir a las urnas en esta primera vuelta.
Y, en tercer lugar, tiene que hablarle a su base social. Creo que, en este sentido, las medidas económicas muy concretas, como el aumento del Bolsa Familia, serán importantes para movilizar a esa base social.
Ampliando el diálogo con estos tres principales segmentos, y apelando en particular a la movilización de las mujeres, que votaron en su mayoría por Lula durante esta primera vuelta, matemáticamente existe la posibilidad de que Lula gane la elección, pero va a ser una carrera difícil.
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