En un contexto de tensión en los mercados energéticos por la guerra en Oriente Medio y la caída a un ritmo acelerado de las reservas, Venezuela reaparece como un proveedor útil para Estados Unidos. Aunque su peso global sigue siendo limitado, su papel gana relevancia por su valor estratégico y geopolítico, explica el analista José Enrique Arrioja.
En medio de la subida de los precios del crudo a causa de la guerra en Oriente Medio y la reducción récord de las reservas de petróleo, el aporte de Venezuela como país productor, aunque menor, resulta particularmente beneficioso para Estados Unidos, afirma José Enrique Arrioja, analista económico del Centro de Expertos del Consejo de las Américas.
Cuando se cumplen ya más de diez semanas de guerra en Oriente Medio, las reservas mundiales de petróleo se están agotando a un ritmo récord debido a las interrupciones del flujo a través del estrecho de Ormuz, que siguen restringiendo la oferta, informó este miércoles la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Según la AIE, el mercado del petróleo seguirá previsiblemente en déficit hasta el último trimestre del año, mientras las interrupciones en el estrecho de Ormuz limitan la oferta y aumentan el riesgo de una nueva volatilidad de los precios.
En este contexto de crisis en torno a la producción de crudo, Venezuela es un jugador menor, pero desempeña un papel significativo. Desde la detención de Nicolás Maduro en enero por Washington, la producción de barriles ha aumentado en ese país en un 22,9 %, cifra inédita desde 2019. Para José Enrique Arrioja, analista económico del Centro de Expertos del Consejo de las Américas, Venezuela se ha vuelto bastante útil para Estados Unidos.
Venezuela, segundo proveedor de crudo a Estados Unidos
"En estos instantes, Venezuela se ha convertido en el segundo proveedor de crudo a Estados Unidos después de Canadá. En el equilibrio energético global, la cifra todavía tiene poco peso, sobre todo si se contrasta con las producciones que tienen otros países de la OPEP. Pero hay detrás de la interpretación de estos números fríos y escuetos un simbolismo y un valor estratégico y geopolítico, que es lo que históricamente le ha dado realce e importancia a la producción petrolera venezolana", explica.
Debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos en 2018 y 2019, Venezuela vendía la gran mayoría de su crudo a Asia, sobre todo a China. Pero parte del plan de Washington también es influir en este mercado.
"En este mes de mayo, prácticamente 600.000 barriles de petróleo se están vendiendo a Estados Unidos. El resto de las exportaciones siguen yendo a destinos en el mercado asiático, pero definitivamente la presión de Estados Unidos sobre el gobierno liderado por Delcy Rodríguez para cortar relaciones con China está generando una recomposición en las ventas de Petróleos de Venezuela, haciendo que estas tiendan cada vez más a irse hacia Estados Unidos en lugar de dirigirse a los mercados asiáticos".
Venezuela, importancia estratégica
Estados Unidos tiene especial interés en el crudo de Venezuela, ya que sus refinerías pueden adaptarse al petróleo pesado que produce el país caribeño. Es por ello que se espera que la producción continúe aumentando y generando crecimiento.
Se espera una revitalización de la contratación de mano de obra. Compañías al estilo de BP, Repsol, ENI están ya firmando acuerdos importantes para reactivar o retomar presencia. Se tuvo en Venezuela, en el caso de Repsol, la intención de triplicar la producción que tiene hoy en día la compañía en ese país, pasando de unos 45.000 barriles por día a 150.000 barriles por día en los próximos tres años.
Arrioja concluye afirmando que el conflicto en Oriente Medio no convierte a Venezuela en una amenaza económica para el resto de los países de la OPEP, pero pone de manifiesto la importancia geoestratégica de este país en el panorama internacional.